Con la llegada del temido carnet por puntos los conductores
españoles vamos de nuevo a examen, unos tras muchos años con el
cartón rosa en la cartera y otros con la renovada ‘tarjeta
de crédito’ -así la llaman en la calle-. En Autocity
hemos pensado en todo aquello que los conductores, incluidos nosotros, hacen
todos los días -sin pensar en la legalidad- mientras conducen. Y es que
a más de uno los puntos le van a durar menos que un caramelo en la puerta
de un colegio.
Cualquier ciudadano medio utiliza su vehículo a diario para trabajar
o desplazarse hasta su lugar de trabajo. Pues esto es lo que suelo hacer yo
cada mañana.
¡Me levanto nervioso! El despertador no ha sonado y tengo media hora para
llegar al trabajo. Corro al garaje y salgo de casa. Las calles de mi ciudad,
hasta coger la autopista de circunvalación, son anchas y el límite
de 50 km/h nunca lo he cumplido. Voy a 90 km/h
lo que me puede suponer una pena de cárcel, pero afortunadamente
no hay ningún agente que lo pueda comprobar y además también
me libro de la retirada de 6 de los 12 puntos
-8 para los noveles- con los que empezamos todos.
Ya en la autopista el tráfico es un infierno y cuando parece que las
retenciones se disuelven los 100 km/h de velocidad máxima
de la vía se me antojan lentos y pongo mi límite en 140.
Velocidad a la que vamos todos, porque existe la leyenda urbana de que los radares
saltan a partir de dicha cifra, y yo me lo creo porque he tentado la suerte
y nunca me ha llegado ninguna multa a casa -por lo menos de momento- y esperemos
que siga siendo así… Pero como no llego al trabajo la velocidad
de crucero sube 20 km/h más y voy a 160 como
un señor -asesino para Pere Navarro- por el carril izquierdo
‘comiéndole el culo’ a todo lo que se me
pone por delante, eso sí con el intermitente izquierdo puesto y sin dar
las largas para que nadie se ofenda.
Total que con todo esto le debería a la Dirección General
de Tráfico, tirando por lo bajo, unos 13 puntos,
es decir, que tengo en mi poder menos uno, y eso que me pongo
el cinturón, respeto los semáforos, los ‘stops’, cedas
y no voy borracho a trabajar, más que nada porque aprecio mi integridad
física y la de mi coche… porque los demás me vienen dando
bastante igual. Y como soy un trabajador responsable ni me he dignado a llamar
a mi jefe por el móvil para avisarle de que puede que llegue tarde.
La única buena noticia para mí y mi estresante mañana hacia
el trabajo, es que no se pueden perder más de 8 puntos en un
día excepto que lleves a cabo infracciones muy graves:
sobrepasar los límites de alcoholemia, conducir bajo los efectos de las
drogas, negarse a las pruebas de las dos anteriores, sobrepasar en más
del 50 por ciento la velocidad permitida, conducir de forma temeraria, circular
en sentido contrario, etc.
Sólo me queda una duda después de leerlo todo sobre el permiso
por puntos que es si cuando me pare la Guardia Civil
y me pida el carnet, lo pasará por una máquina
parecida a la de las tiendas, para pagar con la tarjeta de crédito. En
este caso, la gracia nos podría costar hasta tres veces más:
dinero, puntos e incluso penas de cárcel.