La firma de la estrella se ha hecho de rogar, y hasta una semana antes del Salón
del Automóvil de Frankfurt (del 17 al 27 de septiembre) no ha facilitado
la información y fotografías oficiales de su nueva joya:
el SLS AMG “Alas de Gaviota”. Con este nuevo superdeportivo,
que se pondrá a la venta en primavera de 2010, Mercedes
continúa su larga historia de modelos míticos.
La “familia
SL” nació en 1954 y, tras una gran trayectoria de éxitos,
en los últimos años ha dado verdaderas piezas de colección,
como los recientes SLR
McLaren y SLR
Stirling Moss.
Con el nuevo SLS se recupera el concepto “Alas de Gaviota” con
el que sorprendió el
SL300
de los años 50. El
peculiar y llamativo sistema de apertura
de puertas es lo más destacable, pero su
largo capó
y corta zaga, su alerón escamoteable o su ancha parrilla del
radiador con la enorme estrella presidiendo el frontal, también le caracterizan.
En su
habitáculo Mercedes asegura que se han
inspirado
en la aeronáutica, por lo que diseñan los mandos como
si de una cabina de avión se tratase.
La carrocería del nuevo SLS está construida en aluminio,
al igual que el bastidor, lo que permite un contenido peso total de
1.620 kilos. El centro de gravedad es muy bajo y el reparto de pesos
prácticamente perfecto (47% al eje delantero y 53% al trasero), de modo
que el comportamiento de este bólido promete ser extremadamente divertido
y efectivo. Evidentemente va bien calzado, y como buen propulsión
trasera lleva “más goma” en el eje trasero que en
el delantero: 265/35 R19 delante y 295/30 R20 detrás.
Pero vayamos al motor, lógicamente firmado
por AMG. Se trata de un “corazón” V8 atmosférico,
de 6,3 litros de cilindrada y 571 cv de potencia,
que va unido a una moderna caja de cambios AMG Speedshift DTC de doble
embrague y siete velocidades. Las prestaciones hablan por sí
solas, y con sus 317 km/h y 3,8 segundos en el 0 a
100 km/h es uno de los bólidos a batir; aunque sin registrar
cifras de récord. Cuando se acerque la fecha de comercialización
podremos desvelar su precio y posicionarlo correctamente frente a sus rivales
más directos. Mientras tanto, ya podemos admirar esta verdadera
obra de arte con reminiscencias del pasado.