Durante una colisión por alcance a poca velocidad, el respaldo y el
reposacabezas son los elementos primarios de conexión entre el vehículo
y el ocupante, y si bien en las colisiones frontales y laterales el asiento sólo
contribuye en parte a la retención del ocupante, en las colisiones
por alcance representa, junto con el reposacabezas, todo el sistema de retención
de que dispone el ocupante.
Muchas de las investigaciones sobre cómo los asientos afectan a las
lesiones cervicales se centraron en el reposacabezas. Se ha prestado particular
atención a la posición del reposacabezas, más específicamente,
el efecto de la altura y separación sobre la frecuencia de lesiones o
la gravedad de las mismas, pero en el pasado se dirigió menos atención
hacia la comprensión de la respuesta dinámica del reposacabezas
y de cómo interactúa con el respaldo del asiento.
Cambios en la rigidez del respaldo y en su acolchado alteran la respuesta cinemática
de los maniquíes empleados en las pruebas de choque. Se ha visto que
los respaldos rígidos producen aceleraciones más altas del pecho,
lo que parece exponer al ocupante a un riesgo mayor de lesión en el cuello.
Aunque el efecto del reposacabezas y de las propiedades del respaldo sobre el
movimiento del ocupante y sus lesiones ha ayudado a profundizar en la visión
de los mecanismos de lesión del latigazo cervical y su posible protección,
probablemente el diseño del asiento sea la ruta principal para prevenir
o mitigar este tipo de lesiones, por lo que hace falta comprender bien la magnitud
y temporización de las fuerzas actuantes en el respaldo y reposacabezas
al objeto de que los asientos puedan optimizarse para la prevención de
lesiones cervicales.
La forma y rigidez del respaldo del asiento también representa
un papel significativo en la protección de los ocupantes durante
los impactos traseros a bajas velocidades. Se ha sugerido que la deformación
del respaldo del asiento durante el impacto podría ofrecer al ocupante
alguna protección y dar algún control de su efecto de ascensión
por el respaldo del asiento. Se han desarrollado trabajos para determinar cómo
puede el diseño del asiento (incluyendo el reposacabezas) controlar mejor
las fuerzas durante las colisiones por alcance a poca velocidad. Todos los esfuerzos
han ido dirigidos esencialmente a proporcionar un reparto uniforme de las fuerzas
sobre el ocupante en este tipo de colisiones.
Los resultados de los ensayos con diseños de asiento modificados indican
que un reposacabezas con un ajuste próximo a la cabeza combinado
con una rigidez del respaldo del asiento adecuada, para distribuir
mejor las fuerzas y aumentar la contención del ocupante, reduciría
el riesgo de lesiones de cuello en impactos traseros a poca velocidad.
Existen dos filosofías respecto a la resistencia de
los respaldos de los asientos en los impactos por alcance. Una es que los
respaldos deben ceder ante las fuerzas del impacto, absorbiendo
energía y permitiendo al ocupante cambiar su velocidad en una
distancia mayor, reduciendo así las fuerzas sobre el ocupante. La otra
es que los respaldos deben ser muy rígidos porque en
los impactos traseros graves, una deformación del respaldo puede provocar
una pérdida de contención del ocupante.
Existen tres principales problemas en el comportamiento de los respaldos rígidos
en los accidentes por alcance: el rebote del ocupante, el deslizamiento
del ocupante hacia arriba del asiento y las lesiones en los ocupantes
mal colocados o también llamados “fuera de posición
”.
Deformación elástica es la que se puede recuperar,
como en una goma elástica que vuelve a su longitud inicial cuando deja
de actuar sobre ella la fuerza que la estiraba. Deformación plástica
es la que no se recupera, como la que se provoca en una bola de plastilina al
apretarla con un dedo, por ejemplo. El rebote del ocupante en el asiento se
refiere a la velocidad hacia delante del ocupante que se provoca cuando la deformación
elástica del respaldo del asiento se recupera.
Hay un rango de niveles de fuerza dentro del cual todos los respaldos experimentan
una deformación elástica antes de sufrir la deformación
plástica. En los respaldos actuales la deformación plástica,
que es la que absorbe la energía, comienza para niveles de fuerza medios,
no muy bajos. Los respaldos diseñados para ceder con fuerzas grandes
sólo experimentarán deformación elástica y no absorberán
ninguna energía a menos que la severidad del impacto provoque una fuerza
tan grande como para iniciar la deformación plástica.
Los asientos de los vehículos no pueden ser completamente rígidos
porque incorporan una serie de características de confort y
ajustabilidad. Los asientos que se diseñen para ser más rígidos
que los actuales absorberán poca energía y aumentarán el
rebote del ocupante en todas las colisiones traseras, excepto en las más
severas.
El deslizamiento o “ascensión” del ocupante en el asiento
es el movimiento tangencial del ocupante respecto al respaldo del asiento, lo
que puede ocurrir tanto con respaldos rígidos como con los que ceden
y se deforman (no rígidos o deformables). En los asientos deformables
el movimiento relativo entre el ocupante y el respaldo es mayor, pero con un
movimiento vertical respecto al vehículo menor. Por eso, el ocupante
que experimenta un impacto trasero grave es dirigido hacia la relativamente
lejana y segura parte de atrás.
Por el contrario, un respaldo rígido provoca un deslizamiento
menor sobre el respaldo, pero la trayectoria del ocupante en relación
con el vehículo es más hacia arriba en lugar de hacia atrás,
lo que le lanza contra el techo del vehículo, que está más
cerca y es más duro. Los cinturones de seguridad son útiles para
limitar este movimiento hacia arriba, pero no pueden eliminarlo por completo.
El contacto de la cabeza con el techo, aunque sea a baja velocidad, puede provocar
graves lesiones por compresión del cuello cuando la cabeza es frenada
contra el techo pero el resto del cuerpo continúa moviéndose hacia
arriba.
Los ocupantes “fuera de posición” también
son un problema cuando el respaldo del asiento es muy rígido.
El ocupante puede estar desplazado tanto hacia delante, como hacia un lado o
ambos a la vez, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Los conductores se
inclinan hacia delante voluntariamente en los ceda el paso o señales
de “stop” para ver mejor el tráfico, y los frenazos previos
a un choque también hacen que el ocupante se mueva hacia delante involuntariamente.
Los respaldos que ceden ante la fuerza del choque por detrás son menos
dañinos sobre un rango mayor de severidades de impacto, y son menos sensibles
a la posición del ocupante antes del impacto, en comparación con
los rígidos.
Incluso con ocupantes sentados en la posición normal, los respaldos
más rígidos exponen al ocupante a un riesgo mayor de lesión,
según se desprende de las medidas obtenidas de las fuerzas en el cuello
y pecho de ensayos de choque realizados con dummies (maniquíes con forma
y comportamiento similar al humano).
La mayor preocupación con respecto a los asientos colapsables (deformables
plásticamente) que ceden ante la fuerza del impacto es el grado de contención
ofrecido al ocupante. En las colisiones graves la deformación del asiento
puede favorecer el contacto de los ocupantes con superficies duras en la zona
trasera del vehículo, o que salgan despedidos del asiento con la posibilidad
de producirse lesiones graves. Otros problemas asociados pueden ser la pérdida
de eficacia de sistemas de retención como el
cinturón de seguridad, la pérdida de control sobre el vehículo,
o lesiones sobre los ocupantes traseros.
Dado que ningún diseño puede ofrecer la misma protección
para todo el rango de accidentes posibles, se trata de conseguir el diseño
que ofrezca la mayor protección global considerando toda la población
global de ocupantes y todos los tipos de accidentes.
Algunas hipótesis han planteado que los respaldos deberían
ser más fuertes que los actuales o al menos tanto como los más
fuertes en la actualidad, para así aumentar la capacidad de contención
en los accidentes más graves, sin sacrificar demasiado las capacidades
de absorción de energía para los impactos menos graves.
Para ver si un aumento moderado de la resistencia de los respaldos supondría
un beneficio global deben tenerse en cuenta los siguientes puntos:
1 . La mayoría de los daños personales por colisión trasera
provienen de lesiones no graves en colisiones de poca severidad (a baja velocidad).
2 . El aumento de la resistencia del respaldo puede resultar en una menor absorción
de energía en las colisiones de menor severidad.
3 . El aumento de la rigidez del respaldo para aumentar la contención
del ocupante puede no resultar en una disminución de las lesiones graves
y mortales en las colisiones por alcance a alta velocidad.
En un próximo artículo veremos cómo la investigación
de accidentes reales ha permitido extraer respuesta a algunas de estas dudas,
por ejemplo analizando la distribución del daño en las colisiones
por alcance según la severidad de la colisión, y cómo ello
ha repercutido en la mejora del diseño de los asientos con capacidad
para absorber energía en caso de accidente.
Texto: Centro Zaragoza, Instituto
de Investigación sobre Reparación de Vehículos, S.A.