Recientemente, los responsables de Mazda en Europa han decidido incorporar a su nueva berlina media Mazda 6, totalmente renovada hará apenas dos años y que está cosechando un gran éxito en el segmento, un motor diésel de nuevo desarrollo propio de la marca, un 2.2 litros diésel con mejores valores en todos los sentidos que su predecesor 2.0 CRTD de 140 cv. Esta nueva motorización permite ofrecer tres escalas de potencia con un único motor, todos ellos con unos consumos optimizados muy reducidos y unas cifras de emisiones más acordes con las exigencias actuales de la normativa anticontaminación Euro V.
La incorporación del nuevo propulsor a la gama ha traido consigo la actualización de algunos detalles del diseño, haciéndolo aún si cabe más atractivo y deportivo. De hecho el Mazda 6 se coloca en el segmento de berlinas medias como uno de los modelos de orientación más deportiva, como atestigua su diseño de rasgos afilados y superficies abombadas, al más puro estilo RX-8. Como nota curiosa, el Mazda 6 fue para la marca el inicio de un nuevo diseño deportivo muy moderno que han ido incorporando progresivamente a cada uno de sus nuevos modelos.
Nos hemos puesto a los mandos de la nueva versión familiar Station Wagon propulsada por este nuevo motor diésel CRTD 2.2 en su versión de 163 cv de potencia para ver las nuevas cualidades del propulsor y cómo trabaja en combinación con un chasis de reconocida calidad como el del Mazda 6. Con este propulsor mucho más refinado y eficiente se enfrenta con cartas ganadoras y como una de las alternativas más deportivas en el segmento a modelos de renombre como el Audi A4 Avant, el Honda Accord Tourer, el Opel Insignia Sports Tourer, Seat Exeo ST, Citroën C5 Tourer o Toyota Avensis Sport Wagon. Ahora ofrece potencias incluso superiores a cualquiera de estos rivales, así como su precio es uno de los más rentables relación calidad/precio.