Nos subimos a un coche bastante especial y exclusivo, uno de los últimos superdeportivos de la marca alemana de los cuatro aros, el Audi RS6 en su versión familiar Avant, que aunque a simple vista parezca acertada e intencionadamente un familiar convencional y tranquilo, pequeños detalles que recorren su carrocería delatan sus intenciones y su gran potencial, puesto que está movido por lo último en ingeniería de alto rendimiento derivado directamente de la competición e incorporado a una berlina de gama alta donde se viaja en primera clase. Si la berlina deportiva RS6 nació en su anterior generación como un vehículo insuperable a nivel dinámico, hemos constatado que el actual lo sobrepasa con creces gracias su nuevo propulsor V10 FSI que comparte con la nueva generación del superdeportivo biplaza de la marca, el R8.
Como todos los modelos RS de Audi realizados por la división Quattro GMBH, el RS6 representa la máxima deportividad, en un envoltorio que combina de manera sorprendente la deportividad con una imagen muy elegante de carrocería. En principio sólo se ofrece esta versión familiar Avant lleno de polivalencia, como demuestra su espacio de maletero de hasta 1.660 litros.
El RS6 a pesar de ir de incógnito, para cualquiera que sepa un poco de automóviles no pasarán desapercibidos su doble salida de escape de bocas inmensas, sus tremendas llantas de 5 brazos dobles en 20 pulgadas, sus aletas ensanchadas para dar cabida a semejantes “rodillos”, su discreto alerón trasero con una importante función aerodinámica y su apellido RS6 marcado en la parrilla y en el portón trasero, y reconocerá rápidamente con el tipo de deportivo que tratamos, capaz de hacer sombra en cantidad de mediciones a deportivos de la talla de todo un Porsche 911 Turbo, de un Nissan GT-R, de un Ferrari F430 o de un Maserati Gran Turismo S. El precio se mantiene en línea con aquellos, puesto que hay que desembolsar nada menos que 125.000 euros para adquirirlo, aunque con unas dotes mucho mayores de utilidad y polivalencia, aunque también una envergadura de auténtico monstruo del asfalto.