Todos los Porsche Boxster son descapotables, pero el nuevo Spyder es más
abierto y puro que ningún otro. Estamos hablando de la última
versión del Porsche Boxster, la cual se podrá ver por primera vez
en público durante el próximo Salón del Automóvil
de Los Ángeles, a celebrarse en diciembre, y
que en mercados como el español se pondrá a la venta en
febrero por un precio de 70.831 euros.
Deriva del actual Boxster
S 3.4, pero sobre este se realizan trabajos para aumentar ligeramente
la potencia y rebajar su peso; además de dotarle con unos nuevos
detalles estéticos entre los que destaca su peculiar capota.
Este modelo está concebido pensando en los conductores más puristas,
en esos que añoran a las leyendas de la casa de Stuttgart, como aquel
550
Spyder de 1953, y que prefieren conducir descubiertos. Su sencilla capota
es manual, y se recoge por completo bajo una tapa trasera
de una sola pieza que dibuja una silueta muy atractiva (incluso llega
a recordar al Carrera
GT).
Esta sencilla capota es la mayor causante de la reducción de peso, de
modo que, con sus 1.275 kilos, el Boxster Spyder se convierte
en el más ligero de toda la gama. Su potencia ha aumentado
10 cv hasta los 320 cv, y su cambio de marchas puede ser manual
o automático PDK. Con este último logra las mejores cifras,
al registrar un tiempo de 4,8 segundos de 0 a 100 km/h (utilizando
el sistema de salida Launch Control). Su consumo es de 9,3 l/100 km
y su velocidad máxima, con el techo abierto, es de 267 km/h.
El bajo centro de gravedad y unas suspensiones más firmes ponen la guinda
a un conjunto de lo más deportivo. Así las cosas, este roadster
de motor central representa la esencia y las formas de los puristas
de los Porsche, e incluso resulta más exclusivo que anteriores
realizaciones como el RS
60 Spyder que se comercializó en serie limitada el año pasado.