Mazda lanzó el año pasado un SUV de lujo todavía mayor
que el
CX-7. Se trataba del CX-9, el cual en principio iba destinado en exclusiva
para el mercado estadounidense; pero, tras recibir importantes premios y alcanzar
un elevado número de unidas vendidas, la marca japonesa se decide
a traerlo a Europa, comenzando por el mercado ruso.
De este modo, el Mazda CX-9 será una de las estrellas del próximo
Salón del Automóvil de Moscú.
Se trata de un SUV de lujo de tres filas de asientos y 5,09 metros
de longitud, por lo que sus rivales más directos serán
el Audi
Q7 o el Mercedes
GL. Curiosamente no cuenta con siete plazas, sino con seis, debido a la
distribución de los asientos. En el maletero, dependiendo si no se pliega
ninguna fila, se abate una o dos; la capacidad de carga es
de 267, 928 y 1.911 litros respectivamente. El resto de medidas
exteriores también son generosas, como los 1,94 metros de anchura y los
1,73 metros de altura.
Sin embargo, por diseño el Mazda CX-9 se destaca de sus más directos
rivales, pues en lugar de ofrecer una imagen agresiva y descomunal, el japonés
opta por unas líneas más fluidas y armoniosas
que le aportan un aire deportivo y elegante, de forma que no
aparenta ser tan “mastodóntico” como sus competidores. Su
equipamiento es el esperado en un vehículo de gama tan alta, y para el
equipo rodante monta llantas de 20 pulgadas con neumáticos en medida
245/20 R20.
Técnicamente el Mazda CX-9 recurre a un sistema de tracción
integral inteligente y a un cambio automático
de seis velocidades con función manual. Su motor es un V6 de
gasolina denominado internamente MZI que cubica 3,7 litros
y desarrolla 273 cv de potencia. Aunque pesa 2.115
kilos, el CX-9 puede ser considerado un coche ágil para su segmento,
y su chasis se ha puesto a punto para ofrecer un buen comportamiento dinámico
en carretera. Eso sí, el consumo y las emisiones no pueden ser muy bajos,
y declara como cifras oficiales 13,0 l/100 km y 309 g/km de CO2.