Prueba de manejo
El corazón del Boxster, por ubicación y alma, es el motor localizado entre los asientos y las ruedas posteriores. Mantener baja la masa y entre las ruedas en vez de sobre un extremo o el otro, es la manera más sencilla de incorporar dos rasgos clave de los coches deportivos: balance y bajo centro de gravedad.
Ambos motores son nuevos para 2009, equipados con inyección directa y construidos sobre los motores Porsche de seis cilindros opuestos reputados por su suavidad y revolucionamiento alegre. El Boxster ahora utiliza un motor 2.9 litros de 255 HP y el modelo S un 3.4 litros de 310 HP. En el modelo S eso significa menos de 10 libras por caballo de potencia.
Gire la llave y los motores de alta compresión e inyección directa cobran vida con una nota ansiosa diferente a la de cualquier otra configuración de motor. La respuesta al acelerador es inmediata y el zumbido mecánico es tan fino y ligero que suena como algo que pudiese sostener en su mano. Como todos los motores de seis cilindros opuestos de Porsche, hacen su mejor trabajo a mayores revoluciones y entregan un sonido hechizante. Con todo, son lo bastante grandes para que pueda conducirlos manteniendo un ritmo sedoso y silencioso.
Porsche anuncia el esprint de 0 a 60 mph en 5.6 segundos para el Boxster manual y en 5.0 para el S, con velocidades máximas de 163 y 170 mph respectivamente; las transmisiones PDK son más rápidas por de una a tres décimas, dependiendo del modo de cambios, y pierde una 1 mph en velocidad límite. Y los datos de Porsche generalmente son conservadores.
La misma eficiencia que hace a la PDK más rápida la hace más económica, con 20/29 millas por galón para el S, convirtiéndolo en uno de los muy pocos coches que llegará a las 60 mph en menos de cinco segundos, alcanzará casi 170 mph y entregará 30 millas por galón en carretera.
Para 2009 ambos Boxster utilizan de serie una transmisión manual de seis velocidades, y como esperaría entrega cambios rápidos, vigorosos y libres de errores, sin gran esfuerzo en el pedal del clutch o en la palanca. El matrimonio entre acelerador, clutch y palanca de un Porsche está entre lo mejor, si no que es el mejor, en coches de producción, y aquellos preparados para hacer todo con sus pulgares harían bien intentando utilizar también sus pies.
Sin embargo, aunque la manual es una excelente opción, muchos entusiastas puede que prefieran la transmisión opcional manual-automatizada. Cierto, la PDK no tiene pedal de clutch y puede utilizarse como una automática convencional, pero no lo es. La caja de siete velocidades es un diseño de doble embrague donde la transmisión controla la actuación del clutch basándose en numerosas señales; BMW, Nissan y VW, todas tienen transmisiones similares.
La PDK puede ejecutar un cambio en milisegundos, más rápido que un humano y más rápido de lo que la mayoría puede pulsar un botón. Con todo, los cambios están tan bien orquestados que no hay dureza o tosquedad en ellos y solo un ligerísimo hipo proveniente de la cola de escape. La PDK ofrece un modo estándar y dos modos deportivos, y activando cualquiera de los modos deportivos también cambia automáticamente la suspensión ajustable a modo deportivo (si está equipado con ella), aunque eso puede desactivarse para condiciones donde le gustaría la reacción más rápida del tren motriz y los cambios pero sin la marcha más firme. Lo único negativo de la PDK es el precio (añada $3,420), una masa extra de 64 libras y adaptarse a su comportamiento en maniobras con velocidad.
Independientemente de cómo se mueva su Boxster, el pararse nunca será un problema. Los sistemas de frenos de Porsche están entre los mejores. Hablando de un modo relativo son de tamaño moderado, ya que los coches no son pesados, y son más que capaces de inhibir todo lo que el motor pueda empujar. No hay un pulso artificial cuando aplica el pedal y con solo un rápido rozamiento eliminará suavemente algo de velocidad; pero pise con fuerza y el coche se detendrá plano, estable y rápidamente.
Con el Boxster S pueden solicitarse los frenos cerámicos composite PCCB (Porsche Composite Ceramic Brakes). Está mejora, reconocible por sus calipers amarillos, entrega un frenado espléndido y proporciona el beneficio añadido de reducir la masa no suspendida en casi 35 libras y por lo tanto mejora la marcha y el manejo. Los frenos PCCB se listan por $8,150, pero a largo plazo probablemente requerirán una frecuencia menor de servicio.
La acción de la dirección es precisa y fluida; telegrafía sin relajación o vibración la información acerca de cómo están reaccionando las llantas delanteras con el camino. El esfuerzo es justo el correcto, no con la sensación artificialmente pesada de muchos coches de desempeño, sino más bien con una sensación delicada y más ligera que basta para mantener el coche equilibrado y yendo hacia donde quiere. El Boxster premiará al conductor suave, aunque no castigará al malo al punto que lo haría uno de los primeros 911.
La suspensión está diseñada para pegar el coche al camino, a la vez que mantiene el confort de marcha para jornadas más largas que de pit stop a pit stop. Las partes relativamente ligeras se traducen en un control más preciso de esas partes, y el Boxster se mueve bien a través de los baches, convirtiéndose en algo menos que confortable en junturas de expansión repetidas.
Cuando está equipado con la suspensión ajustable PASM, usted puede mejorar ambos extremos. El confort de marcha se logra muy fácilmente, incluso con rines de 19 pulgadas y llantas de banda de goma; pero presionando un botón tensa la suspensión de tal manera que una carretera suave se vuelve dura como la piedra y las carreteras malas se sienten miserables. A menos que viva en el cielo de los conductores, el ajuste estándar del PASM a menudo produce los mejores resultados simplemente porque la mayoría de carreteras no son tan buenas como la mayoría de circuitos.
Un Boxster está balanceado casi perfectamente y el control de estabilidad programado de tal manera que puede disfrutar del balance sin intervenciones; esto aliviará problemas potenciales si erróneamente cree que pertenece a una dinastía de corredores. Puede aventurarse con relativo abandono y no le responderá con demasiada dureza, o puede valsear a través de las curvas con elegancia, mostrando que lo clásico nunca está peleado con el estilo, solamente va más rápido.
Hay pocos coches que podrían ir mejor que un Boxster (quizás un BMW Z4 de turbos gemelos), y menos aún que se detendrán e irán de curva en curva como uno de éstos (quizás un Lotus Exige). Pero es la sinergia de todos estos elementos en conjunto, combinada con la banda sonora y el confort del día a día, lo que hace del Boxster el que más recompensa al conductor.
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