Prueba de manejo
Con la notable excepción del brioso y ágil Lincoln LS, al cual reemplaza el presente MKS, los Lincoln nunca han sido reconocidos por el carácter deportivo de su temperamento de manejo. Tradicionalmente, un Lincoln es casi el último candidato que uno elegiría para correr a través de las cerradas y cambiantes curvas de Canyon Country. El MKS no es la excepción a este patrón. Un sedán deportivo no es.
El MKS es un excelente viajero en autopista de peaje, pero lejos de la interestatal sobre una sinuosa carretera de dos carriles, este coche grande y pesado no se siente precisamente como en casa. Su esfuerzo moderadamente alto en la dirección inspira confianza en autopista, pero brinda al conductor poca información cuando se maneja a través del campo. Más bien, revierte las virtudes del anterior LS y vuelve a ser un Lincoln algo pesado a la distinguida y antigua manera.
Sin embargo, este mismo carácter Lincoln tanto tiempo honrado tiene ventajas significativas. La principal entre éstas es el confort y la compostura de primera categoría durante viajes largos sobre la interestatal.
El MKS es confiable a velocidades de interestatal, y su V6 3.7 litros de cuatro válvulas, produce unos generosos 273 caballos de fuerza y 270 lb/ft de torque, más que suficiente para entregar una larga vida de servicio sin esfuerzo a velocidades de autopista. Presume de un ejemplar índice EPA en carretera de 24 millas por galón. Acelerando desde cero, el paquete está por encima del promedio, lo cual es para decir que ni es un quema llantas ni lento en ningún sentido. Dado el carácter reposado del MKS, la elección de motor y el desempeño parecen correctos.
Es en el área de la dinámica del chasis donde el MKS se queda corto. Abandonando la interestatal por sinuosas carreteras rurales de menor categoría, este Lincoln decididamente no es entretenido. Manejando sobre ondulaciones con velocidad, el control de la marcha fue en general bueno, aunque ocasionalmente el MKS reveló comienzos de flotabilidad.
Al navegar entre las curvas de la carretera, el MKS parece advertir al conductor de reducir la velocidad. Está fuera de su elemento. El esfuerzo en la dirección del MKS es notablemente firme, lo cual en la mayoría de sedanes deportivos implica un carácter entusiasta. Sin embargo, con el MKS, la comunicación de la sensación del camino a través de esta dirección firme sobre terreno sinuoso es apagada, casi inexistente. Y los movimientos del coche son rebeldes y con algo de bandazos, proporcionando poca información del camino o placer de manejo. Esto de ninguna manera quiere decir que el MKS sea peligroso. Sobre una carretera llena de curvas, su chasis simplemente no es muy divertido de manejar.
Los frenos trabajaron muy bien. Como muchos otros coches en su clase y con 4,127 libras (con tracción delantera), el MKS es un coche pesado, pero los grandes frenos de disco en las cuatro ruedas, fortalecidos con ABS, control de tracción y control electrónico de estabilidad, están más que a la altura de la tarea. El problema es que, a diferencia de muchos en su clase, el MKS realmente se siente pesado. Comparando la dinámica de su chasis con el Cadillac CTS, nada ligero, el Cadillac se siente como un Porsche.
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