Exterior
El Challenger es el tercero del triplete de hits de estilo de Chrysler, siguiendo a la retro PT Cruiser y los Chrysler 300/Dodge Magnum/Charger de los cuales se deriva. Hágase pronto con uno (los 2008 se agotaron antes de que se anunciara el 2009) y le alegrará más su día ya que a cualquiera se le caerá la baba y le preguntará: “¿Es el nuevo Challenger?” Sip. “¿Es rápido?” Sip, otra vez. “¿Puedo manejarlo?” Nop.
Aunque es bastante fiel al clásico Challenger 1970 que impulso su creación, el actual Challenger evita ser comprendido como un coche retro o un coche nuevo; es el tipo de punto medio que puede soportar mejor la prueba del tiempo. Fue elogiado de manera unánime por los espectadores como un coche de apariencia fenomenal y es tan fiel al original como ha sido en años recientes.
Parte del atractivo del Challenger se debe a su presencia dominante y es un coche grande. Es solo cuatro pulgadas más corto que el sedán Charger pero más ancho y más bajo; es también solo cinco pulgadas más corto y dos pulgadas más estrecho que la gran Grand Caravan de Dodge y llena el espacio promedio de garaje. El Challenger es aproximadamente 10 pulgadas más largo que el Ford Mustang, su competidor más cercano hasta el regreso del Chevrolet Camaro.
A diferencia de la mayoría de coches nuevos, la anchura máxima se ajusta bien con los extremos, dando como resultado un coche amplio y amenazante. La muy ancha parrilla horizontal, los spoilers y las calaveras, acentúan la anchura, como hace el techo tipo torreta, el tratamiento de las ventanas y las caderas sobre las ruedas traseras donde el techo se une suavemente con la cajuela y se levanta repentinamente la línea de carácter. Todas las proporciones parecen las correctas, desde el plano y extenso cofre más grande que el de la mayoría de las pickups modernas, al cristal lateral de un pie de alto, los adornos oscuros en la zona inferior de la carrocería y los enormes postes traseros del techo.
Las líneas principales son sólo parte de la ecuación, con detalles igualmente bien ejecutados. Los cuatro faros redondos y la parrilla insertada profundamente del original, siguen estando ahí, aunque ahora las luces internas son direccionales y el par exterior los faros. Donde se montaban las direccionales bajo la defensa en la versión 1970, el nuevo tiene luces de niebla, y el cuidadoso esculpido ha mantenido la apariencia clásica sin destruir la eficiencia aerodinámica.
De costado, los rines de 20 pulgadas del SRT8 enmarcan unos brillantes calipers rojos de frenos y los discos perforados, y llenan las grandes aberturas de las salpicaderas realzadas en los bordes. Las tomas de aire del cofre llevan emblemas Hemi en los coches V8 y son funcionales, en el sentido de que absorben aire fresco al interior y expulsan el caliente a la atmósfera, aunque no alimentan aire frío directamente dentro del motor. Los ductos del spoiler dirigen aire fresco a los frenos delanteros y unos pequeños alerones en las aberturas de las salpicaderas delanteras definen mejor el flujo de aire. Las ventanillas traseras fijas no permiten la capota rígida totalmente abierta del original con sus puertas sin marcos, pero en un guiño a ese look, Dodge mantuvo los postes detrás del cristal así que no resultan tan obvios. Una brillante tapa para el tanque de gasolina en el R/T y el SRT8 remata el lado del conductor. Las manijas de las puertas lucen retro y estilizadas, pero son complicadas de asir.
Detrás, hay un panel a todo lo ancho de micas rojas con un par de luces de reversa incrustadas en medio de él, junto con un emblema DODGE con un tipo de letra salido directamente de la serie “Aquellos maravillosos ’70”. Aunque solo los pares exteriores de focos se encienden con los frenos y las direccionales, todo el ancho se utiliza para las calaveras. En el SRT8, el spoiler de la cajuela es una pieza negro mate de perfil bajo como la del original T/A, y por supuesto los coches V8 tienen dos colas cromadas rectangulares de escape en la zona inferior de la defensa.
El trabajo de pintura en los coches que vimos era muy bueno, como debe ser, dado que las vastas superficies carecen de cualquier ornamentación o líneas de estilo. La pintura se siente suave al tacto y luce fenomenal. Pero, al menos en la forma V8, el Challenger es un muscle car que muchos insisten en que requiere bandas deportivas de adorno, así que hay muchas opciones de empapelado si usted no quiere pintar sus propias bandas.
Características interiores
El interior nos lleva a la era muscle car en que muchos de estos coches nacieron de sedanes genéricos y tenían interiores similares, y así hace mucho el Challenger, imitando a los sedanes recientes de Chrysler y Dodge. Parece funcional y el conjunto colocado correctamente, aunque del resto del coche es la parte que ofrece menos impacto emocional.
Para conservar la sensación de protección, el forro del techo es de un material de color oscuro; de hecho casi todo es oscuro. En el SRT8 que probamos la monotonía era rota por realces cromados sobre las manijas de las puertas, las perillas de control y los biseles de los indicadores; instrumentos de fondo iluminado; adorno del panel central tipo fibra de carbono semibrillante; una gran banda cromada alrededor de la palanca de velocidades que genera resplandor del sol; y bandas de piel naranja oscuro cruzando los respaldos delanteros. Todo lo demás en el interior, los asientos, el alfombrado, los adornos, era negro. Aunque un interior inspirado en los coches de carreras es uno de los principales criterios de la división SRT, aquí la principal inspiración se manifiesta en los asientos delanteros. Los asientos de cubo de costuras contrastantes y grandes apoyos del SRT8, con inserciones exteriores de piel y de velour, hacen un excelente trabajo manteniéndolo en su sitio. Sin embargo, a diferencia de muchos llamados asientos deportivos, éstos no se sienten demasiado firmes: la región lumbar del conductor puede olvidarse de sentirse apretada. Tampoco son reclusivos: los cuerpos grandes son más propensos a estar cómodos aquí que en un asiento deportivo BMW o Infiniti. Las cabeceras delanteras sólo son ajustables en altura y el lazo del cinturón de seguridad va con ellas para evitar rozamiento del cinturón.
Aunque los postes del techo son de los anchos, usted se sienta lo bastante lejos del parabrisas para evitar puntos ciegos hacia delante. Con el asiento colocado bajo la línea del cristal, usted puede ver la mayor parte del cofre. La visión hacia la parte trasera también es bastante buena, ya que los cristales posteriores se extienden hacia atrás y la ventana trasera es tan grande como la vista a través del retrovisor. Sin embargo, los anchos postes traseros bloquean su visión cuando se mueve en reversa en lugares de estacionamiento. Nosotros preferiríamos espejos más amplios para mostrar más tráfico detrás y a los lados. Aquí, el Mustang está por encima del Challenger.
Una columna de dirección telescópica y de posiciones de ajuste manual, permite ajustes más que suficientes y una vista amplia de los instrumentos, aunque su diámetro demasiado generoso es más apropiado para un pequeño yate que para un coche deportivo. El arreglo de botones para los dedos es bueno.
Las luces y el liberador de la cajuela están a la izquierda sobre el tablero, y la única palanca a la izquierda evidencia la antigua relación de Dodge con Mercedes: tiene direccionales automáticas (un toque da tres parpadeos) y las luces altas y el parpadeo de los faros para rebasar, además de los controles para los limpiaparabrisas y los chorros limpiadores que requieren que separe las manos del volante para activarlos. El control de crucero es una palanca más pequeña y baja a la derecha.
Los indicadores incluyen gasolina a la izquierda, el cual desciende progresivamente de manera más rápida según se consume el tanque; tacómetro; velocímetro (140, 160 y 180 mph en el SE, R/T y SRT8, respectivamente); y temperatura del anticongelante numerado. En el SRT8 estos instrumentos son de superficie iluminada con números oscuros y luz azul verdoso que iguala a los diversos displays digitales.
De serie con el SRT8 y disponible con el R/T, hay un centro de mensajes en el tacómetro que despliega 128 funciones que van desde la estación de radio a datos de desempeño; usted puede obtener sus propios datos de 0 a 60 mph, octavo de milla, cuarto de milla, distancia de frenado y aceleración lateral. También obtiene economía de combustible, pero no necesita ese recordatorio.
Con algunos modelos también está disponible el sistema Keyless Go, una configuración sin switch de ignición que utiliza un sólo botón para arrancar el coche. Sin embargo, a diferencia de todos los otros sistemas similares que hemos probado, el Challenger no tiene una superficie exterior táctil para quitar y poner los seguros, así que sigue necesitando utilizar el control remoto de la llave para bloquear y desbloquear las puertas, frustrando en esencia cualquier aspecto de comodidad.
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