Prueba de manejo
Gire la llave en el Volkswagen Jetta S, SE o SEL, y es recibido por el gruñido áspero de un motor cinco cilindros. Es sin duda un sonido penetrante que encontrará el favor de quienes aprecian el Sturm und Drang mecánico. A nosotros nos gusta, pero podría resultar molesto a conductores que acostumbran hablar por teléfono.
Tan pronto como el Jetta deja atrás el borde de la banqueta, hay una sensación de solidez y alta calidad. Volkswagen invirtió en rigidez estructural y eso redituó en calidad de marcha y manejo.
El motor cinco cilindros está ajustado para proporcionar una recompensa instantánea, y a nosotros nos gusta. El toque del acelerador es agresivo, especialmente cuando la transmisión automática está en modo Sport. Entonces, los cambios hacia arriba y abajo ocurren a velocidades más altas del motor. Sin embargo, el motor no provee ningún frenado mientras conduce cuesta abajo, y nosotros preferiríamos que lo hiciera por el control que proporciona.
En una semana de pruebas en freeways, pasos de montaña y ciudad, el 2.5 litros nunca se sintió falto de potencia, ni pareció que le faltara el aliento a altas revoluciones. Su nota áspera se vuelve un poco estridente cuando el acelerador se aplica a fondo, pero es más un gruñido de poder que un quejido de descontento. Con mayor potencia y torque para 2008, el fabricante ahora asegura que un Jetta de cambio manual hará el esprint de 0 a 60 mph en solo 8.2 segundos y el automático en 8.5. Y eso con los mismos índices EPA de economía de combustible del año pasado: 21/29 mpg City/Highway tanto para el manual como el automático.
Nosotros podemos dar fe de que el Jetta viajará todo el día a 90 mph y, en una autopista alemana o circuito para explorar, alcanzará casi 130 mph en su límite. El 2.5 es un motor muy flexible y entrega potencia cuando es necesario sin importar la marcha seleccionada. Sin embargo, entregar velocidad en crudo no es lo que mejor hace este cinco cilindros.
La transmisión automática de seis velocidades con Tiptronic hace casi todo lo que debe hacer una automática. En modo totalmente automático, las transiciones entre marchas son rápidas y libres de vacilación. Pise a fondo el acelerador, y los cambios hacia abajo son vigorosos y la transmisión mantiene la marcha elegida hasta la línea roja antes de que cambie rápidamente a la velocidad superior. Cambie a modo manual moviendo la palanca al conjunto de la derecha y empújela hacia delante para elegir una marcha más alta y tire hacia atrás para seleccionar una más baja.
El manejo del Jetta es gratificante, inspirando confianza en sinuosas carreteras de montaña. El Jetta cincela las curvas con precisión y el ladeo de la carrocería es casi inexistente. Entrar en un giro demasiada rápido es fácilmente corregible con los excelentes frenos de disco en las cuatro ruedas. Los frenos antibloqueo ABS ayudan al conductor a mantener el control de la dirección al frenar, mientras que el asistente de frenado Brake Assist asegura fuerza máxima en los frenos durante paradas de pánico. La tracción de alta tecnología del Jetta ayuda a proporcionar una mayor cobertura de seguridad, aunque hace poco por disminuir la experiencia de manejo.
Nosotros creemos que es el coche de tracción delantera de mejor manejo que ha producido Volkswagen, beneficio de su suspensión trasera de enlaces múltiples, en vez de la tradicional de eje de torsión de VW/Audi, junto con una suspensión delantera cuidadosamente diseñada de puntales MacPherson. El Jetta es un coche bien balanceado, con poca o ninguna sensación de que el frente está haciendo el doble trabajo de propulsar y dirigir el coche.
La dirección es precisa. No sólo se ajusta con la velocidad, proveyendo más asistencia a bajas velocidades y menos en carretera abierta, sino que también, a través del control electrónico de la columna de dirección, corrige automáticamente la ruta del coche cuando fuerzas externas como los vientos cruzados tratan de sacarlo de su camino. Resulta un poco desconcertante al principio que el coche haga algo que el conductor espera que él o ella debe hacer, pero en breve la autocorrección se convierte en una mejora bienvenida.
Para condiciones resbaladizas, todos los Jetta, excepto el modelo base Jetta S, vienen con un diferencial electrónico con bloqueo, o EDL, que varía la potencia entre las ruedas delanteras dependiendo de cual tiene más tracción. El sistema Anti-Slip Regulation, o ASR, reduce la potencia del motor enviada a ambas ruedas delanteras si detecta un deslizamiento. Básicamente una forma de control de tracción, el EDL y el ASR están integrados con el programa electrónico de estabilidad, o ESP. El ESP utiliza el ABS para aplicar fuerza de frenado a cualquiera de las cuatro ruedas de forma individual y reduce el riesgo de derrapar. Todo esto suena como una sopa de letras, pero estos sistemas activos de seguridad trabajan en conjunto para ayudar al conductor a mantener el control del coche. Estudios en Europa indican que los sistemas electrónicos de estabilidad ayudan a los conductores a evitar accidentes. Nosotros recomendamos fuertemente solicitarlo para cualquier coche en su lista.
El GLI es un Jetta de alto desempeño. Su motor cuatro cilindros es más pequeño en desplazamiento que el cinco cilindros de serie, pero es turbocargado y genera una gorda curva de torque utilizable, con 207 lb/ft disponibles desde 1800 a 5000 rpm, dándole buena respuesta en carretera y en ciudad. Pise el acelerador y responde sin importar donde esté. Con todo, este motor revolucionará alegremente hasta las 6000 rpm en busca de su pico de 200 caballos de fuerza. VW dice que el GLI puede acelerar de 0 a 60 mph en 6.7 segundos. En algunas carreteras desérticas en Nuevo México, nosotros alcanzamos fácilmente la velocidad máxima limitada electrónicamente de 130 mph, donde el rugido del viento arañando a su paso por el coche fue la única intrusión de la velocidad dentro de la cabina.
El motor turbocargado 2.0 litros y la magnífica transmisión auto-manual DSG de clutch doble de VW, resultan una combinación encantadora. Realmente hacen del GLI dos coches en uno: un viajero suave y un gigante de desempeño. Durante un viaje largo, la automática DSG de seis velocidades explota la economía de sus marchas quinta y sexta, aunque un esprint a través de la ciudad le reanima y se mantiene en marchas más bajas durante más tiempo para brindar mejor aceleración. Cambia directamente de quinta o sexta a tercera si se necesita de inmediato fuerza de rebase, saltándose las marchas intermedias. El conductor puede cambiar manualmente por medio de las paletas montadas en el volante o deslizando la palanca dentro de la ranura DSG, lo que permite realizar los cambios con toques de la palanca. Es un sistema brillante, enérgico, suave y la operación es directa e intuitiva.
Cuando las carreteras comenzaban a curvarse, la suspensión ajustada deportivamente del GLI reducía el esfuerzo del conductor permitiéndole buscar música en el radio por satélite. Los resortes del GLI son más rígidos (un considerable 24 por ciento en el frente y 29 en la parte trasera) y sus barras estabilizadoras ligeramente más gruesas que en los otros modelos Jetta. Los frenos también son más grandes, por 24mm adelante y 26mm atrás.
Sin embargo, la sensación de la suspensión del GLI es una mezcla de malo y bueno, especialmente en los coches equipados con los rines opcionales de 18 pulgadas y llantas de desempeño, como lo estaba nuestro coche de pruebas. Sobre pavimento en mal estado o sobre las junturas de expansión del concreto de los freeway, el GLI se movía como un conejito hiperactivo, reduciendo la agradable calidad de marcha encontrada sobre caminos uniformes a un irritante castañeteo de dientes. El entusiasta del desempeño que hay en nuestro interior, aplaude a Volkswagen por deshacerse de sus suspensiones suaves como malvavisco de años recientes y darle al GLI unas bases realmente deportivas; pero a menos que las altas fuerzas G en las curvas sean importantes para usted, los rines de 17 pulgadas y las llantas para toda estación son la mejor elección para el manejo cotidiano.
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