Prueba de manejo
La Subaru Outback es la prueba de que las vagonetas modernas pueden ser divertidas de manejar.
Los modelos Outback 2.5i entregan suficiente potencia para el viaje diario al trabajo y el manejo cotidiano, pero no ofrecen la respuesta del motor turbocargado del XT y el seis cilindros del 3.0R más potentes. Pero con la transmisión manual de cinco velocidades y la palanca opcional de tiros cortos, la 2.5i es bastante divertida en carreteras llenas de curvas. Con la automática es una viajera sólida en los trayectos diarios al trabajo y una bestia de carga de fin de semana. El modelo 2.5i obtiene un estimado EPA de 19/26 millas por galón City/Highway con la manual y de 20/26 con la automática, lo cual es mejor que los modelos más potentes.
Todas las Outback con transmisión manual de cinco velocidades incluyen un diferencial central con acoplamiento viscoso que distribuye la potencia donde puede usarse mejor; la distribución por defecto es 50/50 adelante/atrás, pero puede alcanzar hasta un 100 por ciento a cualquiera de los dos extremos si las condiciones lo exigen.
Con la automática de cuatro velocidades viene un embrague de transferencia continuamente variable controlado electrónicamente, el cual divide la potencia según se necesita pero sólo hasta un máximo del 50 por ciento a las ruedas traseras. Los modelos XT y 3.0R utilizan el sistema VTD (Variable Torque Distribution), un diferencial central abierto y un embrague hidráulico de transferencia variable controlado electrónicamente.
Tuvimos oportunidad de probar modelos 2.5i y 2.5XT Limited con ambas transmisiones y una 3.0R con la automática. No pudimos escuchar ningún traqueteo o rechinido en ningún modelo, lo que indica su calidad de construcción. Si pudimos apreciar un poco de ruido del viento, aunque limitado principalmente al aire corriendo alrededor del portaequipajes del techo. La cabina menos aislada del 2.5i hace que se perciba más ruido de las llantas y del camino, pero en ningún caso en un grado que sea molesto.
La Outback 2.5XT turbocargada, con el intercooler metido bajo una distintiva toma de aire en el cofre, es mucho más divertida de manejar que los modelos 2.5i o 3.0R. Esta versión turbo del motor cuatro cilindros genera 243 caballos de fuerza a 6000 rpm para proporcionar un desempeño más deportivo. El empuje del turbo llega con un retardo mínimo y como una oleada lineal que tira continuamente hasta la línea roja. Sin embargo, cambiando a una marcha superior a unas 500 o 600 rpm antes de ese punto, entrega más potencia más rápidamente, como si el motor volviera a la parte profunda de la curva de torque más pronto. Las automáticas tienden a mantener mejor la presión de empuje mientras cambian, así que no pierden mucho en desempeño; sin embargo, para obtener lo mejor de ella, estará utilizando los modos Sport o Sport Sharp del SI-DRIVE más que en la manual. El motor turbo cuatro cilindros desarrolla unas impresionantes 241 lb/ft de torque a 3600 rpm, lo cual es más pico de torque del que ofrece el motor seis cilindros. El torque es esa fuerza que lo impulsa más allá de las intersecciones y cuesta arriba, y aquí hay un montón. El turbo está calificado por la EPA con 18/24 mpg City/Highway con cualquier transmisión.
El movimiento de la palanca de la transmisión manual de cinco velocidades es un poco impreciso, una característica de las cajas de cambios Subaru. Con la automática de cinco velocidades es fácil cambiar manualmente: empuje la palanca hacia delante y sube una velocidad, tire hacia atrás y baja una. Utilizando el modo Intelligent del SI-DRIVE cambia la programación del motor a económica, hasta un 10 por ciento mejor de acuerdo con Subaru. Es bueno para moverse tranquilamente en ciudad o para nieve, pero se siente estresado intentando que la automática cambie hacia abajo para conseguir más potencia. Esa es la ventaja de tener múltiples salidas del motor a elección del conductor.
La dirección es ligera y de buena respuesta, con buena sensación de centrado. La suspensión está calibrada correctamente para absorber las irregularidades y las ondulaciones del pavimento, sin inquietar la estabilidad direccional ya sea en línea recta o en carreteras sinuosas. Hay algo de ladeo de la carrocería en giros con fuerza, pero nada grave. Las Outback no ruedan sobre gomas deportivas y tampoco son vagonetas deportivas, más bien toman lo que usted les tira y le sacan el mayor partido posible.
La Outback XT se comporta sorprendentemente bien fuera del pavimento, especialmente cuando está equipada con la automática de cinco velocidades. En la XT, la automática incluye la versión VTD (Variable Torque Distribution) de los tres sistemas de tracción total de Subaru. En condiciones ideales divide la potencia 45/55 adelante/atrás para entregar una dinámica más deportiva de tracción trasera; bajo condiciones menos ideales, la división puede alcanzar un máximo de 50/50; y por debajo de esas condiciones menos ideales, como atravesando curvas con surcos profundos sobre terreno seriamente accidentado, el VTD trabaja eficazmente, atrapando la parte trasera justo cuando comienza a ir a la deriva y metiéndola de nuevo en línea. De hecho, cuando se maneja al límite, mantener la potencia ayuda al VTD a hacer su trabajo. Sobre terreno más serio, las 8.7 pulgadas de holgura al suelo de la XT resultan útiles; son más que en muchas camionetas y SUV 4WD y el punto bajo es la cola de escape, una pieza más prescindible que la mayoría que hay por debajo.
La 3.0R es una buena elección para manejar largas distancias, ya que minimiza las molestias y los problemas y es confortable, competente y cooperativa. Un motor 3.0 litros de seis cilindros opuestos genera 245 caballos de fuerza. Este motor no es tan divertido como el cuatro cilindros turbocargado de la XT, ni genera tanto torque productor de aceleración. Pero es más suave, de revolucionamiento libre y muy lineal; simplemente genera más potencia entre más veloz lo revolucione. Ofrece potencia suave y de buena respuesta en ciudad, es más dócil y por lo tanto más fácil de manejar que el turbo. Demanda menos del conductor. El 3.0R consigue unos índices EPA de 17/24 mpg. Para la mayoría de la gente es mejor elección que el turbo.
La 3.0R se tragará rápidamente grandes extensiones de pavimento en recta a altas velocidades, para después aguantar la frenada con fuerza antes de cincelar una curva a velocidades muy por encima de los límites anunciados, con el subviraje anticipado fácilmente cuando empuja. Su sistema de tracción total VTD llevará a los modelos 3.0 fuera de la carretera a lugares donde pocos pensarían ir. Sin embargo, con los mejores adornos y la suave entrega de potencia, los modelos 3.0 realmente brillan sobre la interestatal o a través de una ventisca camino a la opera más que andar pesadamente a través del lodo para acampar.
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