Prueba de manejo
El Pontiac Solstice tiene un manejo predecible, buenos reflejos y una cantidad impresionante de caballaje y torque utilizables. Una de las cosas notables del Solstice es su sólido chasis libre de flexión, con poca de la flexión en la estructura del parabrisas común en otros convertibles.
El Solstice GXP ofrece algo de desempeño real con su motor cuatro cilindros turbocargado de 260 caballos de fuerza. Entrega unas impresionantes 260 lb/ft de torque productoras de aceleración a unas bajas 2,500 rpm.
Con inyección directa y otras tecnologías, el más potente GXP entrega mejor economía de combustible que el motor base. Utilizando las pruebas más estrictas para 2008, el GXP obtiene un estimado EPA de 19/28 mpg City/Highway, en comparación con las 19/25 mpg para el Solstice base. En ambos modelos, la gasolina premium no es obligatoria pero si recomendada para obtener el máximo desempeño.
Si usted no ha probado un motor turbocargado en años recientes, le sorprenderá la manera en que éste genera potencia uniformemente. Prácticamente no hay retraso por el turbo (la pausa entre que se pisa a fondo el acelerador y surge la potencia del motor). De hecho, el GXP extrae su potencia de manera tan suave y lineal, que algunos podrían quedarse esperando un pico o pateo que podría resultar obvio que ocurrieran.
Realmente no hay ninguno de esos fenómenos, pero en un período bastante corto el conductor llega a apreciar el empuje disponible sobre un amplio rango de velocidades del motor. Manejar a buen paso es más fácil en el GXP y la aceleración depende menos de la selección de las marchas. El GXP puede salir disparado de las curvas incluso si el conductor o conductora elige una marcha más alta de la que normalmente seleccionaría. Y en línea recta es rápido. Con un acelerómetro cualquiera, registramos carreras de 0 a 60 mph de menos de seis segundos, y sin recurrir a agresivos arranques a altas revoluciones. El GXP es tan rápido como cualquier coche en su rango de precio, y más rápido que coches de referencia más caros. Además, las relaciones de transmisión del GXP requieren un cambio a tercera justo antes de las 60 mph, añadiendo fracciones de segundo al tiempo. En otras palabras, es más rápido de lo que sugieren los tiempos publicados de 0 a 60.
La palanca de velocidades tiene tiros cortos y agradables, con ninguna duda acerca de cual marcha está buscando o seleccionando. Con todo, se requiere bastante esfuerzo para moverse entre las velocidades. Esto hace que el cambio de marchas se sienta un poco accidentado, hasta que el conductor se da cuenta que es mejor simplemente empujar la palanca dentro de la siguiente ranura en vez de intentarlo con delicadeza.
La sensación de la palanca y la abundancia de torque, combinados con la hundida posición de manejo, contribuyen a la sensación general de que el GXP es más musculoso, más bruto, que el MX-5 y otros roadster compactos.
El GXP no deja suelta la cola del coche, como usted podría esperar de un vehículo de tracción trasera ligero y de alta potencia. Presionado con fuerza, el Solstice GXP entra en subviraje, y con el sistema electrónico de tracción activado, resiste a cualquier tendencia de las ruedas traseras por deslizarse.
El GXP responde con prontitud a las señales del volante, aunque con menos entusiasmo que un MX-5. Cerca del centro, la dirección se siente rígida. Y la respuesta de la dirección no es lineal, lo que significa que requiere algo de práctica asegurarse que tanto girará el coche con un movimiento dado del volante. Esto da al Solstice una sensación de viajero tranquilo que no anima al manejo con fuerza de la manera como hace un MX-5.
Hay otros rasgos identificables en el paquete GXP que no igualan a los puntos de referencia de la clase. Los frenos detienen el coche de inmediato, con buena sensación del pedal al principio. Pero cuando se les utiliza con más fuerza y durante más tiempo, el pedal se suaviza más y su recorrido se incrementa. En otras palabras, el manejo con fuerza puede traer atenuación de los frenos. También, el clutch se acciona de manera abrupta, al punto de que es fácil que se pare el coche durante eventuales arranques a bajas revoluciones.
Dicho esto, el Solstice GXP es un agradable viajero a altas velocidades. Sigue el camino recto y seguro a alta velocidad en las interestatales y la marcha no rebota perjudicialmente. Además, con el revestimiento acústico categoría premium ahora de serie, la capota aísla bien y la conversación es fácil.
© 2008 NewCarTestDrive.com
|