Prueba de manejo
La primera generación Kia Amanti fue un paso hacia delante respecto al Hyundai XG350 sobre el cual se basaba, pero un paso por detrás de la competencia en varias áreas, de manera notable en desempeño del motor y refinamiento. Durante este tiempo eso ha sido solucionado de sobra.
El motor V6 3.8 litros de 264 HP, es competitivo casi con cualquier otro en la clase en términos de salida de potencia, suavidad y silencio de operación. Suena viril y saludable al arrancar o bajar una marcha, y el poder de aceleración es prodigioso, incluso con 3770 libras que impulsar. Con todo, en quinta sobremarcha difícilmente puede escucharlo en funcionamiento. La transmisión cambia rápida y silenciosamente y está equipada con un conjunto de control manual para manejo de desempeño.
La EPA clasifica al Amanti como un coche grande, y lo es, con 106 pies cúbicos de volumen interior, pero en general se maneja y se siente como un coche más pequeño y ágil.
La suspensión completamente independiente controla muy bien los baches y protuberancias. Se ladea un poco al manejarlo con rapidez a través de las curvas. La asistencia de la dirección está relacionada con la velocidad del motor, no con la del vehículo. Pensamos que estaba un poco del lado blando, sobreasistida y que era poco comunicativa, aunque se comporto correctamente.
Los frenos son tan potentes y de tan rápida reacción como el acelerador, lo cual significa que son unos frenos muy buenos y lineales, con ABS y distribución electrónica de la fuerza de frenado como respaldo.
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