Prueba de manejo
El Infiniti G35 entrega desempeño de buena respuesta. Pise el acelerador y levanta sin problemas hasta sus máximas rpm. Revoluciona con gusto y ganas a niveles normalmente asociados con motores más pequeños y menos complejos.
Los estimados de economía de combustible de la EPA son de 17/24 mpg City/Highway para el G35 automático, 17/25 mpg con la manual y 17/23 mpg para el G35x. El Lexus IS 350 2008 mejora al G35 por 1 mpg.
Las transmisiones manual y automática controlan hábilmente el poder del motor y su curva de potencia. La automática hace su trabajo más bien con indiferencia con aceleración parcial. Sin embargo, manteniendo el pie derecho firmemente pegado al piso se producen cambios más vigorosos y sólidos en la línea roja del motor. La automática cambia velocidades más rápido e, interesantemente, más suave con aceleración total ya sea con la palanca o con las paletas montadas en la columna de dirección; es como una transmisión PowerShift pero sin el clutch. El crédito de esto es para la electrónica del motor, la cual suaviza la aceleración durante el cambio instantáneo. La misma electrónica entrega suaves disminuciones de velocidades, ya sea en modo totalmente automático o en sobremarcha manual, pulsando el acelerador para igualar las rpm del motor con la velocidad de la transmisión en la marcha más baja; piense en una operación de doble embrague con una caja manual pura. El G35x de tracción total cuenta con un modo Snow que también suaviza la respuesta al acelerador.
El patrón de cambios de la manual de seis velocidades fue firme y la selección de velocidades precisa, requiriendo poco esfuerzo. La operación del clutch es más pesada de lo que esperaríamos incluso en un sedán deportivo. Esto hace que algunas veces la acción del clutch sea difícil, especialmente a bajas velocidades y con aceleración ligera.
La marcha y el manejo son consistentes a través de la gama, con la notable y encomiable excepción de los modelos Sport con dirección en las cuatro ruedas (4WS). Además de ajustar activamente el ángulo de convergencia de la rueda trasera hasta en un grado, dependiendo de la velocidad del vehículo y el ángulo de dirección, este sistema trae consigo una configuración más deportiva de amortiguadores y resortes y dirección asistida de relación variable sensible a la velocidad. Para atacar carreteras sinuosas, la combinación de esta suspensión y el 4WS es la preferida, y no está totalmente fuera de su elemento a velocidades de crucero en la interestatal. Es sólida, tirante y controla muy bien la masa del G35 sin exigir un precio en rigidez. Es firme, sí, y transmitirá las ondulaciones del pavimento de manera más drástica al compartimiento de pasajeros, pero sobre cualquier cosa menos que asfalto troceado o concreto desgastado, renuncia a muy poco contra la suspensión estándar, la cual se inclina un poco más hacia lo flexible. No es de ninguna manera que la suspensión estándar sea flotante, de hecho está lejos de ello, pero como se demostró durante varias animadas vueltas sobre un circuito de carreras, no está tan plantada y controlada como la 4WS Sport.
En los freeway, el G35 viaja a velocidades de crucero cómoda y silenciosamente. Se ha eliminado el irritante zumbido que a menudo asolaba a los pasajeros del asiento trasero en los primeros sedanes G35 y hay poco ruido del viento incluso a velocidades más allá de lo legal. Hay más ruido del camino con el paquete opcional de llantas que con el conjunto estándar, pero el agarre añadido y, francamente, la apariencia más vistosa de los rines de 18 pulgadas vale la pena.
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