Subaru Outback 2.0D AWD, un nuevo concepto de auto de élite
Noticia fechada el 1 del 3 de 2010
La concepción elitista de un coche no siempre está en función de diseños aerodinámicos, de prestaciones más o menos deportivas, o de altos conceptos del confort. Muchas veces la distinción se puede concentrar en factores más prosaicos como su eficiencia o sus exclusivas características.
Subaru es una marca que en España pasa por ser una de las grandes desconocidas para el consumidor medio, pero, cuando se prueba, de inmediato conquista como ha sucedido en mercados del centro y del norte de Europa, donde las exigencias de conducción por las condiciones meteorológicas exigen equipamientos como el de la tracción integral, su verdadera seña de identidad.
La marca japonesa de Fuji Heavy Industries acaban de renovar la cuarta generación de Subaru. Los cambios visibles operados en el exterior reafirman su condición de berlina familiar de uso todocamino.
Siguiendo la moda de los últimos tiempos, el nuevo Outback se redimensiona a mayor. En longitud gana 4,5 cms, en anchura hasta 5 y en altura se eleva a 7, casi lo mismo que la distancia entre ejes. Con estas nuevas cotas y una impresionante altura libre del suelo de 20 cms, junto a su profusión de angulosidades y nervaduras en la carrocería, adquiere una imagen muy musculosa.
El frontal del Outback es el compendio de su imagen. Se enfila con un capó largo en el que sobresalen dos visibles nervaduras, con faros grandes, afilados y más abajo viene provisto de unas robustas defensas. La visón de perfil es mucho más anodina, salvo por unos poderosos pasos de rueda.
La trasera consta de un portón imponente y de fácil apertura, y un buen maletero. En definitiva, el dibujo de este coche no es su fuerte, porque busca su poder de atracción cuando se conduce.
SU INTERIOR.
El interior es impresionante en cotas de habitabilidad que también han sido modificadas. La altura interior tiene 4 centímetros extra;, la distancia entre los asientos delanteros, derecho e izquierdo, tiene ahora 3 centímetros más de espacio y, si la medición se ejecuta entre las dos filas de asientos, se ganan otros 6 centímetros. La consecuencia lógica es una vida a bordo plena de espacio para que se hagan kilómetros y kilómetros sin síntomas de agarrotamiento y cansancio.
Pero es que se ha de añadir a esa amplitud su comodidad.Por ejemplo, la concavidad del respaldo de los asientos delanteros se ha acentuado, con lo que hay mayor espacio para estirar las piernas y facilitar la labor de recogimiento de los protectores lumbares de los mismos. También los ocupantes de la segunda fila disponen de un mecanismo para reclinar su respaldo.
La instrumentación de a bordo puede pecar de espartana, pero está todo lo que tiene que estar, accesible para las manos y los ojos. Por ello, la familiaridad en su manejo es prácticamente instantánea.
EL CONSUMO.
Además, sigue la estela tradicional de Subaru de dar mucha importancia al consumo, con dos versiones de 2,5 y 3.6 litros (seis cilindros), frente al diesel, con su conocido y alabado Boxer de 2.0 litros de capacidad y una potencia de 150 CV, que es el probado. Todos los propulsores se adaptan al nuevo sistema de montaje de tipo cuna.
Este concepto de motor horizontalmente opuesto, una patente de Subaru, se muestra como todo un acierto. Es prodigiosa su efectividad con un empuje mesurado, pero constante, desde muy abajo y con el suficiente nervio como para mover los más 1.500 kilogramos de peso.
Resuelve sin ahogos la circulación a regímenes bajos y a punta de gas, con lo que se aprecia un efecto benéfico en el consumo que en prueba apenas superó los siete litros.
No es brusco ni expeditivo en la aceleración ni tampoco en las recuperaciones, pero los adelantamientos se pueden ejecutar con un alto grado de fiabilidad y sin excesivas premuras.
De inmediato, en la marcha se percibe una muy bien conseguida insonorización y una casi total ausencia de vibraciones. No se ha descuidado tampoco el elemento medioambiental, pues el equipamiento con filtro de partículas le hace cumplir con las normas de consumo Euro 5, al tiempo que limita las emisiones de sustancias nocivas.
La caja de cambios es manual, de seis velocidades, que sustituye a la de cinco de la anterior generación. El buen funcionamiento de la transmisión, sin embargo, no se acompasa con el de la palanca de cambios, de manejo basto y con un punto de imprecisión en los engranajes.
EN CAMPO Y EN ASFALTO.
Este coche, con el sistema de tracción total simétrica propio de Subaru, tiene todos los condicionantes para afrontar la circulación en asfalto y campo. En carretera, el bajo centro de gravedad y el sistema de tracción total en posición longitudinal equilibra al máximo las reacciones y asegura plena estabilidad en curvas, incluso en las más cerradas, pese a la altura del coche.
En el campo, la operatividad de la tracción total permanente es apreciada de inmediato,
pero en el nuevo modelo ha ganado posibilidades con la mayor altura libre del suelo. Carreteras bacheadas y nevadas son su mejor teatro de operaciones, pero no rehuye algunos grados de dificultad mayores, siempre que se tenga en cuenta que no es un todoterreno convencional.
El recorrido de las suspensiones sigue pecando de algo largo, lo que induce a cierta propensión a los balanceos, sin que éstos, por otra parte, sean tan exagerados como los de otros modelos más propensos a esta tendencia.
La frenada es algo esponjosa, no demuestra mucha mordiente, por lo que no está de más el sistema de ayuda que incorpora. La dirección secunda casi a la perfección los movimientos del volante y encaja con exactitud la carrocería en la trazada.
Tiene muy buen precio. Subaru es una marca experta y experimentada en la tracción total y eso es un plus de fiabilidad. No compite, por contra, con las cualidades de modelo 'premium', en el que se ubica la mayor parte de su competencia directa. Tampoco puede presumir de una equipamiento de serie generoso. Pese a esas carencias, este Outback es una más que aconsejable opción de compra para ese público que hace del ocio seguro en la conducción casi una religión.