Jefes de Gobierno regionales alemanes satisfechos con venta a Magna
Noticia fechada el 11 del 9 de 2009
Los jefes de los cuatro Gobiernos regionales alemanes con plantas de Opel se han mostrado satisfechos con el anuncio de la venta de la empresa al grupo austríaco-canadiense Magna por parte de General Motors, aunque reconocieron que la operación es complicada. "Sólo Magna garantiza con su concepto empresarial" que la operación sea un éxito, señaló hoy Roland Koch, jefe del Gobierno del céntrico estado federado de Hesse, donde se encuentra Rüsselsheim, la central de la empresa Opel. Además celebró que Opel continúe vinculada a General Motors, que mantendrá un 35 por ciento de su capital, ya que conlleva una cooperación a largo plazo que servirá para desarrollar automóviles modernos y competitivos.
En declaraciones radiofónicas, Koch defendió además los avales que el Estado alemán y los cuatro estados federados aportarán para garantizar la operación y rechazó la alternativa de una posible declaración de insolvencia de Opel, que, dijo, hubiese conllevado mayores riesgos. Koch respondió así a las reservas mostradas por los representantes de las autoridades alemanas en la sociedad fiduciaria de Opel, quienes pusieron en duda que la venta de la empresa europea de automóviles a Magna sea la solución ideal y dudaron de que Opel consiga con el tiempo volver a ser competitiva.
En parecidos términos se expresaron los jefes de los Gobiernos de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado, Jürgen Rüttgers y Kurt Beck, respectivamente, quienes celebraron también el anuncio de la venta de Opel, aunque reconocieron que quedan aún muchos detalles por negociar. El poderoso sindicato alemán del metal IG-Metall advirtió por su parte de que los exigidos sacrificios salariales a los trabajadores de Opel no se darán sin contraprestaciones.
G-Metall señaló que las concesiones económicas sólo serán aceptadas con la condición de que no se produzcan despidos ni el cierre de plantas de Opel en Alemania. El consejo de administración del consorcio automovilístico General Motors anunció ayer en Berlín su decisión de recomendar la venta del 55 por ciento al fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna y a su socio ruso el Sberbank, y de mantener el 35 por ciento de las acciones.
En un comunicado difundido por la central de General Motors Europe, se destacó, no obstante, que todavía será necesario resolver "en las próximas semanas" algunos puntos "importantes", como una "confirmación por escrito de la representación laboral en la que se compromete a apoyar los necesarios ajustes de costes". Uno de los puntos pendientes, añadió GM Europe, será el acuerdo definitivo sobre las ayudas financieras del Estado y los Länder alemanes. El diez por ciento restante del capital de la nueva compañía bautizada como "New Opel" irá a manos de la plantilla, tal y como contemplaba la oferta inicial de Magna.