Mazda 3 2.2 CRTD 185 CV Sportive. Diversión con motor diesel
Noticia fechada el 17 del 8 de 2009
Para quienes piensan en que un automóvil además de movilidad puede proporcionarles diversión a costo razonable, Mazda ha lanzado para su serie 3 una versión diesel especial con un propulsor de 185 caballos.
El nuevo turismo completa la serie por arriba con un motor de altas prestaciones aprovechando el lanzamiento de la segunda generación de este compacto, tras su incorporación al mercado en el año 2003.
El aumento de potencia de su motor no ha supuesto un cambio sustancial en el modelo, por lo que hay que señalar que es en todo igual al resto de sus compañeros de gama, aunque al tratarse de la 'segunda edad' hay algunos retoques interesantes, tanto en su exterior como en el interior.
El diseño es el inconfundible de esta firma, con una imagen más dinámica, que viene dada por una sección delantera muy audaz que integra la toma de aire inferior en la parrilla de cinco puntas, y si además el color es el rojo, como en la versión probada, hace que el compacto parezca mucho más deportivo.
Precisamente el diseño de la parrilla es nuevo, ya que el anterior Mazda3 contaba con dos aberturas separadas, mientras que al presentar en la actualidad una sola, la zona delantera presenta más amplitud.
Los laterales muestran unas suaves líneas curvas que se van elevando hasta morir en la trasera del vehículo, que es igual que la de la primera generación, aunque se han agrandado los pilotos buscando un aspecto de mayor amplitud.
El interior mantiene el tradicional diseño dinámico y a la vez elegante de Mazda, con una forma curva en el salpicadero que hace concebir una mayor amplitud para las piernas y una sensación de un volumen realmente superior al que ofrece.
Los asientos son envolventes, muy cómodos, buscando el confort de sus ocupantes, e incluso,la versión probada se trata de un cinco puertasen la zona trasera hay suficiente amplitud para dos pasajeros.
La consola central permite el acceso a los controles de sonido y climatización, sin que el conductor tenga que perder su concentración en la carretera, ahí también va insertada, es opcional, la pantalla del navegador, que al contar con una especia de capilla puede leerse sin que la luz solar deslumbre la imagen.
El puesto de conducción es elevado y permite controlar la carretera desde una buena posición, con un volante agradable al tacto y una dirección electrohidráulica que responde con suavidad a cualquier orden que se le de, por enérgica que esta sea.
El ambiente es muy agradable en el interior en general, y a él contribuye que se han corregido los tonos fuertes anaranjados del cuadro de instrumentos, dotado ahora con una mayor suavidad de luz, aunque siempre destacando su faceta deportiva.
El maletero es de término medio, muy aprovechable, y cuenta con la capacidad suficiente para recibir el equipaje de cuatro personas, con 340 litros, que pueden llegar a convertirse en 1.360 si se abate la fila se asientos traseros.
Pero, con todo, las mejores cualidades de este nuevo Mazda3 se encuentran en su motor, y en las condiciones dinámicas que gracias a él se suman al chasis y a las suspensiones.
La motorización del Mazda probado en un nuevo turbodiesel de 2.2 litros, de última tecnología, que cuenta con un turbocompresor de geometría variable que mejora la combustión del anterior CRTD de 2.0 litros, capaz de ofrecer 185 CV a 3.500 revoluciones.
Sorprende de este motor un alto grado de refinamiento acústico, inusual en su segmento de mercado. No suena apenas y tampoco transmite vibraciones al resto del coche.
En acción, y una vez alcanzada una velocidad de crucero dentro de los parámetros permitidos por la ley, el ruido de rodadura es más elevado de lo esperado, algo que ya ocurría en la generación anterior y que no se ha conseguido corregir en la aerodinámica del actual.
Comentábamos que la unión del buen hacer del motor, junto a la dinámica del chasis y a las suspensiones, eran unos valores fundamentales a la hora de conducir este modelo, y así es.
La dinámica del chasis es muy buena, posiblemente de las mejores del segmento, con una dirección rápida, que hace muy difícil, por no decir prácticamente imposible, una mala reacción del coche, que sólo se va a portar muy nervioso cuando se conduce con excesos, porque la parte delantera se rebela, tiende a rehusar cuando se llega muy rápido al inicio de la trazada de una curva.
Es un vehículo que permite ir rápido sin temor a las exigencias de las carreteras viradas, un medio que gusta al chasis del Mazda3 de forma general y a este, con ajuste deportivo, en particular.
La suspensión es firme, pero no llega a molestar, y los frenos cumplen, aunque un castigo excesivo pasa su correspondiente factura, porque pierde mucha efectividad.
La versión probada, un cinco puertas Sportive el segundo más alto de la familia (Active, Sportive y Luxury) cuenta con un amplio equipo de serie, entre el que destaca los elementos de seguridad ABS, ayuda a la frenada de emergencia (EBA), la distribución electrónica de frenada (EBD), el sistema de control de estabilidad (DSC) y el control de tracción TCS)
También lleva la luz de aviso de baja presión de los neumáticos, el sensor de lluvia y de luces, un sistema de señalización de frenada de emergencia (ESS) y un asistente de cambio de carril (RVM).
Se trata, pues, de un vehículo ideal para aquel que quiera tener un compacto con el que disfrutar, conducir y no sólo moverse sobre el asfalto.