Mercedes Benz GLK 320 CDI 4MATIC. Idea de robustez
Noticia fechada el 29 del 6 de 2009
El tamaño compacto se ha impuesto con claridad en el denostado segmento de mercado de los vehículos todoterreno, hasta el punto de competir entre sí un muy numeroso grupo de modelos de marcas de toda condición y especialmente entre los catalogados como premium.
En este mar de opciones de compara el GLK de Mercedes se ha colocado como una alternativa diferenciada por su expresión dominada, quizá, por el exceso de aristas frente a la formas curvilíneas de la mayoría de sus oponentes comerciales.
El GLK, no exento de atractivos, está en el límite de la rudeza estética. Los diseñadores puede que se hayan pasado de líneas de expresión y ángulos vivos, reforzados en algunas zonas con cambios de color que realzan la idea de robustez que han querido imprimir a este Mercedes, que, sin embargo, muestra grandes excelencias dinámicas, quizás por encima de la mayoría de sus competidores.
La parte frontal es la más agraciada del coche, con una gran calandra que le da anchura visual y a partir de aquí se disparan multitud de líneas que forman un lateral muy expresivo, de múltiples facetas.
Las líneas terminan en una trasera, con menos estilo que la delantera, que tiene un reparto entre chapa y cristal casi a partes iguales, lo que da un aspecto discreto, únicamente alterado por la forma y el bicolor de la defensa trasera.
La versión probada mejora el aspecto con el paquete estético todoterreno, que incluye, barras longitudinales sobre el techo de color negro mate, faldones delantero y trasero con protectores de superficie estructurada negra, llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos 235/60 delante y 255/55 detrás
El paquete se completa con embellecedores cromados en las salidas de escape, protector del borde de carga de acero inoxidable, faros antiniebla con aros cromados y listón también cromado en la línea de cintura y parrilla del radiador con dos lamas igualmente cromadas.
El interior es armónico con lo se los diseñadores muestran exteriormente. La versión probada es monocroma en negro y combina los materiales plásticos de buen aspecto con elementos forrados en tela de aspecto agradable y elegante.
La tapicería combina dos tipos de tela, una de ellas, la dominantes, con una trama que atrapa el cabello en los reposacabezas. Molesto.
El espacio interior es generoso en la zona delantera y un poco más justo en la trasera. El maletero tiene poca altura y nos ofrece un cofre oculto bajo el suelo, que es útil para proteger objetos de valor.
Puesto a un lado lo estético, el GLK es desde la perspectiva dinámica uno de los mejores de su categoría y, motorizado con el diesel V6 de 224 caballos y transmisión automática de siete velocidad, es difícil de superar en refinamiento y eficacia.
Una de las sorpresas en este GLK 320 CDI es el elevado grado de insonorización logrado. Acústicamente, no existe el motor, al que también se le han neutralizado las vibraciones.
El motor mueve con agilidad las casi dos toneladas de peso del todocamino, aunque en algunas fases la respuesta a la aceleración es tardía. La caja es lenta en responder, pero cuando lo hace el elevado par disponible a partir de las 1.600 rpm es muy efectivo y empuja endemoniadamente.
Sobre asfalto se reciben sensaciones muy similares a las de una berlina, incrementadas por una posición de conducción baja respecto a la mayoría de sus competidores, salvo el Volvo XC60, que también crea con su configuración de puesto de conducción una percepción parecida.
Las diferencias en este medio entre el GLK y un turismo convencional son muy parecidas. El Agility Control, un sistema de suspensión selectivo que adapta las fuerzas de los amortiguadores a la situación en que se encuentra el vehículo, se encarga de mantener firme el coche en cualquier situación.
La efectividad de este sistema es notoria en los giros. La carrocería se mantiene razonablemente plana, evitando que en el interior se produzcan los desplazamientos de masas que tanto fatigan a los pasajeros.
Fuera del asfalto el GLK exhibe unas condiciones que le permiten superar obstáculos de mayor dificultad de la que puede parecer por el aspecto y la condición de todocamino ligero.
Para mejorar la aptitud básica del coche, la versión probada cuenta con el paquete técnico 'Offroad', integrado por un interruptor G para activar un programa especial de conducción todoterreno que adapta el diagrama del acelerador y de los puntos de cambio de velocidad; el DSR (Downhill Speed Regulation) para el control de la velocidad en descensos, un protector especial para los bajos.
El paquete se completa con aditamentos como una brújula, indicador de altura, coordenadas de GPS y la posibilidad del registro de la ruta al abandonar las zonas digitalizadas, funciones que están asociadas al sistema Comand APS, que controla el sistema de audio, navegación, teléfono, etc.
Estos son complementos al sistema de tracción integral permanente de Mercedes, con un reparto del 45% del par en el eje delantero y del restante en el trasero, equipado con un diferencial central bloqueable.
El conjunto se combina con el sistema 4ETS de regulación electrónica de la tracción mediante el frenado de las ruedas con menor tracción, y con el control de descenso de cuestas DSR, que en pendientes acusadas mantiene una velocidad entre que mantiene automáticamente una velocidad seleccionada previamente entre 4 y 18 km/h.
Con todo este catálogo de dispositivos, la conducción en el campo es cosa sencilla. El coche hace todo y el conductor sólo tiene que administrar la dosis adecuada de acelerador y evitar meterse en accidentes del terreno que el coche no pasará por muy eficiente que se muestre.
El mejor terreno para el GLK es el de los caminos, da igual su estado, porque la suspensión admite grandes roturas del terreno, pero no los grandes socavones. Sobre terreno deslizante es muy eficaz, especialmente sobre barro y nieve aunque los neumáticos que monta de serie están mejor concebidos para el uso sobre asfalto.
Cuando desliza, el sistema de tracción y su control electrónico actúan con mucha rapidez para compensar la pérdida de adherencia y corrigen la deriva del coche sin que el conductor necesite contrarrestar o sólo hacerlo levemente.
El consumo es difícil mantenerlo en los valores que certifica el fabricante. Son superiores sobre asfalto a los homologados oficialmente.
Una faceta poco favorecedora para esta versión del GLK es su elevado precio. Si que quiere optar por un equipo de seguridad que ya muchos fabricante ofrecen de serie hay que confeccionar una larga lista de opciones que incrementa el precio del coche hasta un nivel excesivo.
En el caso de esta versión, por tipo de motor y equipamiento opciones, el número de competidores directos queda reducido significativamente, porque en tamaño y hasta en cualidades dinámicas la lista se amplía generosamente.