Merienda de negros. ¿Cómo
es posible que el Honda Civic, uno de los compactos líderes
en habitabilidad hace tan solo tres años, haya quedado sexto?
Pues sencillamente porque fue de los primeros compactos de
nueva generación llegados al mercado, y por tanto se ha visto
superado por modelos presentados posteriormente en su mayor parte.
Así de simple. Si esta misma comparativa se hubiera realizado
hace un par de años otro gallo hubiera cantado, pero los
tiempos no corren, ¡vuelan!
De todas formas el Civic moralmente se merece una mejor clasificación
por aspectos que hemos tomado en cuenta metro en mano. Por ejemplo
es el único que tiene la palanca de cambios en el salpicadero
y por tanto carece de un elemento que en otros modelos es motivo
de frecuentes encontronazos con rodillas y espinillas. Además
también supera a los demás en la forma completamente
plana del suelo, que permite utilizar el piso de la parte trasera
sin la interrupción que supone el túnel central.
Y aunque las medidas no le hagan justicia, el sofá
trasero carece por completo de forma para marcar las plazas, lo
que, a pesar de que sus dimensiones sean bastante reducidas, permite
que sea uno de los mejor valorados en comodidad, al menos
para estas cuestiones que se suelen practicar tumbados, claro...
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