Pasión italiana. Al Stilo
no se le dan nada mal estas maniobras como demuestra su excelente
cuarto puesto. A pesar de llevar ya un tiempo en el mercado el compacto
de Fiat da la talla especialmente en las plazas traseras, que gozan
de mucho espacio, excelente anchura y hasta con unas ventanas más
bien pequeñas que ayudan a crear un ambiente íntimo.
La tapicería es agradable y a pesar de lo que parece no resultó
demasiado calurosa para nadie. El banco no tiene demasiadas formas
irregulares y se puede aprovechar casi en cualquier sentido, resultando
definitivamente uno de los mejores.
Los asientos del conductor y el acompañante
podrían dar mucho más de sí si el entorno acompañara,
porque se reclinan más que los de cualquier otro coche
del estudio comparativo pero cuentan con el importante inconveniente
de que tanto en el sitio del conductor como en el del acompañante
volante o salpicadero quedan demasiado cerca de los cuerpos
incluso echando el asiento hacia atrás a fondo.
Como el claxon se encuentra en el centro del volante
es mejor tener el contacto quitado antes de empezar con arrumacos,
no vaya a ser que se accione accidentalmente. Tampoco destaca precisamente
por altura para las cabezas, por lo que el retrovisor interior está
sujeto a llevarse algún que otro testarazo involuntario.
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