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Entre los modelos de Renault, este es el que está menos pensado para disfrutar con poca (o ninguna) ropa dentro. En la anterior edición se defendió en lo que las plazas delanteras se refiere con un cuarto puesto, pero este año con mucha más competencia ha bajado hasta la veinte, casi en la mitad de la tabla. Curiosamente, en la general ha tenido idéntica posición. La inclinación del asiento delantero no está mal si los acaloramientos te produce mucha presión y no puedes esperar, pero detrás (que es donde se suele rematar las faenas, como en las corridas de toros) la cosa se complica un poco tirando a bastante porque el asiento es estrecho y tampoco hay mucho sitio. De aquí se salva el espacio libre hasta el techo, que no está nada mal pero no es suficiente para dar un aprobado. En conjunto, como no seáis los dos pequeños y casi contorsionistas, quizá os podáis cambiar de coche sin cambiar de marca.
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