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Pues eso. Su nombre lo dice todo. Es bonito, va bien, es bajito y mola mucho con ese toque retro que a muchos padres les recuerda a ese otro Mini que tuvieron en los ´70. Pero claro, supongo que esos padres debían tener casa o algo así, porque si no algún médico habría llegado a la conclusión - tras un sesudo estudio- que los Minis producían esterilidad e impotencia. ¡Qué esterilidad, ni que leches!, sus dueñ@s estarán con tantas ganas de marcha como un soldado en plena mili, lo que pasa es que ahí dentro echar un polvete es más difícil que solucionar un cubo de Rubik tras una noche de fiesta. Si estando detrás, los dos desnudos, alguien dice algo sobre "menos de 30 cm", no seas mal pensad@. Se refiere al espacio libre entre los asientos. Y eso, amiguetes, es muy poquito… bueno, depende de lo que estemos hablando. Pues eso, que nadie discute las cualidades dinámicas ni estéticas del Mini, pero por algo quedó décimo en el primer "open" de los Coches del Amor y por algo es el farolillo rojo de la presente edición.
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