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Que un coche tan asequible para los bolsillos con telarañas -o sea, como el de casi todos los jóvenes, exceptuando a los muy pijos- esté muy limitado para poder darle goce al cuerpo, dice mucho a favor de la virginidad de sus usuarios.
Aunque, realmente, en un primer momento parece lo contrario porque es bastante amplio al sentarte a los mandos. Pero como lo que nos interesa se hace cuanto más tumbado mejor, al C1 le falta inclinación de respaldo delante (aunque de espacio libre no anda mal), anchura de asiento trasero (en cuanto quieras pasar a la acción, tendrás medio culo fuera) y tampoco anda sobrado de altura de techo. Así es fácil que los pies de alguna bella dama, que fácilmente será la misma dueña de coche porque ha funcionado muy bien entre el público femenino- de ventas, se entiende- se queden marcados en el techo. Y más vale que tenga las piernas cortitas o mucha flexibilidad. Resumiendo: jugadoras de baloncesto no, gimnastas y bailarinas si.
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