Viajar con un
niño es ante todo pensar en protegerlo ofreciéndole la máxima seguridad. En
base a su experiencia en accidentología, Renault presenta una nueva generación
de dispositivos de retención adaptados a la vulnerabilidad de cada tramo de
edad. Dispositivos que son validados según unas normas internas más severas
que la propia reglamentación.
A pesar de condicionar
cualquier comercialización, la homologación universal R44/03 de los asientos
del automóvil no es todavía una garantía absoluta, simplemente por la falta
de conocimiento sobre los daños que los accidentes infieren a los niños. Al
enfrentarse a una falta de informaciones estadísticas, la investigación ha
tenido que fabricarse sus propias herramientas. Así, para entender mejor cómo
proteger a los niños en los choques severos, Renault junto a un equipo formado
por empresas fabricantes y Universidades (*INRETS-Renault, PSA - FIAt - TNO
- RICE - BAST, GDV, TUB, NUH - VII).pusieron en marcha en 1996 un programa
de investigación Europeo bautizado CREST (Child Restraint Standard). Este
programa, pilotado por Renault, finalizará a finales del año 2000.
Basado en la
observación científica, el objetivo prioritario de este grupo es analizar
y comprender mejor el por qué y el cómo un niño sujeto a su asiento puede
resultar herido. El reto es poner a punto igualmente una nueva generación
de maniquíes de choque todavía más fieles a la morfología del niño e instrumentos
de toma de datos en cada segmento del cuerpo para cuantificar mejor la eficacia
de los sistemas de protección. Este programa debería desembocar, en el horizonte
del 2002, en una revisión del proceso actual de homologación (R44) del conjunto
de los asientos del automóvil, para una mejor garantía de su eficacia, sobre
todo en caso de choque lateral. Ya desde ahora, los análisis realizados a
partir del banco de datos sobre los accidentes reales, han permitido a Renault
validar un principio esencial de la seguridad de los niños en un automóvil:
el transporte de espaldas a la carretera, al menos hasta los 2 años.
De espaldas
a la carretera: la mejor protección para los menores de 2 años
Los análisis accidentológicos
lo demuestran: un 20 % de los niños sujetos en un asiento en el sentido de la
marcha frente a la carretera sufren graves lesiones en el cuello en caso de
un choque frontal severo.
Esta lesión es
a menudo muy grave dado que ocasiona en un 50% de los casos una paraplejía del
niño. Un niño no es un adulto a escala y la fragilidad de
la columna vertebral (especialmente a la altura cervical) del bebé no le permite
resistir las tensiones ejercidas por la tracción de la cabeza durante un choque.
Tan sólo la posición de espaldas a la carretera puede reducir en un 89% los
esfuerzos en el cuello, al desacelerar simultáneamente la cabeza y el cuello
del bebé. Esta posición mejora, y muy sensiblemente además, la protección del
tórax y del abdomen, repartiendo todas las presiones ejercidas por los sistemas
de sujeción del asiento en el conjunto del cuerpo.
Isofix :
Para una seguridad máxima hasta los 4 años
Pasando de 2 años,
los otros datos accidentológicos muestran que los niños sufren principalmente
lesiones en la cabeza y en la cara, debidas generalmente a un impacto contra
el respaldo del asiento delantero. En el 40% de los casos, el cinturón está
mal tensado en el asiento del niño, lo que le provoca heridas muy graves, incluso
mortales.
Mejorar la eficacia
de los asientos significa pues establecer una conexión rígida y específica del
dispositivo de retención del vehículo. Éste es el máximo objetivo del grupo
de trabajo Iso*, que se creó a iniciativa de Suecia. Tras 8 años de esfuerzo,
este grupo ha definido una norma para estandarizar la sujeción del niño en el
vehículo, denominada Isofix. La generalización de este sistema de fijación debería
permitir una reducción del 22% de las heridas graves para la franja de edad
hasta los 4 años. Este sistema de fijación Isofix se compone de 2 anillos de
anclaje montados en serie en los vehículos, en la intersección del respaldo
y del cojín.
De 4 a 10
años, una correcta colocación del cinturón de 3 puntos es una garantía indispensable
para la seguridad del niño
A diferencia del
adulto, el niño no dispone más que de una pelvis con Espinas Ilíacas antero-superiores
(EIAS) sin formar. Esta especificidad morfológica del niño constituye una vulnerabilidad
particular. De hecho, los estudios accidentológicos desvelan para los niños
de 4 a 10 años un 26% de casos de lesiones graves en el abdomen, en caso de
un choque frontal severo.
Para evitar que
el cinturón de la pelvis suba hacia el abdomen, hay que garantizar imperativamente
que el cinturón de seguridad vaya aplicado justo en el nacimiento del muslo,
mediante una guía rígida de la correa incorporada al cojín del asiento. En cualquier
caso, todos los dispositivos de retención están lejos de garantizar este buen
posicionamiento.
Este dispositivo
debe estar dotado de una guía incorporada en el respaldo, con el fin de impedir
que el cinturón diagonal se salga del hombro del niño. Esta guía debe ser regulable
para que se adapte a la variación de altura del busto del niño de 4 a 10 años.
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