|
Conseguir
optimizar la relación entre consumo, prestaciones y sensibilidad
del conductor; esos son los ejes por los que transcurre la evolución
de los cambios automáticos que se montan en los automóviles
de hoy y de los que se desarrollan para el futuro más inmediato.
La historia del cambio automático es larga y viene de antiguo,
sobre todo en los Estados Unidos, donde el 91 % del parque automovilístico
monta este tipo de transmisión. En Europa, aunque con muy distinto
éxito (sólo un 8% del parque), también se va produciendo
un cambio en la dinámica del mercado, y desde hace algunos años
podemos ver con relativa facilidad vehículos con cambio automático.
Con la
UCE por bandera
Aunque se
ha mejorado mucho en los aspectos que lastraban tradicionalmente la evolución
de las cajas automáticas (mayor peso, mayor consumo, más
mantenimiento, menor precisión), el cambio automático sigue
adoleciendo en parte de estos males.
La media de reducción de peso, en todos estos años, ha sido
tan sólo de un 20%, aunque, por ejemplo, se ha eliminado el mantenimiento
del aceite y la colocación transversal ha permitido ahorrar espacio
y dar paso, por tanto, a la incorporación de este tipo de cambio
en vehículos compactos.
La auténtica popularización del cambio automático,
sin embargo, ha llegado de mano de la electrónica, por un lado,
y en menor medida por nuevos sistemas de engranaje de marchas.
La utilización de un control electrónico ha permitido a
los cambios automáticos dibujar una forma de uso más cercana
a los pensamientos y deseos del conductor, gracias a lo que se ha dado
en llamar las Leyes de Paso o condiciones que se deben cumplir para que
la centralita del sistema apruebe el cambio de relación.
Secuencia
de despege
Deportividad:
esa es la cualidad que los constructores han querido imprimir a sus productos
al desarrollar cambios de marchas secuenciales para automóviles.
aunque en realidad sólo sea secuencial su manejo (no como en las
motocicletas, en las que la caja es realmente secuencial), su accionamiento
responde a un esquema lineal, y no en H como es habitual.
Lo cierto es que algunos sistemas han demostrado operar mucho más
rápidameqnte que los más expertos conductores de automóviles.
Esa efectividad debe buscarse en su origen, ya que la mayoría de
estos sistemas de cambio de marchas han nacido a la sombra de la Fórmula
1, donde se aplica en prácticamente todas las escuderías.
Hay que señalar que los cambios secuenciales que existen en la
actualidad no prescinden del embrague de fricción traicional, sólo
del pedal actuador. Al confiar la maniobra del embrague a actuadores electrohidráulicos,
su rapidez es mucho mayor que el pie humano, por rápido que éste
esa.
Cambiando
el cambio
Hay varios
nuevos sistemas que emergen en un merecado que busca mantener el nivel
de comodidad de los automáticos pero compatibilizándolos
con la economía de uso y el ahorro de espacio. Muestra de ello
son los desarrollos como los CVT (siglas para Continuously Variable Transmission),
los cambios con embrague pilotado o los que incorporan varias lógicas
de funcionamiento (secuencial y automático, secuencial y en H...)
Hay una línea de desarrollo aún más reciente que aboga por un cambio variable pero de relación infinita,
ni más ni menos que una evolución de alta ingeniería
de los variadores que han usado y usan los scooters urbanos.
En definitiva, la tecnología evoluciona hacia el encuentro de un
sistema de cambio de marchas más intuitivo, que se acerque a lo
que el conductor demanda, con una economía de mantenimiento y uso
que lo acerque a los vehículos de gamas bajas y a una reducción
en consumos y costes productivos.
Aunque muchas veces también ocurre que estos tipos de cambio de
marchas sólo aparecen en el catálogo de los constructores
como alardes tecnológicos para poder subir el listón tecnológico.
Caja de
cambios Automática Proactiva de Renault/PSA
Este es un
ejemplo de cambio automático convencional al que la incorporación
de la electrónica le ha supuesto acercarse sustancialmente al conductor.
Renault desarrolló a partir de 1997 una caja de cambios junto con
el Grupo PSA, especialmente pensada para aumentar la accesibilidad del
gran público a este tipo de cajas.
El resultado
fue la DPO, una caja de cambios autoadaptativa, es decir, capaz de reconocer
las circunstancias en las que opera y adaptarse a ella, en base a unas
Leyes de Paso:
La inclinación del terreno y, por tanto, si el motor está
empujando, va sobre llano o debe retener.
El estado del motor, según éste esté frío,
al ralentí o a plena carga del acelerador.
El tipo de conductor: rápido, deportivo o tranquilo.
Ley de Hielo: para evitar el patinaje sobre supericies deslizantes.
Modo Underdrive para reservar potencia en caso de adelantamiento, curvas...
Dos mejor
que uno
Alfa Romeo
ha desarrollado, junto con la experiencia en Fórmula 1 de Magneti
Marelli al lado de la Scudería Ferrari, dos tipos de cambios secuenciales
que responden a dos tipos de conductores. Ambos se montan en el Alfa 156,
como demostración del carácter deportivo de este vehículo.
El Selespeed (ligado al propulsor 2.0 T.S de 147 CV) es un cambio secuencial
accionado desde el volante o desde la palanca central, que sólo
rompe su esquema lineal para engranar el punto muerto o la marcha atrás
hacia la derecha.
El Q-System, montado en el motor 2.5 V6 de 190 CV, puede funcionar como
un cambio secuencial o como un cambio en H con embrague pilotado de cuatro
relaciones, todo ello controlado desde la palanca central.
Mundo
Recambio y Taller, Nº 214 - Mayo 2000 -
|