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El xDrive se basa en un diferencial central de discos de fricción cuyo acoplamiento está controlado electrónicamente. Este elemento de fricción puede desviar la tracción hacia el tren delantero mediante un eje que discurre paralelo al árbol de trasmisión principal. Ambos elementos se comunican mediante una cadena. No es un complemento del control de estabilidad (DSC), si no un sistema completamente diferente cuya finalidad es aprovechar al máximo la tracción disponible para trasmitir la fuerza del motor al suelo y de paso corregir las reacciones que perjudiquen la neutralidad del vehículo, ya sea por sub o por sobreviraje.
Un sistema de este tipo no es nuevo, y todos los todo camino actuales disponen de un funcionamiento equivalente, más o menos eficaz, pero en ningún caso técnicamente tan evolucionado como este. Ya sea en curva corrigiendo, por ejemplo, la tendencia a seguir recto ante un viraje muy cerrado y brusco; o en recta compensando el paso por una zona deslizante, el xDrive llega a pasar el 100% de la tracción a las ruedas traseras o una cantidad que no se nos ha especificado por el fabricante a las delanteras.
De todas formas la propulsión trasera es la característica dominante en el modo de tracción. Al arrancar y hasta alcanzar los 20 km/h., la tracción se distribuye exclusivamente a las ruedas traseras, algo muy lógico, y es a partir de ahí cuando en caso necesario se suministra más o menos proporción al tren delantero.

Por último hay que señalar que rapidez de respuesta del xDrive se debe a que emplea los sensores que ya se utilizan para el control de estabilidad y por tanto conoce la presión sobre el acelerador, el giro de las ruedas y la rotación del coche sobre su eje vertical; pudiendo reaccionar anticipadamente ante una situación cuando detecta una reacción del conductor sobre el volante o el pedal del gas ante un condicionante inminente.
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