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Mientras
que cada una de las relaciones de cambio de todos los tipos de transmisión
tradicionales, tanto con el cambio manual como también con el automático
se realizan utilizando cinco, seis o más pares de piñones
o bien conjuntos planetarios en la caja del cambio de marchas. En las
transmisiones continuas CVR solamente existe un único y robusto
par de poleas con una correa flexible de transmisión que transforma
todas las marchas en infinitas variantes de desmultiplicación.
Este componente central recibe el nombre de variador y trabaja con un
elemento de transmisión similar a una correa poly-V. La correa
de tranmisión aloja en la garganta cónica unas poleas de
diámetro efectivo variable, de tal modo que al combinar los posibles
diámetros de dichas poleas se originan múltiples relaciones
de desmultiplicación, que además pueden variar dentro de
un amplio margen.
Esta correa
es especialmente importante, ya que transmite la carga total de uno de
los ejes de la transmisión al otro y, lo que es más, sin
existir fuerzas de tracción. Tan sólo su fricción
sobre las superficies cónicas de ambas poleas es capaz de transportar
la carga. Audi se ha decidido por la cadena de láminas en lugar
de por la correa articulada, habitual en las transmisiones continuas CVT.
Dicha cadena está realizada en acero, y a pesar de ello es casi
tan flexible como una correa trapezoidal. La cadena de láminas
se ha efectuado de modo tan robusto que puede transmitir pares de motor
más altos y fuerzas más elevadas que otras correas. Esta
cadena se ha mostrado durante los muchos años de pruebas como extremadamente
fiable y tiene garantizada una larga vida.
Montada de
modo similar como otras cadenas, sólo con varias capas unas junto
a otras y especialmente más robusta, está compuesta por
segmentos unidos por pernos en sus puntos de articulación transversales.
Los frontales de los pernos presionan contra las superficies cónicas
de las poleas. La fuerza motriz e la cadena se transmite a los puntos
de apoyo resultantes sobre las poleas del variador. El deslizamiento resultante
es tan reducido que los pernos, durante la vida de la transmisión,
tan sólo se desgastan como máximo de una a dos décimas
de milímetro.
Esta cadena
de láminas ofrece, además, la ventaja de que su recorrido
puede ser inferior al de otras correas articuladas. Incluso al recorrer
el más pequeño diámetro de enlace, posee la faculatad
de trasmitir las fuerzas máximas y los pares de motor. En ese momento,
solamente hay nueve pasadores en contacto con las supereficies interiores
de las poleas, pero la presión específica es tan grande
que también en caso de una gran carga no resbalará. Un engranaje
consigue la correspondiente reducción de régimen al comprobarse
que el variador muestra su mejor grado de efectividad siendo accionado
con un par de motor grande.
La hidráulica,
que trabaja muy complejamente, genera la presión de empuje que
actúa sobre los discos cónicos que forman las poleas.
Mientras
que, por una parte, ésta presiona los discos cónicos de
forma que se produce una transmisión de fuerza con el escaso resbalamiento
deseado, por otra parte, debe ejercer una presión adicional para
separar entre sí los discos cónicos, modificando de este
modo la relación entre los diámetros de las poleas y por
lo tanto la desmultiplicación final del variador. Por esta causa,
los ingenieros de Audi han distribuido desde un principio la hidráulica
de su variador en dos áreas.
Como se desprende
de la distribución de funciones, ésta trabaja sobre ambos
pares de los discos cónicos del variador según el principio
de doble émbolo. Mientras que el émbolo empujador con la
mayor superficie operante impide que la cadena de láminas resbale,
el émbolo empujador con la menor superficie ejerce fuerza adicional
sobre el disco correspondiente cuando ha de ser modificada la desmultiplicación.
Los sistemas hidráulicos de ambos pares de discos se pueden relacionar
entre si por medio de la bomba de aceite y las válvulas de regulación,
de modo que solamente se deben desplazar de una parte a otra volúmentes
reducidos de aceite y únicamente se necesita aplicar la diferencia
de presión correspondiente. Este es el motivo por el cual el variador
Audi reacciona instantáneamente ante cualquier orden de gestión,
lo que no sucede en elas transmisiones CVT actuales.
Otro nuevo
elemento es el responsable de que el variador trabaje de un modo prácticamente
automático. Un sensor de par, que trabaja de modo similar a una
válvula de limitación de presión, se torsiona de
tal modo a través del momento variable de entrada que cierra o
abre los taladros de alimentación de la hidráulica.
Asi, se genera
automáticamente un equilibrio entre el par motor que se transmite
y la fuerza de presión. Este hecho supone un requisito esencial
para la reacción extraordinariamente rápida del variador
sobre todas las modificaciones de tracción así como una
prevención ante el aumento inmediato de la presión de empuje,
por ejemplo, en caso de golpes en el tren motriz, convirtiéndose
de este modo en un mecanismo de seguridad ante irregularidades de todo
tipo.
Una ventaja
básica del variador en el sistema multitronic es la amplia relación
entre la mayor y la menor desmultiplicación posible en la transmisión
(1: 2,1 hasta 1: 12,7) siendo, de este modo, superior a 6, lo cual representa
casi un caso ideal para la transmisión que hasta ahora apenas sobrepasaba
un valor de 5.
Gracias a
esta característica, por una parte, se puede acelerar de forma
deportiva y dinámica, debido a la mayor desmultiplicación
posible y, por otra parte, se puede aprovechar completamente la menor
desmultiplicación para potenciar el ahorro de combustible.
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