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Daihatsu Terios Modelismo de precisión

Pruebas | 02/03/2001
Daihatsu Terios: Modelismo de precisión
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MODELISMO DE PRECISIÓN

Por Carlos Lera, Autocity
2 de marzo del 2001

El Daihatsu Terios es un mini todo terreno muy logrado. Su pequeño tamaño le hace destacar en ciudad, mientras su tracción integral permanente le otorga una sorprendentes cualidades en el campo. Pero además posee muchas otras características que bien merecen una prueba a fondo.

Interior

INTERIOR

En 3 metros y 83 centímetros, distancia total similar a la de por ejemplo un Ford Fiesta, no resulta sencillo aglutinar todos los órganos mecánicos que componen un todo terreno, y el más difícil todavía es que encima no estorben a la comodidad y habitabilidad.

¿Cual es entonces la piedra filosofal? Pues está claro: la respuesta está en el monovolúmen. Sin embargo existía un problema: un monovolúmen de pequeñas dimensiones capaz de diabluras off road podría convertirse en un bicho muy raro, una apuesta demasiado arriesgada y cuyo público objetivo se vería reducido de manera determinante. Pero no había otro camino para lograr que interiormente se pudiera ofrecer capacidad suficiente para cuatro personas y un mínimo equipaje, teniendo en cuenta que el túnel de transmisión y las dimensiones de los grandes pasos de ruedas (205/70 R15) pondrían al Terios en inferioridad de condiciones frente a los utilitarios de su tamaño. Así las cosas se optó por una solución intermedia: el frontal de la carrocería se acható en la medida de lo razonable y como consecuencia se ganaron unos valiosos centímetros para los pasajeros.

El resultado es interesante: la posición de conducción típicamente todoterrenera coincide a la perfección con la de un monovolúmen, por lo que la necesidad de situar al conductor erguido por razones de espacio encajaba perfectamente con la filosofía del coche. El único pero se encontraba en el volante. Debía tener el diámetro suficiente para permitir controlar el coche en el campo, razón por la que al final el espacio del conductor en anchura se queda claramente limitado. El resto de las plazas ofrecen un buen tamaño para acomodar tres pasajeros y el maletero posee una capacidad digna de 220 litros con los asientos traseros instalados, que puede llegar hasta los 560 litros si se abaten estos.

Los acabados son sencillos; plásticos de aspecto mejorable y elementos de diseño superado que ayudan a ofrecer un precio interesante. El equipamiento de la versión probada, la superior de las dos disponibles, es amplio de serie y no admite opciones: aire acondicionado, elevalunas, cierre centralizado sin accionamiento remoto, llantas de aleación y pintura exterior bitono, entre otros.

Motor

MOTOR

El motor es un 1.3 litros 16 válvulas que gusta de girar alegre, algo que supone un handicap en zonas de baja adherencia por su poca capacidad tractora a bajo régimen y la ausencia de una caja reductora de transmisión. Sin embargo el rendimiento en carretera y pistas, los dos medios naturales del Terios, es satisfactorio gracias a sus 83 caballos y las marchas cortas, aunque el carácter del motor obliga a utilizar constantemente el cambio para mantenerlo vivo, a partir de las 4.000 revoluciones por minuto.

Hay que tener en cuenta que la cifra de par máximo es de sólo 105 Newton/metro, escasa para un todo terreno, y que además el régimen al que se logra es de 5.100 revoluciones por minuto. Por tanto no es agradable ni útil circular en marchas largas. Los consumos se encuentra en valores muy aceptables a pesar del carácter chillón del motor y de la transmisión permanente a las cuatro ruedas.

Transmisión

TRANSMISION

El Terios no posee unas transmisiones de auténtico todo terreno al carecer de caja reductora, pero a cambio la tracción total permanente y los cortos desarrollos del cambio mitigan su ausencia en la medida de lo posible, resultando suficientemente eficaces para circular por pistas de tierra, pero conviene evitar las complicaciones innecesarias, por las que se puede caer en problemas para el pequeño Terios.

La caja es manual, de cinco velocidades, y va asociada a una transmisión integral permanente con el lógico diferencial central. La versión probada posee además diferencial autoblocante, muy recomendable por su aportación en materia de seguridad dinámica y mejor administración de la tracción disponible en el eje trasero que, como ya hemos indicado, precisamente no sobra.

Suspensión y frenos

SUSPENSION

Las suspensiones delanteras están confiadas a un sistema MacPherson con barra estabilizadora mientras que en el tren trasero se recurre a un rudo eje rígido de inspiración campestre, aunque en carretera resta un poco de confianza en curvas.

En general sin embargo el comportamiento es sano y controlable ya sea en carretera o fuera de ella, y la tracción integral permanente contribuye de forma decisiva a otorgar un aplomo excelente en carretera teniendo en cuenta el tamaño y elevado centro de gravedad del vehículo. El bastidor es de tipo autoportante, más indicado que las tradicionales vigas longitudinales de los todo terrenos dadas las pequeñas dimensiones del vehículo y la prioridad de ofrecer un espacio interior homologable al de cualquier utilitario moderno.

FRENOS

Los frenos combinan discos macizos delanteros con tambores para el eje trasero. Su trabajo es bueno pero no excelente, y si se les fatiga en exceso se produce un ligero fadding.

La ausencia de ABS tan siquiera como posibilidad opcional es un claro inconveniente de cara al uso en carretera, pues probablemente sea el medio en el que, a la hora de la verdad, más kilómetros va a recorrer el Terios.

Al volante

AL VOLANTE

El Terios resulta agradable de conducir por ciudad, aunque no sea un coche cuyas características estén en principio pensadas para este ámbito, pero su superior altura respecto a la de la mayoría de los vehículo permite una visibilidad superior que facilita las maniobras y permite anticiparse a las sorpresas cotidianas. Además, con el descuido que sufren las calles de algunas ciudades, y en concreto puedo hablar de Madrid, donde cada obra deja su rastro de zanjas y baches ante la vergonzosa apatía de los responsables del ayuntamiento, un todo terreno es una garantía para no dejar los palieres y los amortiguadores para el arrastre a los pocos meses de uso.

En carretera las prestaciones son decentes pero no dejan de tener limitaciones especialmente en lo tocante a velocidad de crucero y recuperaciones. Se hace necesario recurrir constantemente al cambio de marchas y el agudo sonido producido por el volutarioso motor llega a aburrir, optándose al cabo de unos kilómetros por circular más despacio aunque solo sea por no tener que aguantar los alaridos procedentes del capó.

Instalados ya en la calma de un ritmo sosegado, la conducción se vuelve relajada y agradable. Sin embargo la dirección es algo imprecisa y los balanceos en todos los sentidos de la carrocería producidos por el largo recorrido de las suspensiones y los tarados demasiado blandos de los amortiguadores hacen que al llegar una zona de curvas instintivamente se baje el ritmo de nuevo, circulando a una velocidad moderada como norma a partir de entonces.
En caminos el Terios es agradable y se puede jugar a deslizar la trasera, aunque siempre con una gran suavidad y seguridad fruto de la tracción total permanente.

Sin embargo, cuando nos encontramos en medio de una fuerte pendiente, poniendo intencionadamente a prueba las capacidades trepadoras del Terios, resulta difícil mantener la tracción necesaria. El motor está demasiado limitado en cuestión de empuje como para permitirse el lujo de subir por dificultades serias sin contar con la ayuda de reductoras.
Las ruedas patinan y finalmente se da marcha atrás con gran precaución y temor por los frenos, una vez más por la ausencia de una reductora que permita usar la retención del motor. Desde el punto de partida cogemos otro camino menos escarpado pero mucho más estrecho, en el que el Terios se siente como pez en el agua: su tamaño y dimensiones de bolsillo hacen que casi no toque las ramas que surgen a los lados. El Terios es un excelente todo camino, pero posee sus limitaciones en la práctica del todo terreno más radical.

Prestaciones y consumos

PRESTACIONES Y CONSUMOS

En ambos apartados el Terios se comporta de la mejor manera que cabe esperar en un vehículo de sus características. El motor se comporta mejor por carretera que por campo, aunque una vez comprendido el régimen de uso ideal, muy por encima de lo habitual en un todo terreno, la respuesta en planos empinados o donde la tracción precisa una trasmisión efectiva es suficiente aunque sin llegar a paliar un carácter poco adecuado para atravesar vías naturales.

Como hemos apuntado, en carretera se encuentra más a gusto. La velocidad punta de 145 kilómetros por hora es suficiente, puesto que la alcanza con manifiesta facilidad gracias a los desarrollos cortos del cambio. Las recuperaciones son muy discretas, resultando aconsejable usar el cambio siempre que se desee tomar velocidad rápidamente. Aunque en el 0 a 100 no baja de 16 segundos, su vivacidad es notable (teniendo presente que es un todo terreno de 86 caballos, claro...) hasta los ochenta kilómetros por hora.

El gasto de combustible sorprende por ser más bajo de lo que se suele esperar en un todo terreno de gasolina, con tracción integral permanente, múltiples juegos de trasmisión, neumáticos bastante anchos (205/70R15") y aerodinámica condicionada por la altura de la superficie frontal. El consumo ponderado homologado es de 8,6 litros, casi uno menos que su directa competencia en tamaño, potencia y precio, el Suzuki Vitara (9,4 litros de media a los 100).

Ficha

FICHA TECNICA

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