No todos los aficionados recordarán el BMW M1, ya que se trata de una
serie limitada de la que sólo se produjeron 445 unidades entre
1978 y 1981. Pero los verdaderos amantes de los clásicos deportivos
seguro que conocen algunos detalles de este bólido nacido para
la competición que se convirtió en el coche alemán
más rápido de su tiempo. Supuso el comienzo de
la mítica saga M de BMW, fue manejado en carreras por pilotos
de la talla de Niki Lauda o Nelson Piquet, y en su versión
Grupo 5 llegó a registrar potencias de hasta 1.000 cv.
Sin duda, un automóvil que ha hecho historia y que merece
ser recordado. Otoño de 1978, Salón del Automóvil de
París. Esta fue la fecha y el lugar en el que el BMW
M1 fue presentado al público, pero el trabajo de desarrollo
del M1 comenzó dos años antes, bajo el nombre de “proyecto
E26”. BMW Motorsport GmbH, subsidiaria de competición
de BMW y fundada en 1972, se había dedicado hasta la fecha a preparar
coches de serie para competir. De hecho, había tendido numerosos éxitos
con los 2002 y 3.0 CSI; pero de convertir coches de serie en coches de competición,
a diseñar su propio vehículo existe un largo camino. Y, dadas
las circunstancias, la empresa BMW Motorsport GmbH carecía de capacidad
para construir un coche por sí misma. Se recurrió entonces al prototipo BMW Turbo con puertas tipo “alas
de gaviota” realizado por el diseñador de BMW Paul Bracq
en 1972; y para trabajar sobre esta base se fichó a Giorgio Giugiaro,
por lo que al BMW M1 se le calificó como “un bávaro
con sangre italiana”. Fue Giugiaro quien dotó al M1 de
ese perfil afilado y las características aristas
rasgadas; muy típicas en los grandes deportivos de los 70. Con el objetivo de entrar en la normativa de competición Grupo
4 de aquellos tiempos, se debían fabricar al menos 400 unidades
en 24 meses consecutivos de coches matriculables, cuya concepción y carrocería
tendría que ser casi idéntica entre el coche de carreras y el
de calle. Para animar a este vehículo se meditó mucho la posibilidad
de unos u otros motores, aunque finalmente se optó por el seis
cilindros en línea de 3,5 litros colocado en posición
central. Todos los asistentes al Salón de París quedaron prendados con
el BMW M1, el primer coche desarrollado y construido por BMW Motorsport
GmbH. Con una altura de sólo 1,14 metros,
el M1 tenía un centro de gravedad bajísimo; mientras que el resto
de medidas eran de 4,36 metros de largo y 1,82 metros de ancho. Su motor, con
culata de cuatro válvulas por cilindro e inyección mecánica
Kugelficher, daba nada menos que 277 cv, pero además
destacaba por una respuesta suave y dócil hasta 5.000 rpm. Eso sí,
entre 5.000 y 7.000 rpm su fuerza mereció todos los elogios de sus probadores.
Con propulsión trasera y caja de cambios manual ZF de cinco velocidades,
este purasangre obtenía una velocidad máxima de 264 km/h
y podía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos. El reparto de pesos del BMW M1 era de 44,1% delante y 55,9% detrás y
sus suspensiones resultaban firmes pero tampoco excesivamente secas. Se comentaba
que era un coche fácil de conducir hasta ritmos medio-altos, pero muy
exigente cerca de sus límites. La dirección de
cremallera sin asistencia era muy directa y adecuada para su
tipo de conducción. Tenía cuatro discos de freno (de 300 mm delante
y 297 mm detrás) y neumáticos con medidas 205/50 VR 16 en el eje
delantero y 225/50 VR 16 en el trasero; muy grandes para la época.
Por lo que se refiere a sus características de uso diario, el BMW tenía
un maletero bajo el capó delantero suficiente para dos bolsas de viaje,
estaba disponible el aire acondicionado y tenía dos depósitos
de gasolina (de 58 litros cada uno). Aunque su vida fue corta, pues su producción cesó en 1981 después
de fabricar 399 unidades de calle y 46 de competición
versión Procar, el “corazón” del M1 tuvo continuidad
tres años después. En 1984 BMW Motorsport GmbH saltó de
nuevo a los titulares al lanzar los BMW M635 CSI Coupe y BMW
M5, modelos que heredaron dicho propulsor, en ese momento con 286 cv,
lo cual posibilitó al coupe una velocidad máxima de 255 km/h y
a la berlina de 245 km/h. Sin duda, estos dos modelos cautivaron al público
y marcaron la continuidad de la saga M de BMW.
Fórmula 1
Impacto mortal
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