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Esta feria, que fue pionera en España, sigue siendo la referencia en su sector, y en esta edición y tras doblar prácticamente su superficie, puede figurar por méritos propios entre las importantes de Europa y no sólo por este aspecto de la superficie, que sin duda es fundamental, sino por la cantidad y calidad de lo expuesto, así como por el volumen de transacciones efectuadas, y la presencia de un gran número de expositores franceses, italianos e ingleses es prueba de lo que acabo de afirmar.
Este aspecto de feria con movimiento económico es algo en lo que deseo hacer hincapié ya que algunas otras como el parisino Retromobile son exhibiciones fantásticas a las que aconsejo ir, pero en las que aparte de algunos coches de cientos de miles de euros como precio de base, lo que hay a la venta es escaso. Se trata más bien de exposiciones de coches magníficos o históricamente interesantes, pertenecientes en muchos casos a marcas tales como Mercedes, Peugeot, Citroën o Renault, con automóviles salidos de sus museos y, con frecuencia, prototipos que personalmente adoro ver, pero a la hora de buscar libros viejos, catálogos o piezas, cuesta encontrar incluso un simple puesto de venta. No trato con ello de decir que Auto Retro es mejor o peor que tal o cual feria internacional, sino que en ella la oferta de piezas, libros, catálogos y revistas son la esencia de la misma, y hago también especial énfasis en el apartado de las motos en el que puede encontrarse casi todo. Con Auto Retro estamos pues ante una de las cinco o seis grandes ferias europeas y con la posibilidad de comprar ‘cosas’.
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