Conoce la F1: Motor y caja de cambios
20 Marzo 2009 Conoce la F1 7 comentarios
El motor y la transmisión de un coche de Fórmula Uno son las piezas de maquinaria que soportan una tensión mayor, y la competición entre los equipos por tener la potencia de motor máxima es intensa.
Tradicionalmente, el desarrollo de los motores de carreras siempre ha sido dirigido bajo el dictado del gran ingeniero alemán Ferdinan Porsche, el cual decía que el coche de carreras perfecto cruza la línea en primer lugar y al momento siguiente se cae a trozos. Aunque esto ya no es cierto estrictamente hablando (las regulaciones ahora requieren que los motores duren más de un fin de semana) diseñar motores modernos de Fórmula Uno requiere un balance entre la potencia que puede ser obtenida y la necesidad de que tenga la durabilidad requerida.

Los rendimientos de potencia obtenidos a lo largo de la historia de la Fórmula Uno presentan una visión fascinante de lo lejos que la competición ha llegado. En los años cincuenta, los coches de Fórmula Uno obtenían rendimientos de potencia de aproximadamente 100 CV. por litro, el equivalente a un coche de carretera de ahora, aproximadamente. Esta figura creció impresionantemente con la llegada de la Era del Turbo, a principios de los ochenta, con motores turbo de 1.5 litros, algunos de los cuales producían hasta 750 CV por litro. Cuando en el año 1989 se volvió a la aspiración normal, eliminando el turbo, la magnitud cayó, para posteriormente volver a subir de nuevo. La “batalla de la potencia” de los últimos años hizo que los rendimientos rondaran la barrera de los 1000 CV, con algunos equipos obteniendo más de 300 CV por litro en el 2005, el último año de los motores V10 de 3 litros. Desde 2006, las regulaciones requieren el uso de motores V8 de 2.4 litros, con rendimientos cayendo alrededor de un 20%: más o menos 720 CV.
Revolucionando hasta un límite de 18000 revoluciones por minuto, un motor moderno de Fórmula Uno consumirá una impresionante cantidad de 650 litros de aire cada segundo, con consumos de combustible en carrera que rondan los 75 litros a los 100 km. El motor ha de ser robusto, además de ligero (lo que choca con el primer objetivo), compacto y colocado tan bajo como sea posible, para reducir el centro de gravedad y permitir minimizar la altura de la carrocería en la parte de atrás.
Las cajas de cambios de los coches modernos de Fórmula Uno son ahora altamente automatizadas, con los conductores seleccionando las marchas mediante mandos colocados detrás del volante. Las cajas de cambios secuenciales usadas son muy similares en principio a las de las motocicletas, permitiendo cambios de marcha más rápidos que con el tradicional selector de marchas en forma de H, con los selectores de la caja de cambios operados eléctricamente. A pesar de los niveles de tecnología existentes, los sistemas de transmisión completamente automáticos, y ayudas relacionadas con la caja de cambios como el control de lanzamiento (launch control) son ilegales (una medida dirigida a mantener los costes bajos y poner más énfasis en la habilidad del piloto).
Las trasmisión (la mayoría de los equipos tienen cajas de cambios de siete velocidades) se conecta a la parte de atrás del motor.
Debido al coste de los grupos propulsores de alta tecnología, la FIA introdujo nuevas regulaciones en el 2005 limitando a cada coche a un motor por dos Grandes Premios, con una penalización de 10 lugares en la parrilla a aquellos que infringiesen la regla. Desde el 2008 una política similar fue aplicada a las cajas de cambios, cada una teniendo que durar 4 fines de semana de carrera. En el 2009 se ha visto la introducción de incluso reglas más estrictas, con los pilotos limitados a ocho motores por temporada. A la cabeza de estas medidas, una congelación en el desarrollo del motor, impuesta al final de la temporada 2006 establece que los equipos no puedan alterar los fundamentos del diseño de sus motores hasta al menos el 2010.
Fidel C. Garbajosa
En diciembre del 2008 la FIA, en un comunicado que dio, dijo que pensaba eliminar las paradas en boxes para repostar como medida para recortar gastos ya que, en ese caso, no se necesitaría un equipo de mecánicos ni el material que se necesita para hacer dicho repostaje. La polémica que hay con este tema nos hace escribir este artículo con el objeto de haceros saber que hay quienes afirman que quitar las paradas para repostar es lo mejor que le podría pasar a la F1. Nosotros no vamos a dar nuestra opinión sobre el tema, sino que os contaremos los argumentos que exponen tanto los partidarios de quitarla como los detractores, pero antes vamos a hacer una presentación de la evolución de las estrategias de carrera, establecidas por la introducción de los repostajes en la misma.

El adelantamiento no tiene porque ser debido únicamente a potencia de motor. Hay adelantamientos en la fase de frenado, antes de entrar a hacer el giro de una curva, debido a que se elige una distancia de frenado inferior a costa de un uso más exigente de los neumáticos y de frenos, a costa, eso sí, de un mayor deterioro de aquellos. Si en una curva se tiene más adherencia en el coche, ya sea debido a la aerodinámica (por un mejor diseño de la carrocería) o la mecánica (debido a un mejor estado o tipo de los neumáticos en su interacción con la pista) que el de delante, es posible adelantar en medio de una curva tomando una línea diferente, habitualmente por el exterior. También se puede adelantar por una mejor parada en boxes (Pit-Stop) que el coche de delante, debido un menor tiempo en la misma respecto al contrario.





La segunda: diseñar la parte interior del coche de forma que se hacia pasar aire por dos conductos, situados a los laterales del coche, en los que se reducía el grosor , consiguiendo bajar la presión. Este espacio lo limitaron mediante la colocación de faldones laterales para evitar que el aire de fuera interfiriera en la obtención de esa zona de baja presión. Un ejemplo de coche de efecto suelo es el Lotus 79, también llamado “la Belleza Negra”. Debido a una serie de accidentes mortales, se reguló la utilización del efecto suelo prohibiendo los faldones, así como se estableció una forma plana de los bajos del coche y una mínima distancia desde los bajos al suelo.
En los coches de Fórmula Uno actuales la creación de fuerza en sentido descendente mediante efecto suelo se aplica mediante el difusor trasero, combinado con una hoja situada abajo en el alerón trasero, y representa alrededor del 25% de la de la fuerza en sentido descendente total del coche. El diseño del difusor es crucial ya que controla la velocidad de salida del aire. Cuanto más rápido sale, menos presión se genera debajo del coche y más fuerza de sentido descendente se genera en el coche. La forma y tamaño del difusor está regulada y tiene ciertas restricciones.









