Mégane Sport 225cv

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EFICACIA TOTAL

En sólo unos días, después de la Semana Santa, comenzarán a entregarse las primeras unidades del Renault Megane Sport, un compacto de altas prestaciones que completa la familia Renault Sport junto a los ya existentes Clio 2.0 Sport de 182 cv y Clio V6 Sport de 255 cv. Su precio (28.800 euros el 3p y 29.300 euros el 5p) se encuentra en un punto medio entre sus rivales, ya que cuesta algo más que los Honda Civic Type R de 200 cv o Seat León Cupra R de 225 cv, pero menos que el Alfa Romeo 147 GTA de 250 cv y significativamente menos que el Audi A3 3.2 V6 Quattro de 250 cv.

  Si nos fijamos en su carta de presentación -motor de dos litros turboalimentado de 225 cv y aceleración de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos– ya podemos vaticinar unas fuertes sensaciones al volante; pero lo cierto es que tras realizar con él una buena toma de contacto (autopista, carretera de montaña bacheada y circuito de velocidad), la impresión general que nos queda del compacto deportivo francés es todavía más satisfactoria de lo que esperábamos.
No podemos decir que ‘machaque’ a sus rivales antes mencionados, pues el nivel de aquellos estaba ya muy alto, pero la relación precio-equipamiento-prestaciones del nuevo Megane Sport, unido al excelente comportamiento dinámico que ofrece, hace que su nombre suene con mucha fuerza a la hora de decantarnos por un compacto deportivo.
Todos sabemos que la tecnología que las marcas desarrollan en competición en el futuro va pasando -con sus evidentes diferencias- a los modelos de producción. También muchos de los aficionados se habrán fijado en que el Renault F1 de Fernando Alonso es el más rápido en las salidas. Pues bien, tras el sensacional trabajo realizado en el tren delantero y la genial puesta punto del sistema electrónico de tracción, el Megane Sport de 225 cv transmite la potencia al suelo de forma inusual para un tracción delantera, con total eficacia, seguridad y confianza. Esta es una es una de sus mejores virtudes, pero ni mucho menos la única. A continuación os desvelamos el resto.
Enrique Marco, Autocity.
26 de marzo de 2004.
DISEÑO Y EQUIPAMIENTO

Al hablar de diseño, hemos de decir que partimos de una base un tanto controvertida. Si bien el que guste o no es un asunto muy personal, parece que la estética del Megane ‘base’ -además de futurista, original, atrevida o como se le quiera llamar- no resulta especialmente deportiva, máxime la del cinco puertas. En el caso concreto del Megane Sport, se han adoptado una elementos ‘racing’ identificativos pero no muy llamativos, por lo que se mantiene una relativa discreción.
Destaca en primer lugar la enorme ‘boca’ frontal, que posibilita una mejor refrigeración del motor y le aporta personalidad, acompañada por los dos extremos de sendos proyectores antiniebla. La trasera incluye la doble salida de escape, que se han convertido ya en una seña de la familia Renault Sport (como los Clio 2.0 y V6). Y por último, destacan las imponentes llantas de aleación de nada menos que 18 pulgadas de diámetro.
En el interior más de lo mismo. El punto de partida tampoco era muy deportivo, y el procedimiento ha sido el mismo que en la carrocería, pues se han incorporado varios detalles ‘de carreras’ sin llegar a extremos. Eso sí, la calidad del cuero del volante y de los asientos se percibe como muy alta. Los pedales de aluminio o la escala del velocímetro hasta 270 km/h son otros aspectos que dan una idea de su inclinación. Ya puestos a pedir, un reloj indicador de la presión del turbo tampoco hubiera estado mal, para contentar a los entusiastas de las mecánicas turboalimentadas.
Pero lo que en un principio parace quitarle una pizca de encanto al no resultar tan ‘racing’, por otra parte le proporciona la ventaja de la funcionalidad y del espacio. Las plazas traseras son perfectamente válidas y cómodas para dos adultos, el maletero puede cargar 320 litros (hasta 1.190 litros abatiendo los asientos), y en general se percibe una gran sensación de espacio.
Por último, en el equipamiento de serie del Megane Sport, no se echa en falta nada que se le pueda pedir a un coche de alta gama. Trae de serie los airbags frontales, de tórax y de cabeza, controles de tracción estabilidad ESP con ASR, climatizador, lámparas de xenón, regulador y limitador de velocidad, control de presión de neumáticos, tarjeta Renault manos libres con arranque mediante botón, y radio-cd con mandos en el volante. Como opciones quedan los airbags laterales traseros, el techo panorámico, o el sistema de navegación.

Comportamiento

EN MARCHA

Introducimos la tarjeta, pulsamos el botón… ¡y en marcha! Al raletí el sonido del Megane Sport no sugiere nada especial, pero en aceleraciones ya escuchamos una melodía discreta aunque indicativa de su potencial. Desde fuera, cuando observamos a otro Megane Sport acelerar, todavía nos gusta más. Ahora bien, el silbido del turbo apenas se oye.
Como en casi todos los coches modernos, suavidad en la dirección, en los pedales, y en el cambio; aunque la dirección conforme avanza la velocidad se torna mucho más dura, algo de agradecer para conducir con precisión. En los primeros compases de la prueba ya notamos la eficacia del motor turbo de Renault. Dicha mecánica parte del 2.0 turbo de 165 cv que ya llevan otros modelos, como el Laguna. Sobre éste, la pertinente puesta a punto en la que destacan los inyectores sobredimensionados y los pistones reforzados, para llegar a unos excelentes 225 cv y 300 Nm de par máximo.
Pero lo mejor de todo no es cuánta potencia da, si no cómo la da. En este caso, más utilizable ya no puede ser, pues entre 2.000 y 6.000 rpm se encuentra disponible el 90% del par motor. La caja de cambios es manual de seis velocidades, y está desarollada junto a su socio Nissan. Ninguna pega hacia ella, pues en su parte también es responsable de lograr esa marca de 6,5 segundos en el 0 a 100 km/h, de 236 km/h de velocidad punta y de 8,8 l/100 km de consumo medio.
Afrontamos la primera carretera de montaña (estrecha, bacheada, mojada y con unos viejos quitamiedos de piedra que evocan los tramos del Rally de Monte Carlo o de Córcega). Y es aquí donde comenzamos a enamorarnos del Renault Megane Sport. Potencia más que suficiente, estabilidad casi perfecta, una dirección buena, y sobre todo, una motricidad increíble para un tracción delantera de tanta potencia. A esto último contribuyen varios aspectos: la evolucionada geometría del tren delantero, los neumáticos Continental en medida 225/40 18 desarrollados específicamente para este modelo, y el estupendo control de tracción, el cual permite divertirte y trazar pero manteniéndote dentro de la trayectoría correcta.
Este dispositivo electrónico es el mejor que hemos probado hasta la fecha, y en ningún momento de la prueba deseamos desconectarlo (como sí ocurre en una buena parte de los coches), pues deja deslizar lo justo para sentir que llevas tú el coche por donde quieres, pero siempre dentro de unos límites, ‘cortando’ sólo cuando éstos se exceden. Y los frenos… ¡menudos frenos! Firmados por Brembo y construidos en aluminio, utilizan discos de 312 mm de diámetro delante y de 300 mm detrás. Su potencia es sobresaliente y la resistencia a la fatiga asombrosa.
Por último, en carreteras más amplias y lisas, el comportamiento del Megane Sport sigue siendo impecable. La base del Megane ya era muy buena, y en este caso se han ensanchado aún más las vías (7 mm la delantera y 15 mm la trasera) y se ha aumentado la rigidez de la amortiguación un 35%. En la práctica el equilibrio es ejemplar, resultando menos duro que alguno de sus rivales pero igualmente efectivo. De este modo tenemos un gran deportivo con el cual no cansa hacer viajes largo por todo tipo de carreteras.

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