VW Passat Variant R-Line 2.0 TDI DSG: Familiar con plus deportivo

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Enrique Marco10 jul 2013
Con el acabado R-Line, el Volkswagen Passat Variant recibe un toque de deportividad tanto estético como técnico, el cual porporciona un conjunto más exclusivo y un tacto de conducción más directo. Lo probamos con el motor TDI de 140 cv y el cambio DSG, y la verdad es que convence.
A casi nadie se le escapa que el Volkswagen Passat es un excelente automóvil, pero también es cierto que muchos le acusan de tener un diseño excesivamente discreto y serio. Afortunadamente la gama de la actual generación del Passat se enriqueció a finales del año pasado con las versiones R-Line, unas preparaciones que afectan tanto a la estética como a la técnica y que convierten a estos modelos germanos en algo más pasionales. Como ejemplo de ello en Autocity nos subimos a un Passat Variant 2.0 TDI R-Line DSG 140 cv en color “rojo tornado”, el cual gana muchos enteros en cuanto a impacto visual y personalidad. Con los elementos deportivos y los detalles cromados, este familiar resulta ser uno de los más atractivos, que nada tiene que envidiar en imagen ni a los generalistas Opel Insignia Sports Tourer o Peugeot 508 SW, ni tampoco a los premium Audi A4 Avant o BMW Serie 3 Touring.
a favor-Imagen más exclusiva-Calidad y eficacia-Capacidad de cargaen contra-Suspensión más dura-Precio algo elevado
Las recientes versiones R-Line se han convertido en los acabados tope de gama, aunque sólo cuestan unos 300 euros más que el nivel Highline. A cambio ofrecen una imagen más diferenciadora y un tacto de conducción más deportivo, ya que se endurecen las suspensiones y se rebaja la altura 15 mm. Como todos los Passat, nuestro protagonista de hoy no es barato, pues con dicho acabado deportivo y combinado con el excelente conjunto de motor 2.0 TDI y cambio DSG cuesta 38.340 €. Además, el modelo que podéis ver en las fotos añade las llantas opcionales de 18 pulgadas (535 €), el techo panorámico de cristal (1.170 euros) y el color “rojo tornado” (230 €); por lo que superamos la barrera de los 40.000 euros. No obstante, como veremos a continuación, se trata de un modelo que vale lo que cuesta.
En líneas generales de la gama Passat Variant podemos decir que es uno de los familiares más capaces de su segmento, pues con sus 4,77 metros de longitud, 1,82 metros de anchura y 1,52 metros de altura permite un gran habitáculo y un espacio para la carga que oscila entre 603 y 1.731 litros (con todos los asientos disponibles o con la fila trasera abatida). Y este volumen de maletero tan amplio se logra además conservando un espacio para la rueda de repuesto de tamaño normal y con llanta de aleación (en nuestro caso de 18 pulgadas; de serie de 17 pulgadas); algo que en caso de pinchazo o reventón nos puede salvar un viaje, y que muchos otros modelos han sacrificado en favor de un kit anti-pinchazos no siempre efectivo o para poner una limitada rueda de emergencia.

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Estéticamente el Passat Variant R-Line se diferencia del resto de la gama por parachoques deportivos delantero y trasero, la parrilla del radiador específica R-Line, el spoiler trasero, las taloneras deportivas en el color de la carrocería, las llantas de aleación “Mallory” de 17 pulgadas (o de 18 pulgadas en opción), el difusor trasero en color negro brillante y la menor altura del chasis deportivo que viene rebajado y endurecido. Además de esto, el Passat Variant R-Line lleva unas barras de techo longitudinales plateadas que combinan perfectamente con las molduras cromadas.Los diversos detalles deportivos R-Line mejoran la atractiva carrocería del Passat Variant
Al acceder a su interior nos reciben unos asientos deportivos en dos tonalidades, con el atractivo tapizado denominado por Volkswagen “Kyalami” y con los reposacabezas con la inscripción “R”. Opcionalmente se ofrecen los asientos de cuero, pero muy aficionado a la piel hay que ser para pagar lo que cuestan (2.795 €), ya que esta opción de serie le sienta muy bien y su tejido resulta agradable al tacto. También nos agrada el volante deportivo con zonas de cuero perforado y la parte inferior achatada, el cual nos recuerda al de un Golf GTI. Finalmente, los pedales de aluminio o la aplicación del titanio en el salpicadero consiguen un deportivo y atractivo conjunto. En cuanto a la pantalla central multifunción de 5 pulgadas de nuestro coche de pruebas, ésta es de serie, y por 550 euros se puede pedir con navegador; aunque quien desee una tecnología mayor y un mejor efecto visual podrá optar por el navegador de 6,5 “ (1.670 €). 

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Técnicamente, como decíamos al principio, las versiones R-Line reciben una puesta a punto específica, la cual logra un paso por curva más eficaz y un tacto más directo, aunque bien es verdad que cuando pillamos un bache resulta algo más incómodo que con las suspensiones estándar. Es cuestión de gustos y preferencias. En cualquier caso, bien con las llantas de 17 pulgadas de serie o bien con las opciones de 18, llevamos un “rodillos” de 235 de ancho (235/45 R17 o 235/45 R18) que garantizan un perfecto agarre del vehículo.Las suspensiones endurecidas y rebajadas mejoran el paso por curva aunque resultan más secas
De este motor y caja de cambios ya hemos hablado en numerosas ocasiones, y no nos cansaremos de alabarlo. Otros rivales han conseguido superar alguna cifra de su mecánica (o bien en cuanto a consumo o bien en cuanto a prestaciones), pero no encontramos ninguno mejor en cuanto a equilibrio general y relación entre refinamiento, agilidad y consumos. En cuanto al cambio, este DSG es el de seis velocidades, con dos modos de uso “D” o “S” y una tercera opción de llevarlo en manual, en este caso con levas de cambio tras el volante como dotación de serie. Su funcionamiento es una delicia, y es la referencia en este tipo de cambios automáticos de doble embrague.

Este conjunto mecánico es de esos que si bien a día de hoy no sorprende por nada, sí agrada por todo. Hay que tener en cuenta que el coche pesa la considerable cifra de 1.571 kilos, por lo que las prestaciones no pueden ser muy deportivas (10 segundos en aceleración de 0 a 100 km/h y 208 km/h), pero por su par motor de 320 Nm desde sólo 1.750 rpm y su aprovechable curva de potencia, el Passat Variant R-Line 2.0 TDI DSG 140 cv acelera y recupera de forma notable aunque vayamos cargados a tope. Además, es de los coches que en la práctica no se desvía mucho de los consumos oficiales homologados, pues aunque para conseguir los 5,2 l/100 km que declara es necesario tratar con suma dulzura el pedal del acelerador, en caso de que circulemos con algo más de agilidad el consumo no se incrementa de forma preocupante, siendo habitual ver registros de consumo en el ordenador de viaje de poco más de 6 l/100 km.

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.Finalmente, decir que en cuanto a equipamiento de seguridad y confort el Volkswagen Passat Variant R-Line lleva todo lo que podemos esperar en un coche de su categoría, y no se olvida por ejemplo de los leds para la iluminación diurna, el indicador de presión de los neumáticos, los sensores de luz y lluvia, el retrovisor antideslumbrante o el sistema de audio con cargador de 6 CDs, 8 altavoces y enchufe multimedia entre otras cosas. Pero de forma opcional se pueden añadir los sistemas de última tecnología que bien pueden merecer nuestro interés, ya que pueden prevenir un accidente. Nuestra unidad de pruebas llevaba el “Side Assist” (535 €) y el “Lane Assist” (555 €), elementos muy recomendables que avisan de obstáculos en el ángulo muerto del retrovisor y que incluso giran la dirección de forma autónoma si nos vamos a salir de la carretera. Este último es muy últil para largos viajes en autopista, en los que la somnolencia puede aparecer, pero con el “Lane Assist” será mucho más difícil que nos demos un susto o tengamos una salida de carretera.