VW Passat 2.0 TDI DSG R-Line: La veteranía es un grado

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Raúl Toledano26 feb 2014
Probamos la berlina de Volkswagen, el veterano Passat, que en esta ocasión se alía con el motor diésel 2.0 TDI de 177 cv y cambio automático DSG para proporcionar unas sensaciones de conducción más deportivas gracias a la colaboración de una suspensión rebajada, incluida de serie en el acabado tope de gama "R-Line".
Antes de que en verano llegue al mercado el nuevo Volkswagen Passat 2014, nos ponemos al volante de la berlina media alemana que se vende en España desde 2010, cuando sufrió un ligero restyling a manos de Walter de Silva basándose en la sexta entrega con código interno B6 (2005). Con este calendario, creemos oportuno actualizar sensaciones a los mandos de un veterano como este Passat, con la impronta estética de las últimas novedades de la marca y que de la mano de esta versión deportiva “R-Line” endulzará el paladar de todos los descreídos de un modelo al que en términos generales cuesta encontrarle una gran laguna.
a favor- Estética más atractiva- Chasis optimizado- Consumos y respuesta TDI/DSGen contra- Precio muy alto- Muchos y caros opcionales- Plaza central trasera
Sin embargo, el paso del tiempo corre en su contra, y de ahí la importancia que tendrá el nuevo modelo. El Passat berlina (4,77 metros de longitud) compite en un segmento D generalista donde modelos como Opel Insignia o Peugeot 508 han surgido en estos últimos años con un salto de calidad y equipamientos muy notable y otros como el Ford Mondeo siguen poniendo el listón en todo lo alto. En esta etapa de conservadurismo del Passat, incluso las versiones diésel de acceso de berlinas medias premium -Audi A4 o BMW Serie 3- se han ofertado con precios muy competitivo. Y hasta en su propia casa, las amenazas de los cargueros de Skoda (Octavia y Superb) o la berlina compacta VW Jetta (4,64 m.) le ponen las cosas muy cuesta arriba.

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Con este acabado “R-Line”, Volkswagen pretende captar la atención de un público más pasional del que tradicionalmente se acerca al Passat berlina. Sin embargo, el precio oficial PVP –promociones aparte- del Passat 2.0 TDI 177 cv DSG R-Line es alto: 38.510 euros. En parte es comprensible, ya que estamos ante berlina diésel más cara de la gama. En contraposición, un Jetta 2.0 TDI 140 cv DSG Sport es 11.000 euros más económico.Su precio de partida es elevado, peligrosamente cerca del de las berlinas premium
La diferencia de precio entre un Jetta y un Passat es grande, pero también es importante la diferencia en el comportamiento, con un Passat claramente superior en estabilidad dinámica y calidad de rodadura. El Passat berlina también es más espacioso, sobre todo en las plazas traseras, donde dos adultos de talla grande viajarán sin problemas. Y en el maletero, también supera sensiblemente a su hermano pequeño: de los 510 litros del Jetta se pasa a los 565 l. de un Passat que destaca por un cofre muy profundo y de formas regulares. EL Passat Variant, con portón y no tapa de maletero, es mucho más práctico en este sentido. ¿El sobrecoste a igualdad mecánica y de equipamiento? 1.600 euros.
La versión R-Line está basada en el acabado “Highline”, el más equipado de la gama Passat, sobre el cual se enriquece el diseño exterior e interior y se incorpora de serie un chasis específico más deportivo. En el frontal una parrilla y un paragolpes exclusivos con el emblema “R-Line” mejoran una estética que en otras versiones resulta más anodina; avanzamos hacia el perfil, donde lucen a las mil maravillas unas llantas de aleación de 17 pulgadas (18” opcionales) de diseño “Mallory”, unas taloneras deportivas y las lunas traseras ahumadas; y terminamos en la zaga con un discreto spoiler sobre la tapa de maletero y el difusor negro brillante combinado con estilo con las sutiles molduras cromadas.

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Por dentro, este Passat R-Line incorpora elementos que incrementan la sensación “Racing”: unos asientos deportivos “Kyalami” con la “R” en los reposacabezas, pedales cromados, volante multifunción de aro grueso, base achatada y logo “R-Line”, molduras plateadas en los umbrales de las puertas o la aplicación de titanio que recorre horizontalmente todo el salpicadero.
El interior añade elementos específicos de orientación deportiva, como el volante o los asientos delanteros
Si por algo destaca el Passat R-Line es por la dotación de serie en materia de confort, haciendo la vida a bordo altamente placentera para el conductor y demás ocupantes. Elementos como, climatizador bizona, sistema de manos libres Bluetooth para el teléfono, asistente de arranque en pendiente combinado con el freno de estacionamiento electrónico, luces y limpias automáticos, tapizado de Alcantara/Cuero, o volante de tres radios multifunción con levas tras el volante y forrado en cuero como el pomo del cambio DSG, se incluyen en la copiosa factura de 38.510 €.

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TECNOLOGÍA DE LUJO... A PRECIO DE LUJO
El resto de tecnologías que afloran en nuestra unidad de prueba se pagan aparte, desde la navegación (550 €) instalada en la pantalla a color de 5” (ésta de serie), pasando por los asistentes de conducción como el paquete “Safety Plus” (1.970 €) -con faros bixenón, luces diurnas y traseras de LED, y el sensor/asistente de cambio de carril involuntario o la regulación automática del haz de luz para evita deslumbramientos- y el control crucero adaptativo (ACC) con el sistema de precolisión frontal (1.240 €), o terminando con el asistente automático de aparcamiento tanto en línea como batería “Park Assist 2.0” (825 €).
El Passat R-Line disfruta de las bondades de la motorización turbodiésel de 2.0 litros y 177 cv, que, asociada al cambio automático DSG de seis velocidades y a la tecnología Bluemotion con Start/Stop, asegura un consumo de 5,2 l/100 km con una respuesta de aceleración muy notable (8,4 segundos de 0 a 100 km/h) y unos cruceros sostenidos que pueden ser muy altos (de hasta 223 km/h) sin mermar el confort interior gracias a una insonorización de berlina premium.El motor TDI de 177 cv no defrauda ni por prestaciones ni por consumos
Esta perfecta insonorización no se ve comprometida con el chasis deportivo (suspensión rebajada en 15 mm) que monta de serie esta versión R-Line y que junto a los neumáticos opcionales 235/40 R18 aseguran un agarre y un aplomo superior. La dirección también ofrece un puntito más de dureza a altas velocidades, dando la sensación que todo está bajo control. Sin ser un coche con un comportamiento especialmente neutro, la rebaja del centro de gravedad evita derivas importantes en carreteras con curvas.La calidad de rodadura no se ve comprometida por el tren de rodaje deportivo
Motor, chasis… y transmisión. El círculo a un comportamiento tan redondo se cierra con el cambio automático de doble embrague y seis relaciones DSG, que puede ser accionado con levas tras el volante. En modo automático, su suavidad es muy alta, con una marcha atrás algo brusca que puede complicar las maniobras de aparcamiento si el espacio del que disponemos es justo. Las primeras velocidades apenas patinan y desde la cuarta podemos hablar de una caja rápida. Su puesta a punto es tan buena que el modo secuencial –con levas o toques longitudinales en el pomo- queda reservado para una conducción más deportiva, donde las anticipaciones -tanto para reducir como para subir de marchas- pueden ser de gran importancia para extraer el máximo par motor de 380 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm. El DSG6, con levas tras el volante, es rápido y suave en cualquier modo de funcionamiento