VW Beetle R-Line y 53 Edition: Las mil caras del Escarabajo

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Raúl Toledano17 mar 2014
Nos colocamos al volante de dos versiones muy especiales del Volkswagen Beetle del siglo XXI: una más deportiva, correspondiente a la familia R-Line, y otra más genuina, divertida y original, el Beetle 53 Edition, o simplemente para los amigos “Herbie”.
Hoy rendimos homenaje al universal Beetle de Volkswagen. El coche creado por Ferdinand Porsche en la Alemania de los años 30 por y para el pueblo con la idea de democratizar la movilidad motorizada. Más de 80 años después, sigue siendo un automóvil icónico y reconocible en el ideario de cualquier mortal por el nombre de “Escarabajo”, que se aprovecha de las tecnologías más modernas y las motorizaciones más eficientes del Grupo Volkswagen, un gigante de la automoción que no ha querido olvidarse de sus orígenes.

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El Volkswagen Beetle se reeditó en 2011 perdiendo el primer apellido “New”, con unas proporciones más típicas de un compacto de tres puertas (más largo, más ancho y más bajo que antes) y asumiendo unas líneas exteriores más dinámicas y musculosas, con un cierto aire en su trasera al coupé de la marca Scirocco. Para algunos lo ha conseguido, para otros no tanto, pero de cualquiera de las maneras estamos ante el Beetle menos Beetle y más Volkswagen de la historia. Desde que se comercializa en septiembre de 2011, el Beetle ha recibido algunas modificaciones en su gama. Las principales son las versiones deportivas R-Line y la edición conmemorativa 53 Edition o Herbie –que hoy probamos en Autocity- y la carrocería descapotable denominada Cabrio –de la que ya os informamos en Autocity-.
Tener dos “Escarabajos” al mismo tiempo aparcados en las plazas de Autocity no ha pasado desapercibido, y muy pocos se han resistido a valorar con qué “maquillaje” está más guapo el Beetle de Volkswagen. El R-Line ha tenido una gran acogida entre el público masculino, algunos hablando de la cara más “GTI” jamás vista en un Beetle, con esos aditamentos en forma de llantas exclusivas de 18 pulgadas PG Design sobre unos neumáticos de 235/45, taloneras en el color rojo de la carrocería con una fina aplicación cromada, el paragolpes delantero con una apertura inferior central, y el alerón trasero bitono –color rojo por abajo y negro en la zona superior- y difusor específico sobre su estilizada zaga.

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La familia R-Line, ya presente en otros modelos de la marca modificando aspectos estéticos y técnicos respecto a las versiones estándar, se oferta en el caso del Beetle con motores gasolina 1.4 TSI de 160 cv, 2.0 TSI de 200 cv, y diésel 2.0 TDI de 140 cv, todos con cajas manuales de seis velocidades o la transmisión automática DSG, bien de seis o de siete relaciones, según la motorización. Con estos motores y con esos aires deportivos, los Beetle R-Line se posicionan en la parte alta (por precio) de la gama.
Por su parte, el Herbie o Beetle 53 Edition es una edición especial con la que Volkswagen conmemora a un coche de película. Herbie fue un Volkswagen Beetle con vida propia que saltó a la gran pantalla de la mano de Disney en la película “Ahí va ese bólido”, de 1968, convirtiéndose en un exitoso coche de carreras.
Como aquel Herbie animado, este inconfundible Beetle 53 Edition presume de su franja tricolor en rojo, blanco y azul, recorriendo toda su carrocería, con el dorsal 53 en el capó, unas llantas como las del modelo original tipo espejo y blancas denominadas “Type One Desing” de 17” y el portón trasero con las siglas “Escarabajo” que realzan su imagen retro. Atrevido, desenfadado y un objeto de culto para los acérrimos del modelo, el Beetle 53 Edition se oferta en una horquilla de precios de entre 22.090 y 27.980 euros con motores gasolina TSI de 105 cv y diésel TDI de 105 y 140 cv, éste último con la posibilidad de combinarlo con el cambio automático DSG de seis velocidades.

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En el interior, el Beetle Herbie es más continuista que el R-Line, dando la sensación que se han cuidado más los pequeños detalles para crear una atmósfera acorde a lo que hemos visto por fuera. De esta manera, se distingue fácilmente de otros Beetle por la moldura cromada blanca con las bandas rojo y azul que recorre todo el salpicadero, alcanzando la guantera superior con los números “53”. Por su parte, el Beetle R-Line se conforma con un volante multifunción en cuero, las molduras en aluminio en los umbrales de las puertas, y tapizados en puertas y asientos especiales, éstos con un diseño de corte más deportivo (Kyalami) favoreciendo la sujeción a altas velocidades.

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Mecánicamente, las intenciones de uno y otro también son muy diferentes. En el Herbie, la combinación propuesta por Volkswagen es la del motor turbodiésel 1.6 TDI de 105 cv de potencia, con cambio manual de cinco velocidades, ideal para conducir de una forma más tranquila y lúcida, al tiempo que se aseguran unos consumos muy bajos de 4,5 litros a los 100 kilómetros. Siempre y cuando no se necesite una aceleración fulgurante circulando en marchas altas, sus prestaciones son suficientes -180 km/h de velocidad punta y 11,5 segundos de aceleración de 0 a 100 km/h- y su refinamiento mecánico muy destacable. En general, es un conjunto motriz que mueve con agilidad al Beetle, dando lo mejor de sí mismo (250 Nm de par motor) entre 1.500 y 2.000 rpm. Una sexta velocidad para desahogar al bueno del Herbie en autovía no estaría de más. El perfil del neumático que monta el Herbie aumenta más si cabe su confort, filtrando con esmero cualquier tipo de irregularidad del asfalto.
a favor- Versiones para todos los gustos- Consumos motores TDI- Estabilidad muy elevadaen contra- Precios inflados- Conducción deportiva comprometida- Plazas traseras de uso limitado
En el R-Line, el latido del “Escarabjo” es más potente, a pesar de no renunciar al gasóleo. Se trata del motor diésel 2.0 TDI de 140 cv de potencia que cuenta con el mejor aliado posible para combinar placenteros cruceros con incursiones en carreteras reviradas: el DSG de seis velocidades. El Beetle R-Line 2.0 TDI 140 cv DSG acelera de 0 a 100 km/h en 9,4 segundos, su velocidad punta es de 195 km/h, y su consumo apenas se incrementa hasta los 5,4 l/100 km.En general, el binomio 2.0 TDI y DSG6 es más satisfactorio que el 1.6 TDI y cambio manual
La puesta a punto de las suspensiones en el Beetle R-Line, junto a los neumáticos de mayor tamaño, al ancho de vías del Beetle en cualquiera de sus versiones, y al rápido funcionamiento de su cambio DSG, conforman un “Escarabajo” con ciertas credenciales para conducir rápido. Su estabilidad en recta es muy alta, y su agilidad en cambios de apoyos mucho mejor que en la anterior generación, dando mucha confianza al conductor en plena curva, algo que no ocurría en la anterior generación.

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