Volkswagen Sharan 2.0 TDI 4Motion Sport: La excelencia se paga

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Raúl Toledano16 oct 2013
Probamos la versión más completa y dinámica del monovolumen Sharan de Volkswagen. El motor diésel 2.0 TDI 140 cv, la tracción integral 4Motion y el acabado Sport que incluye el tren de rodaje deportivo, al servicio de las 7 plazas de un familiar que se mueve con alegría a pesar de sus 4,85 metros de longitud y 1.891 kg de peso.
Con la segunda generación del Sharan, lanzada a finales de 2010, Volkswagen daba un paso al frente dentro de la categoría de monovolúmenes grandes derivados del segmento D, como su primo hermano Seat Alhambra. Analizando a fondo la unidad de prueba que tenemos ante nosotros, Sharan 2.0 TDI 4Motion Sport con un PVP de 46.730 €, la excelencia se duplica al mantener los mejores atributos de un familiar de gran tamaño, pulir hasta el último centímetro la calidad de materiales y equipamiento en su interior, y potenciar las facultades dinámicas de uno que se tiene que medir a otros colosos familiares como Ford Galaxy o Renault Grand Space.
Pocos vehículos más recomendables para viajar con tres peques y una buena dosis de equipaje a bordo. Volkswagen apuesta por las cinco plazas de serie en cualquiera de sus niveles de acabado, también en el Sport, teniendo que desembolsar 1.120 euros por los dos asientos de la tercera fila (como era nuestro caso), pudiéndose abatir para configurar una superficie de carga completamente plana. Este extra se hace casi imprescindible por el plus en versatilidad que aporta, y también porque va asociado al “Paquete Luz y Visión” que incluye en ese precio el retrovisor interior fotosensible, encendido automático de luces y lluvia, y las funciones “Coming Home” y “Leaving Home” que retardan el encendido y el apagado de las luces de cruce, matrícula, retrovisores y de cortesía.Las siete plazas son opcionales incluso en el acabado tope de gama
Una de las grandes bazas de este tipo de vehículo, no son ya sólo las siete plazas reales e independientes, sino la integración de éstas en un habitáculo de calidad y de unas dimensiones exteriores, digamos, que relativamente compactas (mucho más que la gigantesca Lancia Voyager). Las siete plazas, en configuración 2+3+2, pueden abatirse, reclinarse, y desplazarse longitudinalmente (la fila central en 16 centímetros), con una practicidad de uso diario redondeada por dos soluciones inmejorables: las puertas laterales correderas (qué razón tenía aquel Mazda5) y el gran portón trasero, que por un sobreprecio de 1.300 euros añade a nuestro Sharan Sport el accionamiento automático de ambos.
a favorConsumos e insonorizaciónCalidad interiorPracticidad de usoChasis y 4Motionen contraPrecioPeso con cargaMaletero con 7 plazas
El diseño exterior, perfectamente reconocible como un Volkswagen de última generación, destaca por una anchura (1.90 metros) más acorde con su altura total (1,74 m) que le alejan de aquellos primeros Sharan que, más que un turismo familiar de gran tamaño, parecía una furgoneta de pasajeros. Ahora, diseño y practicidad se dan la mano en un equilibrio perfecto en el que las cifras hablan por sí solas: un maletero de 809 litros en configuración de 5 plazas, ampliables a casi 2.500 litros plegando la fila central.El acceso a la tercera fila de asientos lo facilitan las puertas laterales correderas y la función Easy Entry que entre otras cosas permiten desplazar 16 cm los asientos centrales
Como nos ocurrió en el Seat Alhambra, su primo hermano, el Volkswagen Sharan, destaca por una notable calidad en sus terminaciones interiores. El acabado “Sport” disfraza, y muy bien, la sobriedad interior de la que hace gala la marca alemana. Un habitáculo con materiales muy bien encajados, una distribución de la botonería muy intuitiva, una insonorización excelente, y un compendio de equipamientos Sport que se añaden sobre el nivel intermedio “Advance” que nos permite disfrutar de largas rutas como un marajá: asientos y puertas con tapicería mixta Cuero/Alcantara, salpicadero con inserciones en “Plata Piano”, iluminación ambiental específica en umbrales de puertas y dos plafones delanteros y traseros, seis regulaciones eléctricas en la butaca del conductor, ajustes manuales en altura, longitud y lumbar para el acompañante, o asientos delanteros de corte deportivo con bolsas portaobjetos y bandejas plegables en su parte posterior.Interior inmaculado con puertas y asientos tapizados en Cuero/Alcantara y unas butacas delanteras deportivas con 6 ajustes eléctricos en el caso del conductor
En un coche de 4,85 metros de longitud y una batalla de casi tres metros sorprende la soltura con la que se mueve. Sin excesos, su comportamiento dinámico justifica el sobrecoste de 2.400 euros de la tracción integral 4Motion, gestionado por un embrague central de tipo Haldex que en condiciones normales de adherencia funciona como un tracción delantera, reservándose entregas de par al eje posterior de manera automática (a través de una bomba de aceite y sistema hidráulico) en caso de detectar pérdidas de tracción para ganar en estabilidad y reducir (en parte) las posibles inercias. En este sentido también colabora el tren de rodaje deportivo exclusivo del acabado Sport, con una suspensión más firme y una altura de la carrocería respecto al suelo rebajada en 15 mm.
El sistema 4Motion apenas supone un extra en peso, lo que unido al sistema Star&Stop y un cambio manual de seis velocidades de largos recorridos, permite gastar 7,5 l/100 km combinando kilómetros por ciudad y carretera. El motor turbodiésel de dos litros (2.0 TDI) ofrece una potencia máxima de 140 cv (a 4.200 rpm) y un par motor de 320 Nm (a 1.750 rpm), otorgando un régimen de aprovechamiento bastante elevado, con buena respuesta en la mayoría de situaciones, y con una elevadísima calidad de rodadura, tanto por lo aplomado que circula a altas velocidades (191 km/h de máxima) como por lo bien que filtra las irregularidades del asfalto.
Como todo en esta vida, y más en estos tiempos que corren, el precio y las necesidades reales son dos ingredientes a tener en consideración a la hora de probar un vehículo y ejecutar la decisión de compra final. El Sharan Sport, que luce bonito y pintón con esos faros bixenón y LED diurnos integrados en el paragolpes inferior de serie, cuesta sin descuentos más de 46.000 euros, 6.000 € más que un Alhambra con el mismo motor y un acabado similar. Capaz y versátil como ningún otro, también encuentra réplica en un segmento inferior, el de los monovolúmenes compactos, donde la misma Volkswagen ofrece un Touran (equivalente) por casi 14.000 euros menos.
¿Merece la pena pagar esa diferencia? Desde luego si necesitas espacio, eres padre de familia numerosa, y tienes ciertos remilgos deportivos y premium, el Sharan es una opción a tener muy en cuenta.