Volkswagen Scirocco TSI 122 cv R-Line: Deportividad razonable

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Raúl Toledano17 oct 2012
Nos colocamos al volante del atractivo (y equilibrado) Volkswagen Scirocco, un coupé que en esta ocasión ofrece un binomio de garantía: el kit de personalización estética R-Line para acentuar su imagen distinguida y el motor gasolina TSI 122 cv, de sobra conocido, para asegurar sensaciones deportivas y consumos.
En Autocity rescatamos al admirado coupé Scirocco, desactualizado por fechas (la tercera generación llegó en el último trimestre de 2008), pero en plena vigencia gracias a versiones como la que nos presta la marca alemana: Hurricane. Se trata de una exclusiva tirada de 200 unidades para el mercado español con el que Volkswagen combina el atractivo diseño del último Scirocco con el paquete estético R-Line, que refuerza la deportividad del modelo desde una perspectiva razonable: más barato, más equipado.
a favor- Relación equipamiento/precio– Equilibrio deportividad/utilidad – Mecánica TSIen contra- Plazas traseras y maletero– Sin DSG en esta versión - Ligeramente desactualizado
Con el Golf Rabbit como ejemplo (una interesante edición limitada para dar salida al stock restante de la VI generación del compacto a la espera de que en noviembre llegue el nuevo modelo), Volkswagen facilita el acceso a la gama Scirocco con esta edición Hurricane, que únicamente se puede asociar a los motores gasolina TSI 122 cv y diésel TDI 140 cv, ambos con cambio manual de seis velocidades, con el kit R-Line mencionado y además equipamientos de confort y seguridad como control de velocidad crucero, sensor de parking, climatizador, asientos delanteros calefactados o sistema ‘keyless’ de acceso y arranque sin llave (opcionalmente, se puede añadir los faros bixenon, el techo panorámico o el navegador + bluetooth).
El diseño exterior de nuestro Scirocco no cambia en lo básico: morro achatado, cintura elevada que deja poco espacio para unas ventanillas sin marco, sus dos únicas y enormes puertas, y la línea de techo esmaltado por un alerón trasero que culmina en una trasera imponente que rezuma aplomo por todos los poros. Pero además el kit R-Line añade por fuera, unas llantas de 17” Mallory (opcionalmente, de 18” en nuestra unidad de prueba), unos paragolpes y molduras laterales rediseñados R-Line, una parrilla pintada en color negro brillante y en la zaga un spolier específico con doble nervadura y unos pilotos traseros con carcasa exterior oscurecida.
El acabado interior es simple, de calidad y con unos detalles añadidos que nos envuelven para acentuar la sensación de deportividad global que rodea al Scirocco. Así irrumpen unos nuevos asientos deportivos de tela, el volante tapizado en cuero y diseño específico R-Line, los pedales con inserciones de aluminio, o los umbrales de las puertas con nuevas molduras que incluyen el logotipo R-Line.
Como buen coupé, las dimensiones y la configuración del habitáculo están pensadas para el disfrute en la conducción más que para la comodidad familiar. Eso no significa que haya poco espacio. De hecho, las plazas delanteras son espaciosas, e incluso un persona de 1.85 metros puede encontrar una correcta postura, con todos los mandos al alcance y con una muy buena distribución. A diferencia del Golf, la posición de las banquetas delanteras puede ser mucho más baja. En la zona trasera existen dos butacas independientes, y aunque no se puede hablar de que el Scirocco sea un 2+2 (sino un cuatro plazas), la dificultad para acceder a ellas es notable y la comodidad para viajes largos es cuanto menos discutible por: la baja posición de los asientos, las pequeñas dimensiones de las ventanillas traseras y los pocos centímetros existentes para estirar las piernas respecto a los respaldos delanteros. Por último, el maletero ofrece 312 litros de cofre (ampliables a 1.006 l), no es un mal tamaño, pero su configuración (boca de carga pequeña y elevada) complica cualquier operación de carga y descarga (además de que para abrirlo sólo se puede desde el interior o con el botón del mando a distancia).

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El motor de inyección directa de gasolina 1.4 TSI turboalimentado declara en este Scirocco 122 cv, con un par motor máximo de 200 Nm a 1.500 rpm. Nos ha agradado tanto que en un primer momento incluso costaba diferenciarlo del 1.4 TSI 160 cv. Es un motor suave, con un régimen muy aprovechable desde bajas vueltas y que estira estupendamente bien. Sin ser un velocista, hemos obtenido muy buenas aceleraciones en distancias cortas (incorporaciones y adelantamientos no son un problema para este Scirocco). Asociado al cambio manual de seis velocidades, acelera de 0 a 100 km/h en 9,7 segundos y su velocidad punta es de 200 km/h. Además, el consumo mixto en una conducción razonable es de 7 l/100 kmEl motor gasolina turboalimentado de 122 cv ofrece unas aceleraciones en pocos metros que cuestionan (para bien) la potencia real del coche
La estabilidad del Scirocco está asegurada con una batalla de 2,57 metros y un tarado de suspensiones eficaz pero nunca molesto. Si esto se suma un peso ligero de 1.300 kg y el estupendo tacto del cambio manual (que en una conducción tranquila nos podemos olvidar hasta cierto punto de él) y el endurecimiento progresivo de una dirección muy precisa, el Scirocco se convierte en un buen devorador de curvas. Todo tiene un límite, y sin los equipos de freno, chasis deportivo y suspensión adaptativa DCC de la versión radical R, es un Scirocco más humano en una conducción deportiva más prolongada.
CONCLUSIÓN
Por precio, el Volkswagen Scirocco 1.4 TSI 122 cv con todo este equipamiento y sin descuentos tendría un PVP de 27.500 euros, pero con esta edición limitada Hurricane se queda en unos interesantes 21.500 € (por los 26.780 € del Hurricane 2.0 TDI). Atractivo por su diseño y concepto, transversal en su posicionamiento de mercado, el Scirocco es una alternativa (ahora, mucho más económica) tanto a compactos-coupé como Opel Astra GTC o el Kia Pro Ceed, como a puros coupé reverenciados por los más puristas como el Peugeot RCZ, Audi TT o BMW Z4 (estos dos últimos son claramente más caros, pero también que pueden ser mucho más potentes) o los “guerreros japoneses” a propulsión Subaru BRZ y Toyota GT 86 tirando ya mucho de imaginación.

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