Volkswagen Polo GTi: Utilitario con garra

Diego Zotes24 sep 2001
No hay nada que objetar en cuanto a las siglas GTI que brotaron en los portones y calandras del Golf allá por los años 70. Desde entonces, la saga de deportivos compactos ha crecido de forma imparable, tanto en importancia como ahora en modelos. Hasta la anterior generación, el Golf era el único modelo de Volkswagen que tenía derechos sobre tal denominación, pero los tiempos cambian y al rey le salen príncipes que le buscan las cosquillas.
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UTILITARIO CON GARRA

a fondo :: Volkswagen Polo GTi 1

No hay nada que objetar en cuanto a las siglas GTI que brotaron en los portones y calandras del Golf allá por los años 70. Desde entonces, la saga de deportivos compactos ha crecido de forma imparable, tanto en importancia como ahora en modelos. Hasta la anterior generación, el Golf era el único modelo de Volkswagen que tenía derechos sobre tal denominación, pero los tiempos cambian y al rey le salen príncipes que le buscan las cosquillas.

El Polo GTI hereda esa estampa rotunda y atractiva que han tenido todos los GTIs de la casa: llantas BBS exclusivas, pinzas de freno en rojo, aditamentos aerodinámicos, rejilla frontal hexagonal con esas tres letras delatoras, suspensiones deportivas En el interior, el pomo de cambios (otra vez las siglas), cuya funda de cuero negro viene ribeteada en rojo, comparte acabados cromados con los relojes del tablero. Los asientos deportivos delanteros son un prodigio de sujeción y el volante de tres brazos tiene un tacto único. Una mise en scéne excepcional, desde luego.
Ernest Viñals, 25 de septiembre de 2001.

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Motor
MOTOR

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No obstante, una vez que nos ponemos a probar las cualidades GTI del nuevo Polo deportivo, nos quedamos algo decepcionados. A pesar de contar con 125 CV nominales, el propulsor no denota aquel empuje mítico de su hermano mayor Golf. Las recuperaciones son algo escasas, debido a un escalonamiento tirando a largo del cambio, cuyo tacto, dicho sea de paso, no es todo lo meloso a que nos acostumbra la marca de Wolfsburg (¿será porque está fabricado en Landaben?). No es que el Polo GTI no corra, es que no deja el listón tan alto como sus antecesores y su competencia directa (hay por ahí un modelo francés que desde luego le pone en muchos aprietos).
En definitiva, el Polo responde fielmente a la clientela Volkswagen actual, que no busca tanto un vehículo puro como un vehículo que parezca puro. La ambientación racing del GTI está al más alto nivel, pero los detalles como el ESP, la tapicería de cuero, los faros de xenón o el climatizador le añaden el tinte de lujo. El feeling deportivo nos costará la nada despreciable suma de 3 millones de pesetas. Vale la pena pensarlo.

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Comportamiento
COMPORTAMIENTO

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El tacto de suspensiones pone en un razonable compromiso la comodidad y la deportividad, pesando más esta última. La estabilidad es la acostumbrada en los modelos Volkswagen: con muy pocos reproches, noble y fácil de entreverar. El eje trasero, debido a su poco peso, quizás sea el que tenga mayor tendencia a rebotar y perder algo de adherencia, pero el ESP, que en esta versión del Polo es de serie, se encarga de poner en cincha la carrocería con excelente resultado.

El conjunto frenante, por su parte, deja un sabor agridulce. Por un lado, su respuesta a primera insinuación es firme y tajante como es tradición en la marca, pero por otro, ante una solicitud algo más enérgica de potencia de frenado, se queda algo corto y obliga a apretar a fondo el pedal. Habituados al tacto, no lo encontraremos un mal freno, pero despista esa doble reacción, esa falta de linealidad en la respuesta.