Volkswagen Polo 1.6 TDI R-Line: Un GTI sin caballos

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Raúl Toledano31 may 2013
Probamos el utilitario Volkswagen Polo con su acabado R-Line de imagen deportiva sin necesidad de recurrir a las más caras y prestacionales versiones GTI. La prueba resulta gratificante: el Polo supera a sus rivales en calidad interior y agrado de conducción, con un chasis específico que mejora su dinámica. Lástima la falta de algunos caballos más del motor TDI
Inspirado en el Polo GTI de 180 cv, este Polo R-Line puede ser un pequeño capricho urbano para un target joven y que busque un aspecto más dinámico y deportivo en su primer coche. Ese es el enfoque marketiniano que Volkswagen quiere dar a sus versiones R-Line, tanto en su utilitario Polo (3,97 metros de longitud), como en otros modelos más grandes del fabricante alemán como Golf, Beetle, Scirocco o Passat.
Disponible tanto en la carrocería de tres como en la de cinco puertas, el Polo R-Line destaca por un precio competitivo (arranca por debajo de los 15.000 euros) gracias al plus en equipamiento de serie que recibe. Autocity.com se pone al volante del Volkswagen Polo 1.6 TDI 105 cv R-Line de 5 puertas. A lo largo de una semana, conducimos algo más que un simple utilitario pintón. Rebosa calidad, detalles acorde a su factura final (16.177 € con promoción) y su incuestionable pisada en un utilitario con un agrado de conducción típico de segmentos superiores.
Al recoger el Polo R-Line que nos cede Volkswagen España, la primera sensación que te recorre por las venas es ponerte de inmediato a sus mandos por ese carácter Racing que emanan sus líneas exteriores. Hablamos de una carrocería ya de por sí compacta (hay rivales del segmento B que superan los 4 metros de longitud por ejemplo el Kia Rio), con los paragolpes delanteros y aletas traseras sensiblemente ensanchados y un chasis especifico que rebaja la altura del Polo. Los detalles específicos rebosan a lo largo de su carrocería: llantas de aleación de 17 pulgadas “Mallory”, el spoiler trasero, las estriberas laterales, o el logotipo “R-Line” en la parrilla frontal oscurecida.Los detalles de inspiración racing, tanto en la carrocería como el habitáculo, emanan del mismo Polo GTI
Este aspecto, de coche aplomado y dinámico, persiste al entrar en el habitáculo. La ambientación deportiva se aprecia en unos asientos específicos con tapizado en tela “Kyalami” que recogen estupendamente el cuerpo, los pedales de aluminio, molduras de acceso al habitáculo con el logo “R-Line”, el guarnecido del techo y los pilares de color negro (como en un Polo GTI), y el volante deportivo en piel perforada y que sorprendentemente no incluye mandos de control del sistema multimedia o teléfono.Se echa en falta mandos en el volante o la información de la temperatura del motor
En la gama Polo, el R-Line se posicionaría por encima de los acabados “Advance” y “Sport”, quedándose un peldaño por debajo de las versiones exclusivas “GTI”, “BlueMotion” o “BlueGT” (ésta última una interesante unidad con motor gasolina TSI de 140 y la desconexión automática de dos de sus cuatro cilindros). Volviendo al Polo R-Line destacar que en su equipamiento de serie se incluye el Climatronic, conexiones multimedia, radio-CD con seis altavoces, sensor de lluvia y espejo retrovisor interior antideslumbrante, entre otros.
El equipamiento de serie, también mejora de la mano del acabado R-Line
Ya sea con versiones especiales, tipo Opel Corsa Color Edition, o con niveles de acabado permanentes dentro de una gama de utilitarios, tipo Seat Ibiza FR, las alternativas existentes en este mercado de urbanos de enfoque deportivo sin llegar a ser subcompactos GTI son muy diversas, incluyendo los pequeños urbanitas más chic de tres puertas tipo Opel Adam, Fiat 500, Citroën DS3 o Alfa Mito.
En contraposición a los últimos adversarios mencionados, el Polo, nuestro Polo, tiene una carrocería de 5 puertas que aumenta su practicidad en el uso diario, un buen aprovechamiento del espacio interior con un habitáculo de los más espaciosos del segmento B (sobre todo de puerta a puerta; no tanto a lo alto) y un maletero de 280 litros (952 l con los respaldos traseros abatidos), un buen dato para sus dimensiones exteriores a lo que hay que sumar sus formas regulares, la bandeja superior de serie en el R-Line, y unos ganchos para colgar bolsas. En otras palabras, el Polo R-Line es válido para realizar un viaje en pareja con los respectivos equipajes.

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Después de su análisis en estático, llegó el momento de examinarlo en marcha. Giramos la llave de contacto ya sabiendo que lo que hay bajo el capó es el sobradamente conocido bloque turbodiésel de 1.6 litros y 105 cv de potencia con la caja manual de cinco relaciones. En términos generales es un coche altamente satisfactorio de conducir, con un tacto de coche de segmento superior, aunque alejado de pretensiones deportivas: más por culpa del motor que del chasis. Y es que el TDI es una motorización suave, llena hasta las 4.000 rpm, pero poco elástica (en la parte alta del cuenta existe cierta sensación de ahogo) y con unas recuperaciones muy limitadas: una vez lanzados, le cuesta ganar velocidad, haciendo indispensable el uso del cambio.
Por el contrario, su tren de rodaje deportivo que rebaja la altura libre de la carrocería al suelo y endurece el tarado de la amortiguación, se traduce en una dinámica ágil, con rápidos cambios de apoyos, y que gracias a su corta batalla de 2,47 metros, le convierten en un coche muy difícil de descolocar en carretera con curva y a velocidad alegre. Dicho de otra manera, va sobre raíles, y eso quizás le quite algo de diversión en carretera de montaña, pero a cambio le concede un elevado aplomo en vías bien asfaltadas y con grandes rectas (la fatiga en la conducción es muy baja, algo poco frecuente en coches de este tamaño cuando se realizan trayectos largos). Además, la insonorización del habitáculo es muy notable para un coche de este segmento, incluso a velocidades superiores de las legalmente permitidas.Con más chasis que motor, el Polo R-Line realiza unos cambios de apoyo rápidos: es ágil, aunque es difícil de descolocar
Por último, había que comprobar el consumo y su utilización por ciudad. En el primero de los casos, la nota es de sobresaliente: 5,5 l/100 km/h de consumo combinado (ciudad, carretera y autovía) tras una semana conduciéndolo. El tacto del cambio manual es muy satisfactorio en un uso contante por ciudad, en todos sus recorridos, y con unas relaciones muy coherentes. Sin embargo, esta unidad R-Line con ese volante de aro grueso y una dirección demasiada ‘pesada’ juega en su contra en el entorno urbano.
a favor- Consumos motor TDI- Chasis específico deportivo- Equipamiento e imagenen contra- Recuperaciones motor TDI- Sin mandos al volante- Mejores opciones calidad/precio en la gama