Volkswagen Eos 2.0 TFSI DSG: El GTI coupé cabrio

Raúl de San Antonio12 jun 2008
Se acerca el veranito y la proliferación de descapotables como setas, con los primeros rayos de sol por nuestras carreteras, es inminente. Probamos el Eos de 200 cv: potencia al viento. ¿La alternativa descubierta al GTI?
Se acerca el veranito y la proliferación de descapotables como setas, con los primeros rayos de sol por nuestras carreteras, es inminente. Muchos de sus conductores retiran las capotas que les delatan en el tráfico durante el resto del año. Otros, camuflados como coupés con sus techos duros y sus avanzados sistemas eléctricos, empiezan a desplegar sus encantos. Este es el caso del Volkswagen Eos.

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a favorDiseño coupé y cabrio proporcionado.Disfrute al volante.Combinación motorDSG.en contraMaletero justo descapotado.Precio elevado.Perdidas de tracción.
Aunque el modelo alemán juega con ventaja, ya que su techo panorámico eléctrico permite disfrutar de los días primaverales más soleados sin arriesgarse a que la nube que ves a lo lejos te sorprenda. Sin embargo sus rivales CC como el Ford Focus, el Opel Astra Twin Top o el Renault Megane entre otros, no tienen esta opción intermedia.
Después de habernos subido al 2.0 TDI de 140 cv DSG, os proponemos dar una vuelta con el reconocido motor 2.0 TFSI que comparte con las versiones más divertidas de otros modelos del grupo. Esta mecánica es una delicia sea cual sea el chasis al que vaya asociada. Siempre promete elevadas dosis de disfrute al volante.
Pero de todos los coches que la montan y hemos probado, el Volkswagen Golf GTI DSG es el que más a menudo viene a nuestra cabeza por ser el primero y el más deportivo en conjunto, junto con el Audi TT Roadster por el placer de escuchar más cercano su ronco sonido en un túnel. Los demás no desmerecen, pero apreciamos diferentes matices propios de cada segmento al que pertenecen.¿Será el Eos con este propulsor la alternativa descubierta equivalente al compacto?
El principal atractivo del Eos es su camaleónica capacidad para hacer disfrutar a sus ocupantes. Un coupé que nos seduce con una carrocería proporcionada -la que más, en el nicho de los cabrios con techo retráctil- y un diseño deportivo que no pasa desapercibido.

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Pero el CC alemán es más que una cara bonita, y ofrece un techo eléctrico panorámico muy útil cuando el día está nublado y no queremos arriesgar. Bajamos las cuatro ventanillas y vamos como en un GT, con casi tanto aire en el habitáculo como si lo hubiésemos descapotado. Una alternativa interesante cuando amenaza lluvia y necesitamos protegernos rápidamente.
Aunque cuando de verdad brilla este cabrio es precisamente así, descubierto. En esta ocasión la versión de nuestra prueba es la tope de gama Individual que viene con cuero bicolor y un diseño espécifico del volante, más gordo y deportivo con pespuntes en contraste, además de asientos también deportivos y unas agresivas llantas de 18 pulgadas. A esto hay que añadir airbags, ESP, asientos con ajustes eléctricos, preparación isofix en las plazas traseras, faros bixenón, climatizador bizona, navegador
Dentro, cuatro personas pueden viajar siempre y cuando llevemos el techo puesto para poder aprovechar los 380 litros de capacidad del maletero. Esto no significa que el Eos no sea un coche de capricho como el resto de descapotables y coupé cabrios, pero es más versátil y práctico de lo que aparenta su imagen 2+2 plazas, y ésta puede ser la excusa perfecta para llevártelo al garage.
Genio dulcificado
Nos subimos al Volkswagen Eos y lo primero que pensamos es que semejante volante sólo es para un coche con claras aspiraciones deportivas. No nos confundimos. El motor 2.0 TFSI es el estandarte de los 4 cilindros en todos los modelos del consorcio, es el hermano pequeño de los V6, pero tampoco tiene nada que envidiarles.

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Pasamos la palanca del cambio DSG -de 6 velocidades, ya que el de 7 tiene como fin reducir el consumo de las motorizaciones de menor potencia y no es capaz de soportar los 280 Nm de par motor de esta versión- a la posición D y empezamos a escuchar el sonido de este cabrio vitaminado, que no es tan radical como el que emite el GTI, pero acompaña lo suficiente como para poder disfrutar a cielo abierto sin que su carácter sea un pega para nuestros oidos.
Para los que disfrutan de la potencia plena, el modo S de la transmisión es un espéctaculo, ya que ofrece deportividad a raudales sin tener que preocuparnos de la marcha en la que vamos. Por otro lado, si nos sorprende una zona de montaña, la alternativa secuencial -con la palanca o las pequeñas levas tras el volante- puede hacernos disfrutar sin límite, acompañada de una suspensión deportiva y unas llantas de 18 pulgadas que completan su gran aplomo en curva.
Aunque las sensaciones de este DSG en el Eos se aprecian menos deportivas, cuando pisamos sin miramientos el acelerador, las pérdidas de tracción y la tendencia subviradora del conjunto -controladas por los sistemas electrónicos- se hacen notables. Y es que los 200 cv -a las ruedas delanteras- de esta mecánica turboalimentada aceleran hasta los 100 km/h en 7,8 segundos, un buen registro a pesar de sus 1.557 kg de peso, y alcanzan los 229 km/h de velocidad máxima, con un consumo mixto a los 100 km de 8,2 litros.
El precio que hay que pagar por disfrutar de las cualidades deportivas del cabrio polivalente de Volkswagen, equipado con el acabado más distinguido de la gama, es de 41.730 euros. Quizás elevado, pero es la única forma de disfrutar del espíritu GTI sólo con el cielo como límite.