Volkswagen Eos 2.0 TDI 140 DSG: Placer racional

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Raúl Toledano06 may 2013
La opción de un turismo convertible de techo duro retráctil en la gama Volkswagen se llama Eos, que desde 2006 hace gala de la polivalencia típica de un coupé-cabrio y desde 2011 es competencia directa del reditado Golf Cabrio de techo de lona. Probamos a fondo la variante diésel de 140 cv asociada al cambio automático DSG, un placer racional.
Derivado del compacto Volkswagen Golf VI (el que se vende actualmente es el Golf VII), el Volkswagen Eos que se actualizó en 2011 es un descapotable de techo duro con cuatro plazas aprovechables. También parte de la misma plataforma el nuevo Golf Cabrio 2011, que, además de diferencias de concepto que a continuación comentaremos, es unos 2.000 euros más barato a igualdad de motor y equipamiento que el Eos y además ofrece versiones deportivas “R” potenciadas hasta los 265 cv, mientras que el Eos se debe conformar (leyes del marketing) con los 210 cv del 2.0 TSI gasolina.
a favor- Conjunto TDI/DSG- Dinámica agradable- Funcionalidaden contra- Peso- Vibraciones estructurales- Accionamiento de techo lento
En Autocity.com probamos la única variante diésel que se comercializa en la gama Eos, esto es, el motor 2.0 TDI de 140 cv de potencia (en el nuevo Golf este motor ya se ofrece con 150 cv). Es una mecánica que cumple perfectamente con las expectativas lúdicas (de disfrute) del Eos, ofreciendo una respuesta agradable y progresiva en la entrega de su potencia, característica en la que colabora más si cabe la elección del cambio automático de seis relaciones (con levas al volante) y doble embrague DSG que conducimos.
Sin grandes aceleraciones como consecuencia del sobrepeso del techo duro que monta, el Eos tampoco es un coche especialmente ágil en los cambios de apoyo, aunque con la amortiguación de serie que monta es suficientemente aplomado y muy cómodo, tanto cuando viajamos techados como cuando realizamos rutas a cielo abierto. El consumo mixto en una conducción rápida pero sin excesos se estabiliza en unos interesantes 6 litros a los 100 kilómetros, dato a valorar porque no estamos ante un coloso de la aerodinámica y porque, además del citado sobrepeso, en nuestra versión “Excellence” monta unos considerables rodillos de 235/45 con llanta de 17.Por su suspensión y la respuesta de su motor, este EOS es un coche para conducir a marcha tranquila, sin grandes pretensiones deportivas, principalmente por su sobrepeso
Como cualquier descapotable que se precie al viajar con el techo plegado a velocidades superiores a 120 km/h se siente bastante el viento en la cara del conductor y del acompañante, con las dificultades lógicas para escuchar el equipo de audio y al resto de ocupantes del Eos, aunque nada fuera de lo normal dentro de este segmento. Para aumentar el confort, especialmente en trayectos largos, Volkswagen ofrece opcionalmente un paravientos trasero (300 euros), que montado, y junto a las ventanillas subidas hasta arriba, evita considerablemente las turbulencias dentro del habitáculo.

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El gran lastre a nivel de confort que encontramos en el Eos es la limitada rigidez de su estructura, una característica habitual de turismos de su tamaño y que no tienen techo fijo. Esto se traduce en vibraciones en la propia estructura, o en el volante, cuando circulamos por una zona de asfalto irregular o adoquinada, a cualquier velocidad y tanto con el techo plegado como descapotado. Por lo demás, cuando la carrocería va cerrada está correctamente aislada. Y en materia de seguridad, incorpora un sistema de emergencia de protección en caso de vuelco, compuesto por dos pequeñas barras que salen automáticamente tras los reposacabezas traseros.Viajando techado, el EOS está bastante bien aislado, y sólo perturba el confort las vibraciones de la propia estructura
La polivalencia de la que hace gala el Eos incumple la máxima de todo purista de cabrios que se precie: el techo de lona. Para eso Volkswagen resucitó, tras casi diez años en el exilio, el Golf Cabrio. Entre el Eos y éste, hay tres diferencias fundamentales: la longitud total (4,42 del primero por 4,25 del segundo) por la mayor extensión del voladizo posterior; el tamaño del maletero (380 litros techados ó 205 l descapotados al ocupar el techo parte del cofre en el Eos y 250 l permanentes en el Golf); y el techo, además de por el tipo de material utilizado, porque el accionamiento eléctrico en el Eos es mucho más lento (unos 25 segundos por los 10 s del Golf) y se tiene que realizar con el coche completamente detenido. Respecto al Golf Cabrio, el EOS es 17 cm más largo y al descapotarlo disminuye la capacidad de su maletero
Ese diseño de coupé disfrazado del que presume el Eos cuando tiene el techo puesto no está reñido con el espacio interior, muy aprovechable para cuatro adultos (su homologación es de 2+2). En la parte trasera dos adultos no pequeños (sobre 1,80 m) viajan holgados, aunque la posición del respaldo es demasiado vertical y a la larga puede pasar factura. Su acceso también es desahogado porque las butacas delanteras se abaten muy fácilmente, dejando un notorio espacio para pasar atrás, y porque con el techo puesto no es un coche especialmente bajo.
En la parte delantera, la calidad Volkswagen sale a relucir en este Eos. Sin grandes alardes en los pequeños detalles, la consola central con pantalla táctil que incluye sistema multimedia y de navegación ofrece una distribución de la botonería muy lógica, con una lectura de la instrumentalización de lo más funcional. De la mano del acabado “Excellence” de nuestra unidad de prueba, el Eos incluye de serie faros bixenón direccionables con diodos de LED para la iluminación diurna y unos asientos en piel calefactados que recogen el cuerpo estupendamente y no castigan en exceso la espalda. Rematan la unidad de prueba elementos opcionales como el acceso y arranque sin llaves o el asistente de ayuda al aparcamiento, lo que deja la factura final del Eos 2.0 TDI 140 cv DSG en aproximadamente 32.000 euros, siendo una alternativa natural al Renault Megane Coupé-Cabriolet y Peugeot 308 CC (Ford Focus y Opel Astra ya no comercializan sus variantes coupé-cabrio) y una comparativa más forzada con el más grande, caro y sofisticado Volvo C70.

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