Volkswagen Beetle: La reedición de una leyenda

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Raúl Toledano23 jul 2011
Llega a España en noviembre con un precio de salida de 21.120 €. Dos motores gasolina de 105 y 200 cv, de inicio. Su lenguaje estético, más musculoso, con esa belleza clásica latente, le distinguen mucho más que antes
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Cuando entra en efervescencia el italiano Walter Da Silva, el gurú encargado de los diseños en el consorcio alemán Volkswagen desde 1999, antes en el grupo Fiat, los invitados callan, asienten y, claro está, aprenden. Es una autoridad de las de antes, con un poder transversal que arrasa con todo, de verbo sencillo y mensaje sin dobleces. Disfruta con lo que hace, mostrar al mundo entero su ideario. En la última hoja de éste ha concebido una de las obras más complejas, por historia, repercusión e imagen universal, a las que jamás se ha enfrentado. Es el nuevo Beetle, que a partir de noviembre sustituye al modelo vigente (1998-2011) aportando más distinción, más musculatura y un nivel competitivo más alto que nunca desde su origen, allá por 1938. Todo es nuevo: plataforma, diseño, dimensiones y, radicalmente, el concepto. Es una reedición, es el culto a lo retro proyectado en el futuro: es el Beetle, que en España se lanzará con dos niveles de acabado (Design y Sport) y dos motores gasolina de inyección directa TSI (1.2 de 105 cv y 2.0 de 200 cv) por un precio de partida de 21.120 euros.
Este tres puertas que se ha refinado para ser una potencial alternativa al propio Golf, santo y seña de la marca, es 15,2 centímetros más largo (4,27 m), 0,84 cm ancho (1,80m) y reduce su altura en 1,2 cm (1,48 m). Con un incremento también de la distancia entre ejes, a esta línea más adelgazada y deportiva hay que añadir una mayor practicidad para un uso diario: cuatro personas viajan más cómodas que antes y su maletero se amplía en 76 litros (310 l).
Es el Beetle del siglo XXI, modernidad con claros guiños al modelo del 38, aquel que fue concebido para el pueblo por Hitler en la antesala de la Segunda Guerra Mundial, el mismo que se convirtió en icono en la Alemania de la posguerra y derribó muros y fronteras, culturas e ideologías. En Occidente, el Beetle de VW que tantos y tantos apelativos carga a sus anchas espaldas: Escarabajo, Vocho, Maggiolino-, ya en los 50, fue una marca global, reconocible en las Antípodas, un producto que 60 años después irrumpe como un regenerador de las ilusiones perdidas. Tan retro como las guitarras norteamericanas Fender, fabricante que se asocia con VW para equipar el audio por primera vez en un coche de producción europeo, el Beetle ilumina al ojo humano con la máquina del tiempo corre que te corre. Y es que el esquema dibujado por Silva tiene muy presente el origen del producto los pasos de ruedas son evocadores de lo que fue- y al mismo tiempo ensalza su ambición deportiva, tensando toda la figura: una línea de techo más alargada y achatada, una cintura elevada recortando espacio a las ventanillas, sus estriberas acentuadas y un capó más dominante para retrasar toda la posición de la cabina y al mismo tiempo potenciar una zaga mucho más moderna. Más temperamental y varonil, así es el Beetle 2011.

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El interior ha sufrido un rediseño profundo, aunque da continuidad a las maneras sobrias, pulcras y limpias del fabricante alemán en sus últimas creaciones. El salpicadero es plano y vertical, sólo con una gran curva tras el volante donde se sitúan tres relojes analógicos circulares, ligeramente encajados entre ellos: velocímetro, cuentarrevoluciones y depósito de combustible. En la zona central hay un cuadro digital con las funciones de ordenador de a bordo. Disponible en 12 colores diferentes de carrocería, el Beetle cambia sensiblemente según el dinero que estemos dispuestos a desembolsar. Con el acabado Desing, el de acceso a la gama, los plásticos duros quedan a la vista, mientras que en el Sport unas molduras que imitan a la fibra de carbono los protegen en la zona de la consola central y los paneles de las puertas. Del modelo original recupera una pequeña guantera frente al asiento delantero derecho aunque ésta se abre para arriba y la antigua lo hacía hacia abajo- y las asas clásicas en los laterales de las plazas traseras.El interior ha sufrido un rediseño profundo, con un salpicadero plano y vertical que se reviste en fibra de carbono en las versiones altas
Nos sentamos al volante y los asientos que nos recogen, unos especiales terminados en cuero y que hay que pagar 2.400 euros aparte por ellos, son ideales para disfrutar de una conducción animada y ágil. Ante nosotros, de serie en cualquiera de las dos versiones, un volante deportivo de tres radios forrado en cuero y multifunción, regulable tanto en altura como en profundidad. Con el cambio DSG, de serie en el acabado Sport, se echan en falta las típicas levas de la casa tras el "timón". Aunque es más bajo, la posición del asiento del conductor también es más baja, con lo que incluso una persona de talla superior se adapta mejor que antes, beneficiándose también de la ganancia ergonómica del cockpit del nuevo producto. Detrás, dos personas viajan relativamente bien, aunque la sensación de cierto ahogo, acompañado de un tarado de suspensiones menos confortable que antes, siempre está presente en un modelo de tres puertas. El portón es amplio, haciendo el logo de VW las veces de botón de apertura, con una boca de carga de formas rectangulares y un piso profundo que permite cargar más que antes. Los asientos traseros forman una superficie plana con un pulsador a la altura de los hombros que facilita mucho su abatimiento, concediendo una capacidad de carga que se estira hasta los 910 litros.

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"Con aspiraciones de equipararse al minimalita Mini, líder en accesorios tecnológicos y prestancias deportivas"Potencialmente sus dos rivales más carismáticos podrían ser el Alfa Mito y el Mini Cooper, que sigue siendo la referencia del segmento por comportamiento deportivo y una voluminosa lista de equipamientos y accesorios de referencia. Algo lejos del modelo británico queda el Beetle, cuya versión más barata en España será el Design (920 más asequible que antes), que incluye en su equipamiento de serie, ESP, climatizador bizona, conexión por bluetooth, In MDI y USB, limpias y luces automáticas, llantas de 17 pulgadas o paquete lacado del interior. Si nos vamos al Sport (desde 28.310 , 1.690 más económico que su versión actual equivalente), se añaden, por fuera, unas llantas diferenciadoras, una moldura cromada en el lateral, spoiler trasero, por dentro, asientos delanteros deportivos o pedales en aluminio, y en el equipamiento de seguridad el diferencial de deslizamiento limitado XDS para evitar el subviraje en curva. Como extras más destacables: faros bixenón con función de alumbrado diurno con tecnología LED, el sistema de asistencia al aparcamiento ParkPilot, el techo panorámico de accionamiento automático, una iluminación ambiental a elegir en tres colores, arranque sin llave o pinzas de freno en color rojo, entre otros muchos.Con aspiraciones de equipararse al minimalita Mini, líder en accesorios tecnológicos y prestancias deportivas
La gama inicial de motorizaciones se limita a dos propulsores gasolina de inyección directa de cuatro cilindros, de naturaleza TSI, es decir, sobrealimentados por turbo: un 1.2 TSI de 105 cv (5,9 l/100 km y 137 g/km de emisiones de CO2) con cambio manual de seis velocidades y un 2.0 TSI de 200 cv -un Golf GTI enmascarado- con caja automática DSG de seis velocidades que gasta de serie 7,3 l/100 km y emite 173 g/km. A estas mecánicas se añadirán en enero otro TSI, el reputado 1.4 litros, con 160 cv, y el primer propulsor diésel del nuevo modelo, un 1.6 TDI de 105 cv que tan sólo gastará 4,7 l/100 km. Para verano quedará el 2.0 TDI de 140 cv. Todas estas opciones, menos la modesta 1.2 TSI, se podrán asociar al DSG, de seis o siete velocidades.
"Un tren de rodaje deportivo por 420 euros más"El tren de rodaje que sujetará todo esto será uno de suspensión McPherson con resortes helicoidales y amortiguadores telescópicos delante y un eje trasero multibrazo de peso reducido y nuevo diseño con una barra Panhard como estabilizador transversal, para potenciar una armoniosa y agradable marcha a bajas velocidades y una mayor sujeción, estabilidad y sincronización en el reparto de pesos de la carrocería en una conducción más radical y deportiva. El motor 2.0 TSI se comercializa de serie con un eje trasero de articulación cuádruple, al que se puede incrementar su aguerrido carácter dinámico con un chasis específico deportivo, valorado en 420 euros.Un tren de rodaje deportivo por 420 euros más

El 75 % de las ventas se concentrarán en la versión Design, pero evidentemente en una presentación internacional Volkswagen quería impresionar y pudimos probar el 2.0 TSI de 200 cv con DSG y el tren de rodaje deportivo. Funcionalmente equilibrado, este Beetle transfiere una sensación de potencia, de empuje, desde muy bajas vueltas del cuenta, estirándose sin ningún problema por todo su régimen. La respuesta del acelerador es contundente, lineal, hasta toparnos con los 280 Nm de par máximo disponible entre 1.800 y 5.100 rpm. Su velocidad punta es de 225 km/h y acelera de 0-100 km/h en 7,5 segundos. El tacto del volante, sensiblemente menos grueso que el resto de modelos de la casa y con la parte inferior plana, es puro VW, calcando en la carreteras nuestras órdenes con las manos. Además, la insonorización del habitáculo es extraordinaria, sin apenas noticias de resistencias aerodinámicas o de rodadura a velocidades superiores a 190 km/h.Un rendimiento mecánico contundente y lineal, aderezado con una dirección marca de la casa
Dos ediciones especiales de 60 unidades limitadas
Para cerrar la presentación nos subimos al pasado un Beetle de 1958, qué lejos quedaba entonces la dirección asistida, la electrónica, ¿qué era eso de la ergonomía?- y al futuro más rabioso de la saga, que será una edición especial limitada a 60 unidades para España, con dos versiones especiales Black Turbo y White Turbo, que se distinguen del resto de Beetle por el emblema lateral Turbo, situado sobre las estriberas, los retrovisores exteriores en color negro mate y unas llantas de 19 pulgadas de diseño especial Tornado, en color negro y la zona central con efecto cristal en el "Black Turbo". Por dentro, el aro del volante, el salpicadero y los reposabrazos de las puertas son del color de la carrocería.