Volkswagen Beetle 1.2 TSI

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Nos subimos al último Beetle, una nueva generación del popular Escarabajo que Volkswagen rescató en 1998 con su New Beetle, el cual no llegó a alcanzar un gran éxito. Ahora los ingredientes de la nueva generación son mucho más ricos, ya que cuenta con un bastidor de excelente comportamiento, una carrocería mucho más deportiva y una funcionalidad mayor gracias, entre otras cosas, a un maletero y dos plazas traseras bastante respetables. 
El modelo probado por Autocity, el Beetle 1.2 TSI 105 cv Edition, es la versión de acceso a gama y cuesta 21.120 euros. Es un precio mayor que el de reediciones de la competencia como las que proponen los Fiat 500 o Mini, pero con sus 4,28 metros de longitud, 310 litros de maletero y dos plazas traseras en las que se pueden acomodar dos adultos, el Beetle ofrece la funcionalidad de un compacto; eso sí, de tres puertas únicamente. Por tanto, aunque el 500 y el Mini revivan la historia como lo hace el Beetle, lo cierto es que militan en una categoría inferior, la de los utilitarios. Y respecto al Golf, las tarifas tampoco benefician al Beetle, ya que con la motorización probada es posible encontrar un Golf 3p con acabado Rabbit desde 18.820 euros. Eso sí, la capacidad de diferenciación y los detalles del Beetle poco o nada tienen que ver con los del Golf; y eso hay que pagarlo.

a favorEstética diferenciadora y acertadaDeportividad y estabilidadSuavidad de marchaen contraPrecio elevadoAcceso a las plazas traserasNo pasa desapercibido
Una vez ubicado en el mercado el nuevo Volkswagen Beetle vamos a ver lo que ofrece. Ahora la nueva interpretación del escarabajo es mucho más deportiva que la de la anterior propuesta, y su carrocería es casi de coupe. De hecho las puertas delanteras no tienen marcos para las ventanillas, al igual que los verdaderos deportivos. La postura de conducción también puede ser muy baja, y la anchura que le proporciona el nuevo chasis y los abultados pasos de rueda consiguen una imagen mucho más musculada y no tan femenina como la de su predecesor. En el interior nos encontramos con detalles de gran personalidad, aunque ya utilizados en algunos de sus “teóricos rivales”, como el salpicadero con remates en el color de la carrocería. El volante deportivo de cuero, la buena calidad de los materiales o el navegador opcional (desde sólo 595 euros) logran un conjunto muy elitista, a pesar de que estamos ante la versión más sencilla. Lo único que no pueden llevar los Beetle Desing son los relojes analógicos superiores que tanto nos gustaron en las versiones más potentes y completas.

Pero en cuanto a elementos de seguridad y confort no le falta nada. Como equipación estándar esta versión Edition no olvida las llantas de aleación de 17 pulgadas, los retrovisores con intermitencias integradas, los faros antiniebla con función de alumbrado en curva, el volante multifunción ajustable y forrado en cuero, el climatizador bi-zona, el ordenador de abordo, el control de crucero, el retrovisor interior fotosensible, el sensor de lluvia, la iluminación diurna, el radio-cd con pantalla táctil de 6,5”, los airbags incluidos de cabeza y tórax o los controles electrónicos de tracción y estabilidad con sistema de ayuda al arranque en pendiente. Opcionales son los faros bixenón, los dos tipos de navegador y los diferentes diseños y medidas de llantas de aleación (hasta 18” en esta versión y hasta 19” en las más potentes y deportivas).
En marcha, la suavidad de este motor 1,2 turbo es excelente. Apenas unos sutiles sonidos de la “respiración” del turbo se perciben desde el interior, y la ausencia de vibraciones es total. Combinado con un eficaz cambio manual de seis velocidades (por ahora el 1.2 no puede llevar DSG en el Beetle) y con un contenido peso total de 1.199 kilos, el Bettle 1.2 TSI se mueve en ciudad con una agilidad extraordinaria, declarando unas prestaciones de 180 km/h y de 10,9 segundos en aceleración de 0 a 100 km/h. Los 175 Nm de par motor aparecen desde las 1.550 rpm, por lo que la respuesta se muestra llena y muy agradable; pero los consumos no se resiente, ya que como media sólo necesita 5,9 l/100 km. Sólo a altas velocidades y cuando se requiere una salida muy rápida se puede echar en falta algo más de cilindrada y potencia, ya que a bajas y medias velocidades el Beetle sorprende por el brío con el que se desenvuelve. Por tanto, el empuje que proporcionan los 105 cv del 1.2 TSI son más que suficientes para la mayoría de los casos.Sorprende el brío con el que responde el pequeño motor 1,2 litros turbo.
Y si en respuesta mecánica este coche nos ha convencido, más todavía lo ha hecho su comportamiento dinámico. El chasis del nuevo Beetle está muy bien hecho, y es válido para potencias y prestaciones muy superiores a las de nuestro protagonista de hoy, tal y como lo pudimos comprobar durante el test en circuito del Beetle 2.0 TSI de 200 cv. El aplomo que transmite y la precisión de la dirección son sobresalientes, por lo que la confianza que proporciona este coche desde los primeros compases es muy elevada. Es muy sencillo sentirse a gusto al volante del Beetle desde los primeros kilómetros, pues en el puesto de conducción todos los mandos están perfectamente colocados, son de calidad y las reacciones del vehículo son las previsibles. Incluso te puedes sorprender del elevado paso por curva del Beetle sin que se lleguen a mostrar los primeros síntomas de falta de estabilidad. En definitiva, un coqueto compacto con un comportamiento dinámico que no admite pegas, con un motor muy suave y de buena relación consumos/prestaciones, y con unos notables detalles diferenciadores que se combinan con una funcionalidad similar a la de un Golf de tres puertas. Por todo ello, pensamos que este Beetle superará los resultados de la anterior reedición, ya que la nueva generación ha limado todos los puntos cuestionables de aquel New Beetle.

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