Uno de cada tres europeos admite que no sabe aparcar al primer intento:

Agencia EFE05 jul 2011
Uno de cada tres conductores europeos admite que no sabe realizar la maniobra de aparcamiento de su vehículo al primer intento y que necesita más de uno para aparcar en línea, lo que se dispara hasta el 41 por ciento en el caso de las mujeres.

Así lo asegura una encuesta de Ford que se ha publicado hoy en Valencia con motivo de la presentación de las nuevas medidas y sistemas de seguridad que el modelo Focus incluirá en su fabricación en serie, donde hay un sistema de aparcamiento automático con el que el conductor no necesita usar las manos.

La encuesta, realizada a 6.500 conductores de España, Reino Unido, Francia, Italia y Rusia, refleja que los españoles se encuentran por debajo de la media europea, ya que el 30 por ciento reconoce su torpeza a la hora de aparcar, lejos de Rusia, donde un 44 por ciento admite su poca habilidad al volante.

"Hemos denominado ese miedo como "aparcafobia" porque todo el mundo tiene un miedo escénico y atroz a aparcar. Es lo que peor se nos da", ha comentado el gerente de comunicación corporativa de Ford España, José Pérez.

Según la encuesta, sólo el 24 por ciento de los hombres españoles asegura que necesita más de un intento para estacionar su coche, mientras que este dato sube hasta el 37 por ciento en el caso de las mujeres españolas.

Los portavoces de Ford en esta presentación han augurado que la tecnología incluida en su Focus borrará estos datos por las facilidades que da para estacionar y han expresado su confianza en que también se reduzcan las muertes en carretera con el resto de sistemas de seguridad integrados.

Pérez ha destacado que, entre ellos, se encuentra se encuentra un cinturón de seguridad con "airbag" incorporado "que reducirá los daños en espalda y cuello", además de diversos sensores que avisan al conductor de la existencia de otros vehículos en el ángulo muerto de los retrovisores.

También se incluye un sistema automático que alerta al conductor de la cercanía del vehículo delantero hasta el punto de llegar a frenar el coche si este circula a menos de 30 kilómetros por hora, o un detector de cansancio o incapacidad del conductor para continuar al volante.