Toyota Yaris 1.0, renovación de postín:

Agencia EFE13 dic 2011
Toyota no ha escatimado recursos para hacer de su modelo urbano Yaris el referente de ventas en Europa y para ello ha posicionado la tercera generación de este coche con argumentos de calidad que representan uno o dos pasos por encima de lo que es habitual en la oferta de este segmento.

Un primer eslabón en la cadena de evidentes reformas está en el exterior, donde ha establecido nuevas cotas que lo posicionan mejor. Así, la longitud aumenta en 10 centímetros, para llegar a los 3,885 metros, y la distancia entre ejes, cinco. Unos alargamientos que se perciben a simple vista. Los retoques se extienden, en el sentido opuesto de la reducción, a la altura, modificada en 2 centímetros, en tanto que la anchura permanece invariable. Junto a estas renovaciones hay que aludir a la dimensión del peso, que se ha aminorado en 20 kilogramos, para lograr una optimización de objetivos en consumo, lo mismo que mejoras dinámicas que se perciben de inmediato.

Estos cambios hacen del Yaris un modelo más identificado con los parámetros de berlina, en lugar de esos guiños que la anterior generación hacia los arquetipos del monovolumen.

La arquitectura del coche, pues, es muy diferente con lo hasta ahora visto en el Yaris y se incardina mejor con lo que se estila en su competencia directa. Por delante, adopta un dibujo en forma de flecha, con un ligero relieve puntiagudo, que realza la posición del logotipo y de una parrilla de estrecha y alargada. Por debajo de esa zona, la toma de aire coge posición con dimensiones considerables y a los lados, en posición muy baja, quedan los faros antiniebla. El grupo óptico se deja ver bastante por su extensión por buena parte del lateral.

La línea cintura es muy progresiva de delante hacia atrás en un lateral en el que los cortos voladizos (aunque en la nueva generación han aumentado) contienen sugerencias deportivas muy sutiles.

En la trasera hay muchas reminiscencias del Auris, por la forma del portón, con una saliente muy acentuado, una luneta prominente, defensas muy robustas y pilotos bien ambientados en el escenario global.

El adentro del Yaris recibe también radicales modificaciones, más estéticas que prácticas. Se percibe a la entrada algo de abuso de plásticos en los materiales. Ese aspecto no ha sido del todo bien cuidado, pero la morfología de los instrumentos gana enteros en ergonomía y accesibilidad, siendo en general todo muy intuitivo y de muy rápida familiaridad.

Los asientos son cómodos y recogen la espalda con plenas garantía de sujeción. La marca ha practicado una reducción del grosor de los respaldos para tratar de ganar, junto a la mayor distancia entre ejes, cotas de habitabilidad, y a buena fe que lo ha conseguido, pues la separación entre filas deja espacio suficiente para moverse con cierta soltura.

Llama la atención lo diáfano del salpicadero y su colocación en un plano un tanto inferior respecto al del predecesor, así como la bien elegida ubicación de la botonadura de los dispositivos. Pero en la zona de atrás, junto a un maletero justo, bastante justo en capacidad, se ha unido el recurso de anular el desplazamiento de los asientos para tratar de ganar una superficie extra. Toyota alega que la alternativa ha estado en un mayor número de huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo.

Por otro lado, se han cuidado detalles de acabado como el volante forrado en cuero cosido o el limpiaparabrisas de un solo brazo que ejecuta su misión con eficacia dejando una parte muy amplia del cristal frontal con perfecta visibilidad, tanto en la misión de limpieza como en la de facilitar la visión de ruta en caso de lluvia.

El nuevo Yaris se ha conformado con una gama de salida corta y sencilla. Dos motorizaciones de gasolina y una diesel, todas adscritas a los criterios sostenibles Euro 5. La prueba se ha ejecutado sobre el motor de acceso del ciclo gasolina, un tres cilindros de 1.0 litros de capacidad y 69 CV de potencia, caracterizado y alabado por su ligereza y pequeño tamaño.

Rompe algo el esquema la alta sonoridad en arranque de este propulsor, un rumor que se mantiene alto en decibelios en cualquier condición de conducción, aunque con la toma de calor amortigüe bastante el efecto para el oído.

Luego, durante la marcha, rompe otra vez prejuicios, pero esta vez en el buen sentido que tiene de un comportamiento muy alegre. Toma con rapidez registros altos de velocidad punta, aunque su nulo grado de respuesta por debajo de las 2.000 revoluciones acorta bastante las aceleraciones en salida parada. Pero, por encima de los 2.500, empieza a demostrar brío y carácter, con unas recuperaciones más que notables.

La escasa cilindrada, pese a esa alegría en recorridos llanos, tiene el contrapunto del agotamiento progresivo de la entrega de par en subidas, no precisamente en exceso pronunciadas, lo que lleva irremisiblemente a acudir al manejo de palanca para que tome resuello.

Todas las motorizaciones del nuevo Yaris se asocian al concepto Toyota Optimal Drive, con el objetivo puesto en reducción de consumos y de emisiones de CO2, a través de mecánicas ligeras y compactas, una mayor eficiencia de la combustión y menores fricciones, entre otras.

Sobre estas premisas, el Yaris es un ejemplo de consumo comedido, afirmación avalada en un registro en prueba que sobrepasó en poco los 6 litros cada cien kilómetros y, sobre todo, lo reducido del registro en el ámbito urbano, donde, por cierto, su muy corto diámetro de giro le otorga una flexibilidad de conducción por las calles que debe subrayarse como una de sus grandes virtudes. Lástima que la unidad no contara con un sistema de parada y arranque automáticos que se incorporarán en breve a la gama, si bien compensa la carencia con un indicador de cambio de marcha.

La caja manual de cinco velocidades es la única solución de transmisión para esta versión y la verdad es que no precisa de más, por el buen escalonamiento de cada desarrollo y lo bien que explota cada régimen de giro.

No hay apenas cambios en las suspensiones, aunque se ha procedido a alguna que otra revisión en el eje delantero gobernado por un sistema McPherson. En la percepción de sensaciones, el Yaris tiene un muy buen punto de equilibrio en la pisada y en las trazadas, donde, eso sí, una nueva dirección asistida eléctrica coloca con plena fiabilidad el coche en la posición correcta. Los frenos, en este conjunto, operan bien, aunque dan la sensación de ser algo menos eficaces en la acción de parada completa.

De precio queda en la órbita de Toyota, una marca generalista que no se caracteriza por coches baratos, pero sí de suma fiabilidad. Está en la media del segmento, con el atractivo de lo nuevo que, tal como están las cosas, tiene su sobreprecio. De equipamiento da la de cal, en la órbita de la seguridad, por su riqueza, pero la de arena, en la de confort, por algún que otro detalle que se somete a esa nueva práctica comercial de los paquetes de componentes opcionales.

El nuevo Yaris, desde luego, tiene poderosos argumentos de convencimiento para una crisis que está cambiando hábitos de preferencias automovilísticas hacia posiciones más prácticas y racionales que emocionales.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Longitud 3,885 m

Anchura 1,695 m

Altura 1,510 m

Distancia entre ejes 2,510 m

Vía delantera 1,485 m

Vía trasera 1,470 m

Peso 1.025 kgs

Capacidad depósito 42 l.

Capacidad maletero 286 l.

Coef. aerodinámico 0,29

Posición motor Delantero, transversal

Alimentación Inyección secuencial multipunto

Cilindros 3 en línea (12 válvulas)

Cilindrada 998 c.c.

Potencia máxima 69 CV a 6.000 r.p.m.

Par máximo 93 Nm a 3.600 r.p.m.

Velocidad máxima 155 km/h

Aceleración 0-100 15,3 seg.

Consumo medio l./100 kms

Emisiones CO2 111 g/km

Impuesto de Matriculación Exento

Dirección Piñón y cremallera

Diámetro de giro 9,4 m

Frenos Discos ventilados 258 mm (DEL.)

Discos 278 mm (TRAS.)

Suspensión delantera McPherson

Suspensión trasera Barra de torsión

Tracción Delantera

Neumáticos 185/55 R 15

Transmisión Manual de cinco velocidades

Equipamiento de serie ABS con EBD, controles

electrónicos de estabilidad y

tracción, aribag frontales,

larerales, de cortina y de

rodilla

Precio 12.650 euros (Live)

14.000 euros (Active)

Precio de la unidad probada 15.825 euros

RESTO DE GAMA

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Versión Cilindrada Potencia PVP

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Gasolina:

Yaris 1.33 Active 1.339 c.c. 99 CV 15.000

Yaris 1.33 MultiDrive Active 1.339 c.c. 99 CV 16.000

Yaris 1.33 MultiDrive Sport 1.339 c.c. 99 CV 17.000

Diesel:

Yaris 1.4 D-4D Live 1.364 c.c. 90 CV 14.650

Yaris 1.4 D-4D Active 1.364 c.c. 90 CV 16.000

Yaris 1.4 D-4D Sport 1.364 c.c. 90 CV 17.000

Yaris 1.4 D-4D ConfortDrive Ac. 1.364 c.c. 90 CV 16.750

COMPETENCIA DIRECTA

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Modelo Cilindrada Potencia PVP

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Chevrolet Aveo 1.2 1.229 c.c. 86 CV 12.400

Citroen C3 1.1 1.124 c.c. 60 CV 12.700

Fiat Punto 1.2 1.242 c.c. 69 CV 12.050

Ford Fiesta 1.25 1.242 c.c. 60 CV 13.000

Hyundai i20 1.2 1.248 c.c. 78 CV 12.650

Kia Rio 1.2 1.248 c.c. 85 CV 12.290

Lancia Ypsilon 0.9 Twin Air 875 c.c. 85 CV 15.200

Lancia Ypsilon 1.2 1.242 c.c. 69 CV 13.800

Mazda2 1.3 1.349 c.c. 75 CV 12.950

Mitsubishi Colt 1.1 1.124 c.c. 75 CV 12.500

Nissan Micra 1.2 1.198 c.c. 80 CV 13.150

Opel Corsa 1.0 998 c.c. 65 CV 12.870

Peugeot 207 1.4 1.360 c.c. 75 CV 15.250

Renault Clio 1.2 1.149 c.c. 75 CV 12.800

Seat Ibiza 1.2 1.198 c.c. 60 CV 12.340

Skoda Fabia 1.2 1.197 c.c. 85 CV 12.850

VW Polo 1.2 1.198 c.c. 70 CV 13.950

Angel Alonso