Toyota RAV4 150D AWD

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El RAV4 de cuarta generación (4,57 metros) ha perdido buena parte de sus conceptos originales de 4×4 ligero para convertirse, uno más, en un SUV práctico, capaz y moderno con opciones de competir en el segmento de los todocaminos medios. Para neutralizar a los Mazda CX-5, Honda CR-V, Ford Kuga o Renault Koleos, el nuevo Toyota RAV4 tenía que refundarse como un turismo polivalente y familiar más que campero y lúdico como el que nació en 1994.
En términos absolutos, se puede hablar de un mejor RAV4. Por lo menos, más completo y atractivo para atraer la atención de diversos públicos. Su diseño, un calco al del compacto Auris, es más reconocible dentro de la categoría. La estrecha y horizontal parrilla frontal con unos característicos LED’s diurnos, una línea de cintura más elevada y ascendente hacia la zaga, y un portón trasero de apertura vertical (adiós a la puerta lateral) en disposición completamente plana respecto al suelo y culminado por un alerón superior, son rasgos muy generalizados en el segmento SUV-C.

Además de compartir lenguaje de diseño con las últimas novedades de la marca, el RAV4 experimenta un crecimiento tan considerable en sus cotas exteriores, 13 cm de largo y 10 cm de batalla, que el principal beneficiado es el espacio interior: nunca un RAV4 había sido ido tan sobrado de espacio. La anchura entre puertas en la zona delantera y el espacio para las rodillas en las plazas posteriores -utilizables las tres, también la central- son más propios de una berlina que de un SUV. Los respaldos de los asientos traseros pueden, no solo abatirse conformando una superficie de carga totalmente planta, sino también modificar su inclinación (Easy Flat) para un uso más cómodo de un pasajero.

a favor- Habitabilidad de familiar- Nueva apertura portón- Comportamiento en carreteraen contra- Precio alto- Tacto de la dirección- ESP demasiado activo
¿Y el maletero? Son 547 litros, que ridiculizan los 366 l. del anterior modelo, y unas formas sobresalientemente aprovechadas. Se conforma una especie de cuadrado profundo y regular, con un piso de carga muy bajo, y un portón de gran tamaño que facilita cualquier tipo de maniobra. La persiana corrediza para ocultar objetos, la red extraíble que ocupa todo el espacio de carga, el doble fondo con 100 litros extras de capacidad, y una capacidad de carga total de 1.746 l., lo convierten en un destacadísimo SUV mediano por su aprovechamiento interior.
Es común en toda la gama la gran cantidad de huecos interiores para dejar objetos, de todos los tamaños y por todos los rincones del habitáculo. La mayoría de ellos sin cubrir, incluida una guantera superior frente al copiloto. La calidad de los materiales es notable, aunque las terminaciones son mejorables. A medida que ascendemos en la gama –hay tres niveles de acabado: “Active”, “Advance” y “Executive”-, estas lagunas se recubren con paneles acolchados en piel en puertas, salpicadero y asientos delanteros, como en el caso de nuestra unidad de prueba.

Con el acabado “Advance” que paso por la redacción de Autocity, el Toyota RAV4 150D –este motor siempre va ligado a la tracción integral AWD– incluye de serie siete airbags, programador de velocidad, climatizador bizona, luces y limpias automáticos, o la pantalla a color de seis pulgadas “Toyota Touch” que proyecta la cámara trasera, todo incluido en los 31.000 euros de su PVP. Opcionales y agrupados en packs de equipamientos, son elementos como el navegador, faros bixenón, o asistentes a la conducción como la alerta de cambio de carril involuntario, el sensor de ángulo muerto, o el cambio automático de luces cortas/largas.
Nunca un RAV4 había tenido tantas posibilidades para triunfar como vehículo familiar
EN MARCHA

El motor diésel de 2.2 litros y 150 cv de potencia es un perfecto aliado por su notable empuje en un régimen de revoluciones bastante amplio, asegurando al mismo tiempo unos consumos reales de siete litros sin miramientos con el acelerador. El turbo ayuda a que el RAV4 despierte desde las 1.500 rpm, alcanzado los 340 Nm de par motor máximo entre 2.000 y 2.800 rpm, y con una aceleración lineal desde parado por debajo de los diez segundos. A medio régimen, el RAV4 sigue siendo rápido, y hasta las 4000 ‘vueltas’ no hace falta cambiar de marcha para ganar otra vez velocidad (190 km/h de ‘punta’), con una sexta de deshago en carretera.
Estira hasta las 4.000 ‘vueltas’ sin apenas perder brío en la entrega de su potencia
El cambio manual, de seis velocidades, queda muy a la mano. El engranaje de las marchas es preciso y el recorrido de éstas muy limpio. El puesto de conducción está elevado, con unas butacas de mullido confortable, y una instrumentalización algo descuidada en relación a otros modelos de la competencia. En marcha, la dirección –volante de tres radios multifunción- favorece las maniobras a baja velocidad por su acertada asistencia; a velocidades superiores, se endurece aunque le falta ser más informativa. De la estabilidad se encarga una suspensión –McPherson delante/paralelogramo deformable detrás- puesta a punto con cierta dureza para mitigar las típicas inercias de este tipo de carrocerías en cambios de apoyo rápidos. No se puede hablar de un SUV incómodo, pero sí precisa de mayor atención con los resaltos en ciudad: los ocupantes traseros agradecerán una reducción de la velocidad antes de superarlos.


Por último, el RAV4 de Autocity incluye el nuevo sistema de tracción integral del modelo, denominado Sistema de Conducción Dinámica (AWD). Se trata de un embrague multidisco situado delante del diferencial trasero que por defecto transmite toda la potencia a las ruedas delanteras y que en caso de detectar pérdidas de adherencia puede ser hasta del 50/50 entre ejes. El funcionamiento de la centralita electrónica que lo gestiona puede forzarse. Hay un botón a la izquierda del volante para bloquear la transmisión al 50% en cada eje, pudiéndose activar a velocidades no superiores a 40 km/h. También hay otro botón, “Sport”, en la consola central, que si se activa transmite siempre un 10% atrás sin necesidad de pérdidas de tracción, además de modificar la respuesta del control de estabilidad y endurecer la dirección asistida. Junto con los 19 cm de altura libre hasta el suelo y el control de descenso (opcional), el RAV4 simula lo que fue: un ligero 4×4 que marcó una época. Hoy, está de refundación.

Lejos del concepto original, la refundación del RAV4 todavía conserva elementos técnicos muy prácticos fuera de asfalto

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