Toyota Rav-4 2.0 D4-D

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JUGADA MAESTRA
Primero fue Land Rover, después Nissan, más tarde Mitsubishi; pero ahora es Toyota la marca que mayor prestigio está tomando en el mercado nacional de los 4×4. Tanto en el segmento de los TT puros y sofisticados, con el Land Cruiser, como en el de los modernos SUV, con el RAV 4, la marca nipona ofrece productos de alta calidad, avanzada tecnología, contrastada fiabilidad, y una buena relación calidad-precio. No son coches baratos, pero la cuantía a pagar por ellos está plenamente justificada.

  Tras la reciente remodelación de la gama 2004, los RAV-4 siguen siendo una de las opciones más interesantes del mercado, donde también se encuentran los Nissan X-Trail, Honda CRV, Mitsubishi Outlander o Land Rover Freelander entre otros. De toda la gama destaca el RAV 4 2.0 D4-D Sol 5p, el cual ofrece capacidad, equipamiento completo, excelente comportamiento, y unas cifras de consumo y prestaciones muy logradas. Cuesta algo más de cinco millones de las antiguas pesetas (30.500 euros), pero a cambio tendremos un vehículo de gran comodidad para utilización en carretera y de una capacidad ‘off road’ que sorprenderá a más de uno.
Agradecemos a Javier Vicente, de Evasión 4×4, la cesión del circuito y la participación en la prueba.
Enrique Marco, Autocity.
7 de febrero de 2004.
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DISEÑO Y EQUIPAMIENTO

El Toyota RAV 4 es uno de esos vehículos que goza de una estética muy acertada, pues reune toques de elegancia, agresividad y actualidad; tanto es así en la última remodelación -efectuada hace escasos meses- apenas ha variado su estampa. Cierto es que su rejilla y grupos ópticos son diferentes, pero si no vemos uno junto a otro será difícil distinguir el modelo actual del anterior.
Lo mismo ocurre en el interior, cuyo salpicadero recibe pequeñas modificaciones que casi no le diferencian del modelo precedente. Su estilo sigue siendo austero, como en la mayoría de los japoneses, y aunque no se le puede criticar por diseño, sí peca un tanto de sobrio y conservador. Eso sí, la sensación de materiales de calidad y buen encaje es alta.
La habitabilidad del modelo de cinco puertas es notable para tratarse un TT no muy grande. A esto ayuda el reglaje longitudinal de las banquetas traseras, que permiten desplazarlas hacia delante o hacia atrás, con el fin de dejar más espacio para la carga o para las rodillas de los pasajeros. Con cinco pasajeros a bordo, el maletero dispone de 400 ó 520 litros de carga, y abatiendo la fila trasera llega hasta los 970 litros. Como complemento, el cómodo portón trasero de apertura lateral facilita las tareas de carga y descarga.
Y ya hablando de equipamiento, nuestra unidad de pruebas traía el nivel Sol, el más equipado. Decir que por 28.800 euros está disponible el mismo coche con acabado Luna, aunque por los 30.500 del Sol tenemos de serie ABS ayuda a la frenada de emergencia, control de estabilidad y de tracción, seis airbags, retrovisores eléctricos y térmicos, faros antiniebla, radio CD, llantas de aleación de 16 pulgadas y climatizador entre otras cosas.
CONDUCCION

Al volante del RAV 4 2.0 D4-D 5p es fácil encontrarse agusto. La posición es cómoda y permite una buena visibilidad, viajando más alto que en un truismo pero sin ser demasiado elevada. Su motor diesel de 116 cv se deja oir al ponerlo en marcha, pero ésto deja de ser problema cuando se comienza la marcha y circulamos a velocidad con las ventanillas cerradas. En ese momento podemos decir que la insonorización es buena y que tiene un ‘andar’ bastante fino.
Sobre el papel las prestaciones no deslumbran (170 km/h y 12,1 segundos en el 0 a 100 km/h), y en la práctica tampoco encontramos una reserva de potencia enorme, pero la forma que tiene de entregar la potencia y de desenvolverse en el tráfico rodado es muy adecuada, e incluso ágil. Pero si las prestaciones la podemos tachar de correctas aunque no de sorprendentes, el comportamiento sí que merece una nota de sobresaliente. El RAV 4 D4-D posee una conducción muy agradable: cómoda, segura, precisa, estable… todos los calificativos positivos se le pueden aplicar al Toyota, tanto que en carretera no tiene nada que envidiar a un turismo. Ya sabemos que los SUV de hoy día ofrecen una conducción en asfalto muy cercana a la de un buen turismo, pero entre ellos el RAV 4 es de lo mejor que hemos probado. Los consumos son ajustados (7,1 l/100 km de media) aunque dependiendo de la alegría con la aceleramos, éstos pueden subir significativamente.
Y si el RAV 4 nos ha gustado en asfalto, igualmente nos ha agradado en campo. Siempre y cuando no esperemos la capacidad de un TT puro, veremos como las posibilidades de su planteamiento resultan muy acertadas. Por caminos el RAV 4 ya da muestras de sus excelencias, pasando por zonas bacheadas con mayor comodidad que en otros muchos TT, y con una capacidad de tracción de lo más lograda (recordemos que no tiene reductoras). Sus controles de estabilidad y tracción (de serie) no son desconectables, lo que en principio podría desagradar a los conductores más decididos; pero en la práctica vemos como la electrónica actúa de forma idónea, e incluso permite ciertas alegrías y algún que otro derrape controlado, con la única pega del consiguiente -y a veces ‘pesado’- avisador acústico. Ya en trialeras, los obstaculos que el modelo nipón puede sobrepasar sorprenderá a más de uno, y tan sólo se quedará atrás en zonas muy complicadas, en las que no sólo hace falta un TT apto sino también un conductor experimentado.
Por todo lo antes comentado, en el caso del Toyota RAV 4 D4-D 5p, sí podemos corroborar lo que las marcas nos cuentan a la hora de promocionar estos modelos: ‘perfectamente válido para el asfalto y también fuera de él’. Gracias a su efectivo sistema de tracción a las cuatro ruedas y a la magistral puesta a punto de las suspensiones, el RAV 4 convence para los dos terrenos para los que está concebido.

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