Toyota Prius: La conducción inteligente

Diego Zotes06 jun 2000
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Toyota Prius Hybrid.

Por Fernando A. Marqués Madrid, 6 jun (EFE).- Los tonos dorados del otoño serán el decorado para la aparición en los mercados europeos de un innovador automóvil que es por derecho propio el precursor de un nuevo concepto de propulsión, una nueva forma de conducción inteligente y un histórico para el nuevo siglo.

Estamos ante el Prius del fabricante japonés Toyota. Un automóvil concebido para combinar la energía térmica de un motor de gasolina y la eléctrica con un objetivo final: reducir radicalmente el consumo de combustible y su contribución a la contaminación atmosférica.

Un Prius que en esta ocasión, en un largo viaje con cuatro adultos, su equipaje, y en distintas circunstancias del tráfico rodado, llega a la siguiente conclusión: el Prius puede.

Un primer vistazo al Prius confirma una estética que responde a las exigencias actuales. Los cuerpos delantero y trasero muestran una acusada cuña y ello da una imagen lateral muy personal. La visión frontal es llamativa por sus rasgos pronunciados, al estilo de los vistos, por ejemplo, en el Ford Focus.

El interior es amplio y luminoso y recibe sin problemas a cinco adultos que inevitablemente concentrarán su atención en el punto central de la consola, elemento éste que aglutina toda la información.

Los cuatro tripulantes protagonistas de la prueba viajaron durante más de mil kilómetros con una amplitud poco habitual en un coche del segmento medio, en el que se encuadra el Prius, si bien el equipaje lo hizo con alguna estrechez en un maletero limitado por los cuarenta módulos instalados en el respaldo del asiento trasero.

El conductor es tratado muy bien por el Toyota, aunque exige de él un periodo inicial de adaptación y, algo más importante, de cambio de mentalidad. Una conducción inteligente del Prius permite obtener los consumos que afirma el fabricante y hacer el ejercicio de responsabilidad que demanda el maltratado ecosistema del Planeta.

El piloto se encuentra ante un puesto de conducción automatizado, sin operaciones de cambio, aunque sí existe determinado control sobre los ciclos de funcionamiento de los dos motores, el térmico de gasolina y el eléctrico, ambos bajo el capó delantero, a través del pedal del acelerador.

a fondo :: Toyota Prius 1

a fondo :: Toyota Prius 2

Conducción

El motor de gasolina (1.496 c.c.) ofrece una potencia de 53 caballos y el eléctrico contribuye, con el resto, hasta sumar una conjunta de entre 90 y 100 caballos.

El predominio de uno sobre otro o la combinación de ambos motores queda reflejada en una pantalla central mediante una infografía animada que puede ser sustituida a voluntad del conductor por la información del navegador, el estado del equipo de sonido o la gráfica de consumo. En parado puede verse la televisión.

La infografía representa ambos motores, la batería y las ruedas. Estos elementos son unidos por flechas que indican con animación y cambios de colores en qué sentido circula la energía.

El acelerador es el elemento que ejerce cierto control sobre el predominio de un motor sobre otro, de forma que se pueden simultanear el funcionamiento de ambos o dejar que sea la inercia de las ruedas o de las frenadas las que recarguen las baterías.

En el tráfico urbano, ante un semáforo, los motores del Prius dejan de funcionar para activarse a la demanda del acelerador, primero el eléctrico y después el térmico, una vez ha sido lanzado. La secuencia permite reducir drásticamente el consumo del vehículo.

En carretera todo depende en buena medida del conductor, de la presión que ejerza sobre el acelerador y del trazado de la carretera, que también influye.

Con cuatro adultos a bordo se pueden superar con facilidad los 150 kilómetros por hora y rodar a un crucero cómodo de 120-130 kilómetros cada hora con rendimientos energéticos que pueden llegar a los 40 kilómetros por litro de combustible, todo depende de ese trazado y de la inteligencia depositada en el pie derecho.

En algunas situaciones el consumo energético es nulo. En los descensos la inercia de las cuatro ruedas recarga las baterías, o en las mencionadas paradas ante un semáforo en rojo.

El concepto híbrido toma carta de naturaleza en el medio urbano, en el que además es capaz de callejear cómo o mejor que el más pequeño utilitario.

El silencio de marcha es comparable al de una gran berlina de lujo (el motor de gasolina es muy silencioso), debido en gran parte a una suspensión que absorbe eficazmente las irregularidades de la carretera, a pesar de mostrarse blanda en los apoyos. Esta parece ser una característica que será retocada en la versión definitiva para el mercado europeo, ya que la utilizada en la prueba es la que circula por las carreteras japonesas. El modelo occidental, además, recibirá un aumento de potencia del motor de gasolina para adaptarse mejor a los gustos de los conductores europeos.

Conclusión: la doble condición de vehículo convencional y eléctrico en ningún caso representa una merma de condiciones frente a sus equivalentes de tecnología al uso.

a fondo :: Toyota Prius 3