Toyota MR2: Mundo de pasión

Diego Zotes13 jun 2000
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Toyota MR2 auténtico Roadster

Por Fernando A. Marqués Madrid, 6 jun (EFE).

El mundo del automóvil ha visto cómo en los últimos años han revivido los deportivos de toda condición, hasta el punto de que, siempre inalcanzables para la mayoría de los mortales, ahora son en buen número asequibles para segmentos de población cada vez mayores que hacen realidad un sueño, el de entrar en el mundo de la pasión.

Entre los deportivos, los llamados "roadster" (dos plazas y pocas concesiones más) brillan con luz propia y cada vez más intensa. Así ocurre con una de las últimas incorporaciones al mercado, el llamativo Toyota MR2.

El nuevo MR2 es un coche heredero de una saga en la marca nipona que a punto estuvo de desaparecer abandonada por los responsables del proyecto y que un grupo de ingenieros de Toyota salvó trabajando a escondidas. El trabajo clandestino se vio y convenció.

EL "roadster" del mayor fabricante japonés es llamativo, se mire por donde se mire, y dependiendo del color resultará aún más atrayente. Algunos de los perfiles hacen recordar las líneas del Boxter de Porsche.

Las "coincidencias" con el deportivo alemán vienen marcadas por el perfil lateral y por la geometría de las ópticas delanteras como elemento más próximo.
La imagen del MR2, especialmente la visión posterior, irradia robustez, una condición que demuestra cuando el coche es sometido a situaciones en las que las inercias inciden en la torsión de la carrocería, especialmente en el enlazado de curvas cerradas.

El interior es justo para dos personas, sentadas en dos butacas deportivas que recogen bien el cuerpo pero que ofrecen un escaso apoyo lumbar, una condición que castiga en exceso los riñones en combinación con una suspensión dura, la necesaria para aguantar las prestaciones del pequeño "roadster".

En el habitáculo, tras los asientos, hay dos tapas con cerradura que dan paso al único espacio disponible para llevar algún bulto pequeño, el portafolios o un ligerísimo equipaje.

No hay otro volumen disponible en el MR2. En la parte delantera se aloja la rueda de repuesto y otros compartimentos de servicio, y la parte trasera está ocupada por el motor, ensamblado en disposición central, sobre el eje trasero.

a fondo :: Toyota MR2 1

a fondo :: Toyota MR2 2

Conducción

El motor es el mismo que equipa al Celica, un 1,8 litros de 140 caballos de potencia que mejora su rendimiento respecto al coupé. Se muestra más vivo y hace mejor el ejercicio de las recuperaciones, especialmente buenas en este motor como consecuencia de su sistema de distribución variable.

Los encantos del MR2 se hacen patentes en su conducción deportiva. Obediente como pocos deportivos a órdenes de la dirección -lo cual requiere un proceso de acoplamiento por parte del conductor-, la disposición central del motor leconvierte en un apasionante deportivo si el piloto quiere exprimir sus condiciones.

Un diferencial autoblocante mantiene en la mayoría de las ocasiones al coche en su sitio y hay que hacer un esfuerzo adicional sumado a unas buenas dosis de valentía, para descolocar el "roadster", que, por otra parte, reacciona con nobleza a los contravolantes, de forma que recupera la compostura con mucha facilidad.

Los 140 caballos de potencia del MR2, que pueden parecer insuficientes en un deportivo pura sangre, no son obstáculo en este caso para disfrutar de la pasión.

a fondo :: Toyota MR2 3

a fondo :: Toyota MR2 4